Hay una frase que dice “al lugar donde fuiste feliz, no deberías volver “ que más que con sitios concretos, yo la relaciono con ciertos autores. Siempre digo que la Trilogía Victoriana de Félix J. Palma es una de mis sagas favoritas. Tengo tan buen recuerdo de ella que he sido muy reciente volver a leerla (aunque sé que en algún momento lo haré. Y también a animarme a coger otro libro de su autor. Porque me daba un poco de miedo que una nueva experiencia con él no llegase a gustarme tanto como “El Mapa del Tiempo”, “El Mapa del Cielo” y“El Mapa del Caos”, que es el nombre de los libros que componen esta trilogía. Suerte que la premisa que nos propone el escritor en su última novela publicada es tan potente que no pude menos que dejar de lado los miedos y prejuicios y lanzarme a la aventura, confiando en que iba encontrarme algo que me iba a gustar.
Londres, 1922. A lo largo de toda su accidentada y colorida existencia, Alan Schofield ha tenido que usar su labia e ingenio para salir adelante. Lo bueno es que sus múltiples timos le han llevado a Violet, la mujer que ama. Juntos trabajan como fotógrafos especializados en sacar imágenes de diferentes seres sobrenaturales como gnomos, ondinas y, sobre todo, hadas; un mercado que ha ido ganando reputación en una Inglaterra qué quiere dejar atrás la Primera Guerra Mundial, y que triunfa gracias a la obsesión de la población por estas criaturas… y a una combinación de técnica y picaresca por parte de la pareja. Sin embargo, un oscuro y cruel personaje del pasado de Alan interrumpirá en su negocio para obligarles a participar en un timo cuyo objetivo es arrebatarle una joya de inmenso valor a Percival Drake, un rico político que, bajo la superficie, que además es el despiadado señor de los bajos fondos de Londres.
¿Podrán Alan y Violet engañar a un mafioso inteligente y astuto que no cree en las hadas ni en la magia? Y sobre todo ¿podrán salir del plan vivos y con todos sus miembros intactos?
Ya se sabe que si hay un enemigo (uno de tantos) para el lector, son las altas expectativas cuando abre por primera vez un libro. Y las mías con “El Gran Timo de las Hadas” estaban muy altas, no lo voy a negar ¿una mezcla de hadas y magia, engaños, historia contemporánea y los Peakey Blinders? Lo que podia salir de este mejunje o era una genialidad o un absoluto descalabro, me dije cuando leí por primera vez su sinopsis. Pero claro, estamos ante un autor que de si algo puede precisarse es que tiene es una gran capacidad para crear historias y una potente imaginación. Así que todos estos elementos unidos han dado lugar a una lectura fresca, tierna y plagada de adrenalina y tensión a partes iguales que he disfrutado totalmente, que me ha tenido pegada a sus páginas y que me ha hecho disfrutar mientras amaba a sus protagonistas y sufría por ellos en los momentos de mayor tensión.
Félix J. Palma crea una trama potente y original que juega con la existencia o no de las hadas, una duda que sobrevuela toda la obra y que puede dar la impresión de que estamos ante una lectura más realista de lo que nos podemos imaginar. Pero eso no quita a que haya magia, a raíz de guiños varios a obras como Peter Pan, la gran inventiva que sus personajes se sacan de la manga cuando es menester y referencias varias a diferentes autores victorianos o ingleses de fantasía y ciencia ficción (me hizo mucha ilusión que mencionase de vez en cuando a Wells, obviamente. Los que hayáis leído la “Trilogía Victoriana” entenderéis el porque). Y también por su punto de partida, el caso de las hadas de Cottingley.
Por si no sabéis de qué estoy hablando, ahí va un pequeño resumen de esta historia:
En 1920, en las respetables páginas de la revista The Strand apareció un articulo llamado “Hadas fotografiadas – un suceso memorable”en la que aparecían dos fotografías que mostraban a dos muchachas posando con lo que parecían ser unas hadas y gnomos. El autor del reportaje fue un habitual del magazine, Sir Arthur Conan Doyle, cuya creación más famosa, Sherlock Holmes, se había publicado previamente en la revista con, ni que decir tiene, gran exito. Doyle había conocido por medio de una autoridad teosofista la existencia de estas dos imágenes , tomadas por las adolescentes, Elsie Wright y Frances Griffith, oriundas de la localidad de Cottingley, las cuales aseguraban que las instantáneas eran auténticas y que realmente podían ver a las hadas. Rápidamente la historia ganó fama, siendo rápidamente vendido el número donde aparecían las fotografías. A estas imágenes le siguieron otras que tres tomadas también por las dos primas, momento en el cual Doyle volvió a escribir otro articulo y aseguro que creía fielmente en la autenticidad del relato de las jóvenes. El tema levantó ríos de tinta durante bastante tiempo. Hasta 1981 en concreto. En ese entonces Elsie y Frances, ya adultas, confesaron que las imágenes habían sido manipuladas y que eran falsas. Las mujeres aseguraron que lo que empezó con una broma inocente acabó convirtiéndose en una bola de nieve, que fue haciéndose más grande con la implicación de Doyle, y que no se atrevieron a confesar por ello. De hecho, ellas mismas estaban sorprendidas de todo el revuelo que había generado el asunto, ya que aseguraban que en varias de las fotos se podían ver las agujas con las que sujetaban las figuras de papel que habían recreado a partir de un célebre libro de ilustraciones sobre hadas y demás criaturas míticas.
De todas maneras, una de las implicadas defendió siempre que una de las cinco fotografías, conocida habitualmente como “el nido de las hadas”, era auténtica. Queda a decisión de lector decidir si la verosimilitud de esta afirmación. lo que es indudable, es que la historia da para hacer una novela. Dicho lo cual, no sé si hay alguna del tema (fijo que si), pero lo sí que se puede encontrar es un libro escrito por Doyle sobre el tema que, coincidencias de la vida, encontré en un mercadillo de segunda mano pocos días antes de empezar a leer “El Gran Timo de las Hadas”, y que ni ni que decir tiene que compre y que no creo que tarde mucho de leer. Por lo menos, las hadas de Cottingley han generado dos películas, que yo sepa.
Como veis, una historia tan rocambolesca es un auténtico bombón literario, que hubiera podido dar lugar perfectamente a una novela. Pero Félix J.Palma tuvo el buen tino de usarlo como apoyo inspiración para crear un argumento tremendamente original, que transporta al lector a la Inglaterra que trata de superar la Primera Guerra Mundial, a un mundo de pícaros fotógrafos, timos y bandas criminales. la novela es una delicia de lectura. Aunque hay momentos de gran tensión en los cuales temes seria mente por la integridad de la pareja protagonista, situaciones duras y sangrientas, un vistazo al mundo de los bajos fondos Londinense y algún giro de guión un tanto impactante, la novela, en realidad, no es especialmente dura o sangrienta, mantiene perfectamente el equilibrio entre tensión e interés y sobresaltos, pero sin resultar brutal, y si muy animadas. Palma tiene un excelente ritmo narrativo, a lo cual se suma su pluma sencilla pero no carente de florituras, cálida y luminosa y unos diálogos vivaces y ágiles. El autor se permite algún que otro momento en el que rompe la cuarta pared y chascarrillos varios, lo que hace que se cree entre él y el lector una corriente de complicidad que convierte la lectura en algo menos solitario. Os juro que había momentos en que sentía que una narrador, o incluso un amigo, era quien me estaba contando la narración, sentados los dos frente a un agradable fuego. Otro plus también ha sido la ambientación, que te lleva no solo al Londres de principios del siglo XX, también escenarios tan clásicamente ingleses y que pegan también con el mundo de las hadas como cottage y ruinas megalíticas. Ya solo con eso, el libro ya me tendría ganada de por sí, si no hubiera sido todo lo demás tan estupendo también.
Al principio del libro, me sorprendió mucho que cierto Flashback fuera tan largo y que se le dedica tantos páginas y tiempo, ya que me esperaba que la historia fuera más directa al meollo de la cuestión. Quizás al principio eso le quitó puntos al libro. hasta que en realidad todo esto era algo perfectamente calculado por el autor, que se entrelazaba con la trama y formaba junto a ella un único y bien medido todo. Una vez que me reconcilie con esto, la verdad es que el resto de la lectura fue un auténtico disfrute, y no me hubiera importado que el libro hubiera tenido 100 o 200 páginas más tranquilamente. Y es que me parece increíble que un poco más de 400 páginas. El autor había logrado crear un grupo de personajes a los que rápidamente cogí un cariño enorme. En serio, me he quedado con ganas de saber más de Alan y Violet y me da mucha pena haber finiquitado su historia, incluso, aunque también sea consciente de que la misma queda muy bien cerrada al cerrar el volumen. Me han parecido dos personajes no solo muy bien construidos. Me han encantado porque son tan diferentes y tan iguales a la vez, y la suya ha sido una tan bonita y llena de matices que me ha parecido entrañable incluso a los secretos que cada uno busca ocultar y esos pasados de los que tratan de escapar … y es que siento que uno de los grandes puntos fuertes de la obra son sus personajes. Poquitos, pero bien escogidos, todos muy importantes y fundamentales para la trama, además de estar estupendamente esbozados . A los buenos es imposible no cogerles cariño por lo carismáticos que son, y el malo malísimo de la historia está en ese puntito entre la brutalidad y la ambición más sangrientas y lo cómico y burlesco, que hace que sea muy fácil cogerle ojeriza, pero al mismo tiempo disfrutar de él. Y entre los dos mundos hay un personaje profundamente gris con un desarrollo y un contexto que resultan de lo más interesante, y que dan mucho juego a la historia.
Pero sobre todo, lo que más me gustaría destacar en “El Gran Timo de las Hadas” es que es una novela cuyo centro emocional pivota en torno a lo que las personas somos capaces de hacer; ya sea por salvar el pellejo, proteger a las personas que queremos o recuperar aquel que ya pensábamos que nunca más íbamos a volver a ver. Pero sobre todo, todo gira entorno a lo que a lo que somos capaz de creer y aferrarnos. Que levante la mano quien no se ha agarrado con fuerza posibilidad imposible en algún momento de desesperación de su vida. ”Cuando has eliminado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe de ser la verdad” escribió Sir Arthur Conan Doyle en un momento determinado, poniendo la frase en los labios de su Sherlock Holmes, cita que ha sido usada en muchos otros trabajos y obras, y que aparece en este libro en varias ocasiones. En el cual también se menciona de pasada que el célebre autor se enfocó con especial frenesí en el espiritismo y el estudio de temas esotéricos y mágicos a raíz de la muerte de uno de sus hijos en la I Guerra Mundial. Porque nadie puede escapar de esos deseos que nacen de la necesidad de recuperar lo perdido y poner ilusión y magia a sus existencias, aunque a veces eso conlleve un precio. Que a veces uno tenga que usar cualquier truco a su alcance para crearla. Pero ¿acaso si no crees en algo con todas tus fuerzas, el que sea real o no tiene importancia?
Felix J. De Palma, lo dije cuando acabe “El Mapa del Caos”, pero esta vez si que pienso cumplirlo. Esta novela que nos ocupa no será la última de tus creaciones que lea. Quizás no sea muy parcial porque “El Gran Timo de las Hadas” me salvó, prácticamente, de un bloqueo lector. Pero eso es lo de menos. Con lo que me quedo es con lo que he disfrutado de esta obra y de sus personajes.