Paulina Chavira, una de las voces más calificadas para hablar de lenguaje igualitario, nos muestra por qué aprender a usarlo no es una moda.
¿"Ene mesque perede en le pered"? No solo se trata de agregar "e", "@" o "x" a todas las palabras cuando empleamos el lenguaje incluyente. En realidad, su uso es más sencillo de lo que pensamos y no, no pretende eliminar el masculino al hablar.
Contrario a la forma en que se suelen enseñar cuestiones lingüísticas, en este libro no encontrarás instrucciones aburridas o inflexibles. Más bien, mediante situaciones, ejemplos, ilustraciones y una pizca de humor podrás conocer qué son el lenguaje igualitario y el incluyente, y cómo se usan, por qué sí importa cómo nos nombramos e identificamos, y qué alternativas existen para aquellas personas que todavía no se sienten muy cómodas usándolos.
A pesar de su extensión (no tiene, dependiendo de la edición, más que un centenar de páginas) ¡aprendí muchísimo!
Ya había tenido la oportunidad de aproximarme al tema a través de los deliciosos libros de la comunicadora feminista María Martín (“Ni por favor, ni por favora”, “Punto en boca” y “Mujer tenías que ser”), que recomiendo sin dudar. Este libro, a diferencia de los de Maria Martín, ofrece una guía práctica sobre el lenguaje igualitario e inclusivo que puede consultarse en todo momento, especialmente si, como yo, debes estar comunicándote, de forma oral o escrita, con alguna frecuencia a grupos de personas.
El “Antimanual de lenguaje igualitario” no solo es una guía práctica. También contiene referencias académicas y técnicas (en la medida de su extensión) sobre gramática y morfología del español, discusiones de casos de uso oficial de lenguaje incluyente, un poco de historia y por supuesto algunas críticas a las autoridades que “definen” las reglas del español en particular su resistencia a abrazar algunos cambios que ya son evidentes en el uso de la lengua.
Me encantó entender la diferencia entre lenguaje igualitario (que tiene como objetivo evitar las expresiones sexistas en la lengua) y lenguaje incluyente (que, como su nombre lo indica, persigue que todas las experiencias humanas, más allá de la separación binaria que hacemos del género, estén presentes en lo que hablamos). Seguiré usando estos términos en lo sucesivo.
Desde hace ya muchos meses vengo intentando usar una expresión hablada y escrita menos excluyente. Me ayudaron mucho las reflexiones y orientaciones de los libros de María Martín. Todavía no me siento cómodo usando los elementos morfológicos del lenguaje incluyente la “-e” y la “-x” (en redes y WhatsApp prefiero el “@“ aunque en el texto de Paulina Chaviro aprendí las desventajas de usarlo). Todavía prefiero los sustantivos epicenos, personas, jóvenes, colegas y creo que los seguiré usando. Sin embargo la lectura del libro de Chaviro me ha dejado interesantes enseñanzas que no había considerado y empezaré a usar en mi práctica docente, tales como preguntar a las personas que pronombre prefieren.
En fin, el cambio en los idiomas (como lo documenta bien Chaviro) llegó para quedarse. Es decisión de cada quien si se ilustra y empieza a usar estas nuevas formas correctamente, o se queda y sigue excluyendo (lamentablemente para mí, en una sociedad abierta, también se es libre de hacerlo).
Conciso pero ayuda a contextualizar y entender un poco más cómo usar la e para les que tenemos curiosidad (y respeto por nuestres conocides) pero no sabemos bien cómo utilizar el lenguaje.
Recordatorio: el español es una lengua viva, no se nos puede olvidar que está en constante evolución y de nosotres depende aprender y actualizarnos.
Recordatorio 2: poquita empatía y respeto por las personas con les que convivimos.
No creo que pueda utilizar la e en todos mis contextos de la noche a la mañana, pero si se me presenta la oportunidad, creo que tengo más herramientas de cómo hacerlo.
También como diseñadora de experiencia de usuario me sirve la sensibilización respecto a otras formas de expresar neutramente (y no solo con la e) el copy de los productos en los que me involucro.
Afronté la escucha de este anti manual de lenguaje igualitario con la disposición de quien asiste a una conversación necesaria, no hay otra forma de abordar este tema, aunque debo admitir que también lo abordé con escepticismo, ya he recorrido este terreno, pero de la mano del Museo Memoria y Tolerancia. A eso súmale la voz de la autora: Paulina Chavira quien presta su voz al audiolibro, es así que deja de ser una lectura aséptica, para transformarse en:
Una defensa apasionada de la maleabilidad del castellano.
Lo primero que destaco es la performatividad del audio. La voz de Chavira dota al texto de una cadencia más viva y menos entintada, si vale la expresión, elimina la rigidez del prescriptivismo. Sin embargo, para quienes nos hemos aficionado a la sociolingüística y a los talleres de derechos humanos, su contenido se siente como un recordatorio amable más que como una revelación, Chavira acierta al desarticular la falacia de que el lenguaje incluyente se reduce a la "e", la "@" o la "x". Se enfoca en la visibilización y no en la deformación caprichosa, principal argumento de los detractores de este lenguaje.
El formato de "antimanual" es astuto. Evita la jerarquía vertical del experto y propone una navegación horizontal por situaciones cotidianas, lo cual agradezco por su falta de pretensión, usa la ironía ligera para ayudar a bajar las defensas de quienes ven en la modificación del lenguaje una amenaza a la identidad nacional o a la pureza de la RAE.
A pesar de su solvencia, el libro padece de una omisión de la profundidad radical. He tenido la fortuna de tomar talleres en el museo Memoria y Tolerancia que me han ayudado a estudiar y comprender los mecanismos de opresión sistémica, sin afán de sonar pretensioso, los temas que ahí se abordan me han dejado con la impresión de que este libro queda por la superficie. Extrañé una conexión más intrincada con la política del lenguaje o una genealogía más cruda de cómo el masculino genérico ha sido una herramienta de borramiento histórico. Eso sí, el libro es un excelente punto de entrada.
El lenguaje no es un bloque de mármol inalterable, es un organismo que respira y Chavira nos enseña a escuchar su respiración, para los que ya sabemos tomarle el pulso, el antimanual es una pieza de divulgación democrática impecable. No me decepcionó porque cumple su promesa: simplificar lo que muchos se empeñan en complicar. Es un refuerzo valioso, un bálsamo auditivo que puede confirmar las convicciones, si las tienes, o desafiarlas; es una conversación elegante con alguien que sabe mucho y que ha decidido hablar para quienes apenas comienzan a preguntar.
Mi acercamiento a este libro fue gracias a la versión en audiolibro que se encuentra disponible. Es un libro corto puesto que yo lo escuché en dos horas y media aproximadamente, así que para quien lo lea, no se llevará más de una hora.
Como su nombre lo indica, es un libro que NO funciona como un manual para el lenguaje igualitario, sino que, a través de la reflexión y el análisis sobre los cambios lingüísticos a lo largo del tiempo, nos hace ver como no siempre es funcional el uso del "masculino genérico", como nuestra misma realidad nos pide comenzar a nombrar en femenino carreras, oficios, profesiones y puestos que antes no estaban pensados para nosotras, así como el respecto y la tolerancia hacia personas NB y la necesidad de nombrarles.
Algo que destaco mucho del libro es como te invita al error, es decir, que es válido equivocarnos cuando empezamos a usar estas formas de lenguaje igualitario que si usando la e o la x, porque realmente es un cambio muy personal que no se dará de la noche a la mañana.
Creo que este libro lo recomendaría a todas aquellas personas que genuinamente sienten curiosidad por saber de qué va el lenguaje igualitario y de qué manera puede comenzar por aplicarlo en su vida diaria.
Leí éste libro porque no me gusta como suena decir todo con la letra e y supuse que el libro me daría otro enfoque.
Si y no.
Es un libro muy corto y sencillo que te da algunas opciones, por ejemplo, para no usar masculino genérico, esa parte me pareció de gran utilidad porque al dar charlas hacia lo de doblar (dirigirse a masculinos y femeninos) haciendo la cosa un poco tardada.
Creo que da bastantes tips para empezar a hablar más neutro pero fuera de eso no es que defienda con grandes argumentos su ideología. Personalmente me parece un buen libro para iniciar con esto de cambiar la manera en la que vemos la palabra desde lo masculino.
Una muy buena guía (o anti-guía?) para saber cómo ser más incluyentes e igualitarios al escribir (y hablar). De una forma respetuosa al idioma y a las personas, de la que todos podemos aprender, la autora logra hacernos reflexionar y aprender a ser más incluyentes. No se trata de filosofía o de una defensa (o ataque) a nuevas formas de expresarse sino que da consejos prácticos para las nuevas realidades y nuevas necesidades de traducción. Es un libro corto del que se obtienen buenos y concisos tips.
Es un libro imperdible, que aborda el uso del lenguaje incluyente de manera práctica y accesible. A través de ejemplos cotidianos y mucho humor, Paulina Chavira desmitifica el lenguaje igualitario, demostrando que su aplicación es más sencilla de lo que parece y que no se trata solo de agregar letras como “e”, “@”, o “x” a las palabras. Chavira, reconocida periodista y asesora lingüística mexicana, invita a reflexionar sobre la importancia de cómo nos nombramos e identificamos, ofreciendo alternativas para quienes aún no se sienten cómodos utilizando el lenguaje incluyente.
Este libro es una gran herramienta para las personas interesadas en entender y aprender sobre el uso del lenguaje igualitario. Me gusta que recopila varios juicios que se suelen escuchar, como el hecho de que es una moda, que es más importante incluir a partir de la lengua de señas, que está mal escrito, etc. y argumenta al respecto. Es como una mini clase de gramática y es una lectura amena de la que se aprende un montón.
Es un libro corto, claro y preciso. Me gustó cómo desde un inicio muestra respeto hacia las personas que no entendemos o no usamos los distintos lenguajes que aborda la publicación. Recomendable para quienes quieran conocer sobre el tema.
Es un buen antimanual, como le llama la autora, que nos ayuda a utilizar el lenguaje utilitario de manera más fácil, sin embargo, me sigue pareciendo que este tipo de escritos tuvieran ese toque de superioridad moral que nos pretende enseñar como debemos adaptarnos.
Buena información. Creo que aprendí cosas nuevas, sobre todo para debatir con gente terca. En general, solo confirmo mis ideales y perspectivas sobre el lenguaje.