A veces cuando pensamos en novela histórica pensamos en una versión más aburrida de como nos contaron el pasado, de como lo conocemos, pero Trueba Lara con Malinche, explora el lenguaje con una intención muy emocionante. Hay un brillo en las palabras y pensares de Malinalli como hay una profunda tristeza. No está contado desde una versión de biografía, ni de memoria, ni tampoco con pretextos narrativos, si no desde la misma voz de Malintzin y me apachurró mucho cuando lo terminé de leer.
Hay una historia de conquista y no sólo del territorio, si no del pensamiento, de las acciones, del amor, de la rudeza, la crueldad, la dulzura, que está contado con una suavidad lírica que estremece. Pues las palabras no son delicadas, pero en su cadencia carga mucha nostalgia, mucha angustia. Poco fue lo que me contaron en la escuela sobre ella, sólo la de la intérprete, pero poco de su valentía, coraje, amistad, amor y sobre todo poco de ella como la mujer que es, y ahora, cada vez que pasa la noche, parece quedar más un hermoso mito sobre Doña Marina, uno que es verdad.