Me parece un libro navideño, fofo. Los personajes son muy esquemáticos, y el autor aprovecha cualquier oportunidad para hablar de los temas que le interesan (moros, feminismo, etc.) de forma forzada. Hay capítulos que son excusas burdas para lanzar ensayos políticos que no vienen a cuento, resultando vacuos e irrelevantes para la trama. Recuerda a esas novelas que escribían los autores falangistas en los años 40, como Foxá. O incluso a Luisa Carnés, aunque desde el signo contrario. Por eso tiene cierta gracia que lo haya editado Renacimiento, una editorial que ha publicado varios de esos libros (labor que, por cierto, admiro).
No puedo evitar sonreír ante lo pastueña que es la trama y lo simplones que resultan los personajes. No parecen tener voluntad ni criterio: se ajustan sin fisuras a arquetipos que guían todos sus actos. El padre, Ramón, es ridículo; y el abuelo es algo así como el Capitán América.
Y, sin embargo, me ha gustado. Lo leí en un solo día y creo que me hizo gracia la inocencia con la que está concebido. La inocencia literaria y la alevosía ideológica (que no al revés) dan lugar a un cuerpo doctrinal escrito para mayor gloria del autor, que se menciona a sí mismo y a su partido, Frente Obrero, no pocas veces. Esto no me molesta: al fin y al cabo, es un actor político y lidera un grupo de militantes. Me resulta pretencioso que se retrate a sí mismo…, pero creo que hay más de guiño fallido a su ego que de ejercicio eficaz de propaganda.
Me cae “bien” Roberto Vaquero. Me gusta que sea un gran trabajador, vehemente, echado para adelante, que tenga las cosas claras y que esté logrando construir un movimiento propio. Yo no estoy de acuerdo con él: ni por su vertiente más izquierdista (el comunismo), ni por su lado más reaccionario (el patriotismo rancio). No obstante, me hace gracia y aprecio que exista gente así, aunque me inquieta que sea tan apologeta de la violencia y que sus personajes lo resuelvan todo a golpes.
Pero bueno, que me pierdo. Buen libro que, en unas décadas, será un gran documento sobre cómo parte de la sociedad percibía la España de 2025. El nivel literario es regular, pero no ha llegado a descolocarme.