Este es un libro de economista. El autor intenta llegar al lector generalista pero solo esporádicamente alcanza ese objetivo, más propio de un periodista con conocimientos energéticos y económicos. El autor trata todos los aspectos económicos relacionados con la explotación y el mercado de los recursos energéticos, y en un contexto global. Pero deja de soslayo la crítica y el análisis político y social que de tales visiones económicas se podrían suscitar. El penúltimo capítulo, en el último cuarto de libro, está dedicado a España, y quizás por centrarse en un solo país sea este capítulo mucho más apasionante.
Merece la pena leer las citas siguientes:
no existe un solo país en el mundo que encuentra petróleo y rechace explotarlo. Ninguno. [se entiende aparte de España]
España importa más de un millón de barriles al día. Las estimaciones de producción [en Canarias] son de hasta 140.000 barriles al día, casi un 14% por ciento [de la importación]
El paro en Canarias supera el 30 por ciento en 2014. Posibles inversiones en Canarias –¡que no subvenciones!- pagadas con caja libre y de hasta 13.000 millones de euros pueden ayudar enormemente a la recuperación de la region (…) que algunos rechacen inversions petroleras es simplemente increíble (…) en Tarragona, por ejemplo, se explota a menos distancia sin problema (…) en Copacabana, Río de Janeiro, a menos de 2 kms de la playa
Fue precisamente Coalición Canaria (CC), el partido del presidente autonómico Paulino Rivero, la que en su programa electoral de aquel 2011 pedía para la region las competencias en lo relativo a las prospecciones por ser material “de gran interés para el futuro del archipiélago”.
Tenemos que preguntarnos: los canarios, ¿viven en la inopia o qué les pasa?
Pero antes de este capítulo solo había subrayado en una página, la 318, cuando nos dice su autor:
El problema es que los gobiernos consumidores están “enganchados” a los impuestos del petróleo. Necesitan esos preciosos ingresos para equilibrar sus presupuestos y su deuda.
¿Qué ocurriría si los coches eléctricos o de gas natural comenzaran a quitar cuota de mercado a los derivados del crudo? Sin duda, los gobiernos consumidores buscarían modos de sustituir los impuestos perdidos mediante otros impuestos
Este conflicto de intereses explica por qué muchos gobiernos de la OCDE han estado promoviendo cínicamente los combustibles alternativos “de puertas afuera”, pero no en la práctica.
Es este tipo de análisis de las implicaciones de las políticas de los distintos gobiernos nacionales y sus circunstancias lo que se echan de menos.
El penúltimo capítulo, dedicado a la situación energética en España, sí ofrece esta enjundia que echamos de menos: una voz mucho más implicada. Y el autor hinca mucho más el diente en su crítica a las políticas energéticas de nuestros gobiernos de turno: cierto que el caso español es un caso único en el mundo. Al menos en el tema energético España desde luego sí “is different”.
El libro no deja de ser interesante en general, pero quien le sacará más valor e información serán los lectores con intereses y conocimientos previos del mundo de las finanzas y de la economía. El esfuerzo del autor por ser ameno mientras describe muy de cerca todos los aspectos relacionados con las nuevas energías y los mercados energéticos mundiales es de agradecer; sin embargo, es como el que describe muy bien todos los árboles de un bosque, pero sin hablar del bosque en sí y de todos los habitantes y circunstancias que le afectan. Labor que obviamente daría otro enfoque a la obra y que, quizá, requeriría del talento sintetizador y divulgativo de un autor de la talla de, por ejemplo, Thomas Sowell (quien me ha venido a la mente varias veces durante esta lectura).
Recomendable (aunque decepcionante si uno piensa en el título).