Corona de trueno comienza su historia justo después del final de Bestias de la noche, un final que dejaba al lector lleno de preguntas y un gran deseo de saber cómo iba a arreglarse el gran desastre con el que había terminado todo. Si bien en el primer libro la historia transcurría siempre en las inmediaciones de Kos (los distintos barrios y el Palacio), Corona de trueno cambia su escenografía por completo. Nuestro protagonista, Taj, se ve arrastrado a la fuerza de su zona de confort y no le queda más remedio que ver mundo, algo que le cambia la vida.
He disfrutado mucho con la evolución del personaje de Taj y la importancia que cobran otros dos personajes femeninos, Arzu y Aliya, en especial esta última. Además, resulta interesante cómo el autor va cerrando el funcionamiento del mundo mágico que crea: al principio sólo sabemos que los pecados de la gente toman forma de enfermedades y malestar y que los aki son unos jóvenes con la capacidad de devorar estos pecados para sanar a las personas, pero siempre se ven perjudicados al hacerlo, porque cargan con una culpa y un peso que no son suyos, hasta el punto en el que se pierden a sí mismos y son consumidos por los pecados.
Sin embargo, en su aventura Taj descubre que su existencia y la del resto de los aki es mucho más importante de lo que parece, que en su cuerpo también hay lugar para el amor y para el perdón. Que todas las cosas tienen un por qué y la luz y la oscuridad encuentran siempre el equilibrio.
La historia cobra mucha profundidad, así como los personajes que intervienen en ella. Abundan las descripciones, que son de agradecer pero resultan demasiado sobrecargadas en algunas ocasiones. A veces tenía la sensación de que, para contar algo, el autor daba demasiados rodeos.
Creo que la novela tiene un mensaje muy potente para el lector: la dualidad del ser humano. En el libro encontramos a menudo referencias a la luz y la oscuridad, el bien y el mal, el perdón y el pecado. Taj no ve un sólo atisbo de luz en su interior, se siente un extraño para todos los que le rodean y un extraño para sí mismo. Algo que no encaja en ninguna parte y está condenado a la muerte. Pero se va dando cuenta poco a poco de que nadie es completamente bueno o completamente malo, de que las cosas no son blanco o negro. Sólo nosotros tenemos el poder de definir cómo somos realmente, mediante nuestros actos y decisiones; es normal equivocarse, tropezar, caer en la tentación y ser egoístas... pero siempre estará en nuestra mano el poder remediar los errores, levantarnos, pedir perdón y perdonarnos a nosotros mismos.
El final es lo que me ha dejado más indiferente. Está bien cerrado, pero le falta una chispa para ser un buen final para mi gusto.
Recomendado. Corona de trueno es el cierre correcto para una bilogía interesante y original, con un trasfondo muy elaborado y unos personajes muy buenos.