Tres cruces es el relato honesto y descarnado de un país atravesado por el narcotráfico y la violencia. Cada uno de los tres protagonistas de este libro lleva consigo la cruz de la culpa, el miedo, la ignorancia y la muerte.
Lúa es una niña que crece sin padres jugando en la fosa clandestina que solía ser la bodega de su abuela, conviviendo con los muertos. Estela, abuela de Lúa, convive con su alcoholismo y sus secretos. El Ponzoña, sicario del narco, vive perpetuamente atormentado por la huida y el olor de sus asesinatos.
Alejandro Paniagua marca con Tres cruces la geografía íntima de la violencia, la que vivimos cotidianamente y nos habita, con la precisión de un rifle de francotirador.
Me encantó como no tienen idea. Es fresca la forma que narra Alejandro y lo disfruté muchísimo. Los personajes me encantaron, los diálogos e incluso todas las circunstancias que los rodean.
Pensé que iba a ser otra historia más de narcos y de sicarios. Pero la verdad es que Alejandro Paniagua hace que esta novela se convierta en una de esas que recuerdas por mucho tiempo, con personajes tangibles y entrañables, con situaciones totalmente verosímiles y giros en la trama que, además de totalmente bien hechos, te aprietan el corazón, te duele, te pica.
La narración se concentra en dos ejes: por un lado la historia de Estela y su nieta Lúa, por otro la historia de El Ponzoña y la banda de matones que lo rodean, así como su esposa y la infidelidad de ésta. Al paso de las páginas el lector va entendiendo cómo es que estas dos historias tienen vínculos indisolubles, y no sólo eso, sino que los protagonistas de ambas tienen mucho más en común de lo que podríamos suponer de inicio.
A través de capítulos cortos con títulos sugerentes, la prosa de Alejandro maneja uno de los usos narrativos más difíciles y muy poco usuales: narra en segunda persona y todo el tiempo se dirige a Lúa (Aura, de Carlos Fuentes es el clásico ejemplo de este tipo de narrativa). Con este recurso el autor logra un alejamiento particular de los hechos, pero es justo un elemento que queda muy bien para este tipo de historias y lo hace muy muy bien.
Es una muy buena novela de la que recomiendo mucho la lectura.
Novela corta sobre la violencia y narcotráfico en México. Son tres historias que se entrelazan, para mi la que más me gustó es la de Lúa, una niña de 11 años que a diario convive con cadáveres y les ofrece ofrendas para que tengan descanso.
Historia dura que entrelaza la vida de 3 personas con trayectorias muy difíciles, casi imposibles de entender desde una perspectiva de clase media acomodada europea, pero que a mí, me llega hasta dentro. Una niña no querida por una abuela alcohólica que se ve obligada a albergar un “cementerio” de narcos. Un sicario que tiene el corazón roto pero no tiene alma. Mucho sentimiento en pocas páginas. Capítulos cortos que te hablan, que te integran en la historia. Es una novela muy adictiva
Pasaba por aquí y aprovecho para recomendarles "Tres Cruces" de Alejandro Paniagua Anguiano, una verdadera maravilla. Un relato corto, honesto y con una historia fuerte sobre Lúa, una niña de 11 años, Estela, su abuela, y el Ponzoña, un sicario del narco. La estética de la narrativa me sorprendió, se nota el oficio de poeta del autor, que por cierto, tuve la fortuna de conocerlo en el club de lectura. Solo puedo decir, léanlo...
Una “probadita” de la situación cruda del narcotráfico y los sicarios en nuestro país… y pensar que lo más seguro es que la realidad supere la ficción. El libro se lee muy rápido, la historia es ágil, pero casi siempre incómoda. Me encantaría conocer toda la investigación que realizó la autora para escribir este libro… ha de estar sumamente interesante. En realidad dudo entre tres y cuatro estrellas…3.5 pa’ no errarle.
"... todos lo muertos quieren casi siempre las mismas cosas... Que lloremos o finjamos llorar por ellos de vez en cuando. Que no malbaratemos sus pertenencias para ganar unos cuantos pesos. Que no digamos en voz alta las chingaderas que nos hicieron."
Basta asomarnos a las librerías para encontrar que el radar de “novedades” está saturado de romantasy y épicas del crimen, que ojo, no me estoy quejando, su narrativa se desprende de la ficción que cada autor es capaz de crear; si bien, este libro no es demasiada novedad, su fortaleza está en hurgar en el tejido necrosado de la identidad nacional, afortunadamente, no es un simple ejercicio de realismo sucio, sino una exploración estética de la ruina humana, si nos ponemos muy informativos, bien podría ser:
El Tríptico de las Sombras
Tres cruces, de Alejandro Paniagua Anguiano, camina sobre una herida abierta que se niega a cicatrizar, el día a día de mi nación: la violencia como un espectáculo pirotécnico. un morbo de tabloide; nada nuevo en México, un país en el que la violencia sistemática es resultado de la putrefacción moral de un país que normaliza los hechos. No hay adjetivos de más porque el horror no los necesita.
El personaje de Lúa fue el hallazgo más doloroso y brillante de la obra. Paniagua trastorna la noción de la inocencia al situar a la niña dentro del horror mismo. Lúa hace de una fosa clandestina su pati de juegos, misma que antes fue una bodega, una metáfora horrible de la pérdida; la radiografía de una generación que ha normalizado la narcoviolencia. En Lúa, el juego y la muerte se trenzan de forma macabra.
Estela, por su parte, encarna esa culpa generacional que se ahoga en alcohol para no tener que mirar de frente a los fantasmas. De las cosas más fascinantes, no por ello buenas, es su relación con los secretos, ella es la guardiana de una memoria que se pudre. Ella es el puente roto entre la supervivencia y la complicidad silenciosa.
El Ponzoña es el personaje más horrible, como lector, me obligó a confrontar la humanidad deformada del victimario, pero a diferencia de otros sicarios de la narrativa contemporánea, que suelen ser caricaturas de maldad o figuras mitificadas, el Ponzoña es un hombre sitiado por su propio olfato. Ese hedor de sus asesinatos que lo persigue es la manifestación física de una conciencia que, aunque fragmentada, se resiste a desaparecer.
Tres cruces, tres personajes y un espejo. Paniagua logra algo sumamente difícil: narrar el narcotráfico desde las grietas de lo privado, desde el rifle de su pluma que no busca el estruendo, sino el blanco exacto en la psique del lector. ¿Tú que crees? ¿Cuántas cruces cargamos nosotros, los que observamos desde la barrera de la normalidad?
"... Todos los muertos quieren casi siempre las mismas cosas: Que lloremos, o fijamos llorar por ellos, que no malbaratemos sus pertenencias, que no digamos en voz alta las chingaderas que nos hicieron... "
Tres cruces no es la típica novela de narcos llena de terror y odio; pero tampoco la que muestra una vida de lujos y casi sensual de un grupo de delincuentes, de hecho tres cruces es más una novela de muerte que de narcos, la muerte cruda, la que pudre cuerpos; pero también la que duele y te transforma. En esta novela Alejandro Paniagua presenta a través de lo que yo describiría como una serie de cuentos relacionados, la historia de 3 vidas atormentadas en las que el narco es sólo una circunstancia. Alejandro logra exponer con sentido del humor casi poético las escenas violentas y llenas de sangre que siempre implica la delincuencia
Una novela, que por su estructura de cuento es fácil de leer y difícil de soltar, con una propuesta diferente: tanto en su formato, como en el ángulo desde el que describe el mundo interior y exterior de sus personajes Muy recomendable
4.5 estrellas AMAMOS, me recordó muchísimo a Ladydi de Jennifer Clement y a Temporada de Huracanes de Fernanda Melchor, a todos esos libros y películas mexicanas que hablan sobre pequeños pueblos perdidos en las montañas en algún rincón de México, donde las personas conviven en todo momento en su vida diaria con el crimen organizado y como eso afecta todos los aspectos de su supervivencia. Aquí conocemos a una pequeña, huérfana, que vive con su abuela que no la quiere, soñadora e independiente, quien de pronto se encuentra viviendo alado de un depósito de cadáveres y crea historias para ellos, los adorna para la muerte, para el más allá. Es la violencia del narco mezclada con la imaginación sinfín de una nena. También nos cuenta la historia del narco, su amor imposible por una esposa más chica que el que lo engaña y como eso lo lleva a su fin. El cómo se mezclan sus vidas y el fin impactante es bellísimo en su oscuridad y también se lee en nada por lo que se los recomiendo mucho. Ojalá hicieran también una película de este libro.
Una verdadera grata sorpresa. Me tardé en comenzar con este libro, ya que no estaba muy seguro de leer sobre estos temas, pero tengo que decirles que me encantó. Lo leí en una hora, porque no podía parar de leer. El autor no le da tantas vueltas al asunto ni introduce descripciones innecesarias. Va directamente al grano y esto hace que la construcción de personajes se dé de manera orgánica. En Naucalpan existe San Bartolo y es un lugar con mucha inseguridad y delincuencia ¿Será ahí donde está ubicada la historia? No necesariamente, según el autor, la historia se desarrolla en Guadalajara y no solamente eso se trata de una historia basada en la vida real de Karina. Así que no importa el lugar, en cualquier parte del mundo ocurren estos actos atroces y que demuestran la podredumbre de la humanidad. Un libro corto, pero que logra que como lector termines satisfecho de leer una buena trama.
“Porque siempre le rezamos al que creemos por encima de nosotros: los vivos a los dioses y los muertos a los vivos.”
“Para alguien inmerso en el miedo hasta lo ridículo resulta espeluznante.”
“El desamor nos dota de vileza.”
#bookquotes
El narcotráfico es una realidad común en el México de este siglo, y lo ha sido por algún tiempo ya. La violencia que genera dicha actividad impactará de alguna manera a los tres protagonistas de esta historia. Por un lado está Lua, una niña que se ha quedado recientemente huérfana de madre y con un padre al que nunca conoció, está creciendo bajo el cuidado de su abuela Estela. Estela es una alcohólica en recuperación, a quien las penas la consumen por dentro más rápidamente que el único líquido que la hace feliz. Y por último el Ponzoña, un sicario desalmado que pese a vivir en constante fuga, sufre más por mal de amores que por todos los muertos que tiene sobre su conciencia Uno de esos libros que resultan demasiado breves para el tamaño de historian que albergan. Si bien no podría decirse que es de ritmo trepidante, tiene algo que impide dejar de leer. Los protagonistas son entrañables, todos ellos. El estilo del autor acompaña perfecto la historia que se antoja dictada del buen resultado obtenido. Es una novela trágica pero excelente en la misma medida. Las revelaciones finales dejan sin palabras. Léanlo.
Es asombroso como una historia breve que se focaliza en tan sólo tres personajes explora un mundo de sentimientos, personalidades, dolores, pesares, etc. Esta es de esas novelas adictivas, pues con las pequeñas dosis que son los capítulos uno va deseando más y más. Es muy complicado soltar el libro una vez que empiezas a leer. En sí la historia a desarrollar no es muy compleja, pero lo que me encantó fue la construcción de los personajes. Son entes dotados de toda una historia de vida, miedos, rencores y propósitos que son una delicia de leer. Súper recomendado.
Paniagua, me acuerdo perfectamente del día que asististe a mi preparatoria, no hace tanto tiempo. Sentí una sinceridad que rara vez veo en la gente; me dejaste una frase que me motiva mucho sobre mi epilepsia y así, después leí el libro. Hoy que lo completé en mi tiempo libre, resalto mucho tu manera de narrar y describir las cosas. Tienen un toque único que no busca ser elegante pero de igual manera resalta. Fue un placer haberte conocido y poder hablar contigo. Eres una gran persona. Éxito con las siguientes entregas.
No soy muy dado a los textos sobre el narco (menos las pelis o series), pero este caso fue sorprendente, poético incluso, con un lenguaje muy bello sin dejar de recrear atmósferas terribles.
El final, más que un castigo, lo vi como una especie de redención para el personaje más vulnerable de los tres protagonistas.
El autor mismo me expresó que para él, la vida es basura, pero una forma de resistir la realidad y experimantarla mejor es con la imaginación.
Esta es una novela corta que a través de las historias de Lúa y Estela su abuela y por otro lado el ponzoña un sicario, nos muestra una realidad que se vive quizá no solo en México sino en muchos países que son dominados por el narco. Esta historia con una narrativa excelente es desgarradora y nos transmite lo mas profundo del dolor humano, nos muestra esta violencia de la que poco se habla pero que es una realidad.
Tres personajes los cuales parecen no tener nada en común, de los cuales nos cuentan sus historias de una manera tan dinámica que se pasa demasiado rápido. Es muy curioso la forma de narrador que se utiliza en esta historia, la verdad me gusta. No suelo leer este género, pero de verdad me gustó. Es extraño sentirte empática con un personaje con el que no te imaginas que sería realmente, de esos que te marcan o te dejan un mensaje.
4.5 ⭐️ Fuerte y abrumador en cada una de las acciones que suceden en el libro. Son acciones que impresionan pero a la vez hace pensar que tal vez sucedan en algún lugar recóndito o no, en aquellos países que nos invade el narcotráfico y la violencia, en lugares en donde la vida se impregna de esto sin desearlo, aunado a dolores personales e íntimos de cada personaje que trascienden en ellos.
Termine de leer y me quedé sin palabras por unos minutos, esta historia es mucho más que un relato de Narcos. Habla de Amor de la vida misma llena de ironías , son de esas historias simultáneas que se cruzan de la manera más absurda pero al mismo tiempo más pesada, definitiva… Tiene giros totalmente inesperados.
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¡Qué libro! ¡Que historia! Una niña que pierde a sus padres, queda al cuidado de su abuela; alcohólica y todo es más sensata que nada; y Lua, una pequeña niña que sin deberla está pagando los estragos de vivir en un lugar gobernado por el narco.
Una historia original y ágil. Me gustaron mucho sus imágenes extravagantes y extrañas. Lo único que no me gustó fue que por momentos las voces de los personajes están poco diferenciadas y suenan muy parecido.