¿Excelente, buena, regular o mala? Lo pondría de otra forma: gran ejemplo de un género menor: el best-seller, que tienen todo el derecho a existir dentro del canon literario, ¿por qué no? Basta una buena prosa, un planteamiento atractivo y un par de muy bien delineados personajes. Creo que Tenebra los cumple de sobra. Ahora que las lágrimas y el victimismo repulsivos han permeado a la supuesta gran literatura, con narradores y tramas que claman nuestra conmiseración y lástima (como Entre los rotos, de Alaíde Ventura Medina, por ejemplo), me resultó renovador encontrar expresiones que harían llorar a los wokes y que actúan en todo su esplendor miserable, malemadrista y hasta criminal. Por ello de los dos personajes, Julio el aspiracionista, me resultó el más vital, el más palpable, en quien mejor combustiona el resentimiento que guía sus acciones.
Sin embargo pongo los peros en los diálogos en muchos momentos, donde se nota más la mano del Krauze guionista de la serie Luis Miguel, y también en la decisión del autor de repetir con los mismos pelos y señas toda una escena (crucial que omito mencionar).
En fin, que Tenebra, por su forma episódica y de acción, funciona muy bien con su molde para narrar temas que de otra forma no se podría. Quizá.