Leído en un par de horas de una noche de espera. Muy bueno y, en lo personal, muy interesante, habida cuenta de los autores que trae a colación al tratar la moral, como Camus —mi escritor favorito— o Dostoievski —cuyas obras principales he leído este último verano—.
En el sentido formal, es un ejemplo de cómo hacer una obra en su justa extensión sin necesidad de escribir por escribir. Sin perder un ápice de rigor, no hay relleno, que es un defecto habitual en el género ensayístico.
«La salida al subjetivismo y el emotivismo no es el olvido del corazón, sino un corazón cultivado».