Lo primero que me compré en la tienda Kindle México fue La sociedad Juliette de Sasha Grey. Una compra de amor. En el fondo, tenía grandes esperanzas, pero no me lo decía para no parecerme cursi.
Desde el principio se nota que la Grey ha leído a Palahniuk: oraciones cortas, reiteraciones, posibles diálogos con el lector, puntos y aparte que funcionan. Y, claro, personajes más o menos cuarteados. Sólo más o menos. Tristemente, las cuarteaduras llegan a convertirse en errores de construcción.
Sasha Grey es mucho más atinada para hacer felaciones frente a la cámara que para narrarlas. Habría sido demasiado pedir lo contrario: estamos hablando de la diosa absoluta de las mamadas. Pero me decepciona que las escenas de sexo sean lentas, que se sientan como baches y no como alicientes morbosos.
Uno de los aspectos menos afortunados: las constantes alusiones al cine culto, como si la autora quisiera decirnos: mira, fui la reina de la industria porno, pero he visto mucho cine del bueno. El recurso es más debilidad que fortaleza. Por otra parte, el conflicto de la personaje es tibio, y sus formas de pensar y actuar, inconsistentes.
¿Qué sí funciona en La sociedad Juliette?
- Anna, al principio (aunque la personaje pudo explotarse más)
- El discurso dialógico de los primeros capítulos
- La apología del semen
- La sintaxis del tipo sujeto, verbo, complemento, casi a la Hemingway
- El episodio de la adolescente que antes de suicidarse cuenta su historia frente a la cámara, por medio de pancartas plagadas de errores ortográficos
Me quedo con:
«Tomemos un versículo al azar. Por ejemplo, Lucas 17, 20-21. Los fariseos preguntan a Jesús cuándo se producirá la venida del Reino de dios. ¿Y qué responde él? Dice: "el Reino de Dios está dentro de vosotros". Yo diría que no hacen falta más explicaciones. [...] Yo diría que sólo puede estar hablando de una cosa. De la leche. ¿Y qué se puede decir de Dios sino que es la leche?» / Más allá del falocentrismo.
«Me atrae como siempre me atraen todas las cosas que me asustan.» / ¿Buen sexo? Que dé miedo.
«Hago lo que suelo hacer siempre para mitigar la ansiedad, para acallar la voz de mi cabeza que no deja de hablar. Me masturbo.»
«He sido absorbida por la perversa fantasía de Pigmalión de Bundy pero a la inversa, donde cada mujer es la perfección a la espera de ser emputecida.»
«No estamos hablando de ciencia, sino de ser. Y por eso no confío especialmente en las conclusiones de gente como el doctor Kinsey y el doctor Freud, sobre todo en lo concerniente a las mujeres. Porque, ¿cómo se puede cuantificar o categorizar el deseo? ¿Cómo se pueden hacer juicios de valor sobre lo que es bueno o malo para la gente, para el individuo, en función de cómo se siente, en función de cómo folla?»
«La mitad del sexo es ensoñación.» / Y vuelvo a pensar en Palahniuk y eso de que nada de lo que se haga durante el sexo será jamás tan bueno como una fantasía.
Sasha Grey es joven. Me encantaría, lo confieso, que se convirtiera en una buena novelista. Tanto así la quiero.