¿En qué consiste el trabajo del diseñador en la época del advenimiento de la IA y del acceso generalizado a herramientas cada vez más sofisticadas para tratar textos e imágenes? Una de nuestras creadoras más internacionales reflexiona, con ejemplos de una gran plasticidad e ideas siempre iluminadoras, sobre las claves de su disciplina. Sobrevivir al diseño está escrito con espíritu lúdico, pero también con la voluntad de mostrar por qué el diseño es aún fundamental para la vida en comunidad. Un libro que reivindica la vertiente artesanal de los oficios creativos, asociada a un tiempo lento cada vez más escaso.
Un libro corto con reflexiones interesantes y profundas pero en ocasionas tratadas de forma un poco escueta. He echado de menos un poco más de desarrollo en algunas de las ideas, al terminar ciertos capítulos pensaba: de esto hay mucho más que decir. Sin embargo el libro está lleno de grandes referencias de lecturas, historias y diseñadores (tendré que leerlo de nuevo tomando notas).
Me ha encantado como diseñadora poder verme dentro de este oficio desde esa especie de diagrama de diseñador-funcionalista al diseñador-artista: es reconfortante poder sentirse parte del mundo del diseño, sobretodo recién salida de la carrera. Interesante el momento en el que se compara cómo el clima afecta sigilosamente a nuestro estado de ánimo, y cómo en el diseño se evidencia lo mismo. También me ha parecido guay por las muchísimas referencias de diseñadores con ejemplos apuntados (Ojalá una lista al final del libro)
Citas que me han resonado:
"Tener un estilo puede ser una profundización total y radical en una forma de hacer y de estar en el mundo"
"La forma provoca un efecto muy similar. Penetra en nuestro espíritu de la misma manera átona y silenciosa. Y nunca somos lo suficientemente permeables."
"Precisamente por el efecto climático que tiene la belleza sobre el alma, cuando un político o un gestor escupe que el diseño es elitista y banal, en lo que todos los diseñadores coincidimos -algo que no pasa a menudo- es en pensar que oculta unas intenciones aviesas, en especial a las capas más frágiles de la población..."
"«En tanto que objeto deseado, lo bello pertenece al ámbito de los instintos primarios, Eros y Tánatos. El mito reúne a los adversarios: placer y terror. La belleza tiene el poder de controlar la agresión: anula e inmoviliza al agresor», explica el filósofo Herbert Marcuse! ¿Tiene tanto poder la belleza como para deslumbrarnos y neutralizar nuestra capacidad crítica hasta el punto de no dejarnos ver el propósito intrínseco de las cosas?"
"La forma nos forma, nos deforma y nos conforma. No podemos huir de ella. Si la despreciamos, también nos deforma. Si alguien se cree que no le afecta, le afecta. Porque todo tiene alguna forma."
"El diseño, igual que lo ha sido la artesanía a lo largo de los siglos, es el testimonio visual y la memoria de nuestro contexto. El diseño esta atado al contexto. Por eso el diseño es memoria. Y por eso el diseño es cultura."
En realidad, es un buen ensayo a pesar de su brevedad. Como con el resto de nuevos cuadernillos de anagrama, me da la sensación de que me falta algo más. Y, ojo, no es por el hecho de que abra más cuestiones de las que cierra. De hecho, me parece ese un buen planteamiento.
La cuestión del diseño como lo artesano frente a un objeto más del capital es algo tan antiguo como el artista que muere pobre sin mecenas. Los capítulos que más brillan son sobre el poder colonizador de la neutralidad, la deformidad de lo bello y el rechazo estructural a la conciencia socioeconómica desde dentro. Echo en falta que más diseñadores salgan de sus cómodas sillas en estudios y agencias y tiendan la mano a artistas que han caído en la bella trampa escolar de profesionalizarse por no quedar atrás entre sus pares. Una pena que haya cierto abrazo hacia el pesimismo que conlleva ser un artesano en este siglo.
“La memoria, a prueba de los egos más pedantoides, nos revela que entre todos -los que estamos y los que no- lo hacemos todo. Y eso es reconfortante. No estamos solos. Para bien o para mal, nuestra vida no surge de la nada, sino que responde al camino de nuestros antepasados y al de nuestros contemporáneos. No hay un solo paso humano que no parta del de otro. (…) La página en blanco es solo una ilusión. En el fondo, si es que existe el fondo, todos lo sabemos: construimos, más consciente que inconscientemente, sobre el trabajo de los demás”.
“La definicion mas honesta de plagio se la he leído a Josep Pla: «El plagio nunca se había considerado algo criticable. Hoy lo es, porque el escritor que lo hace es considerado por sus compañeros como un hombre que rompe las leyes de la caballería comercial». Así es como funciona la implacable inteligencia artificial y por eso no gusta. Y cuando el beneficiario económico que se alimenta del trabajo de todos como el más temible de los depredadores es uno solo, en efecto, el delito es peor.”
“Las modas son la obsolescencia programada que los diseñadores dominan mejor. También pueden ser justo el veneno que los aniquile.”
“Si la belleza es estilo, relacionamos la neutralidad con la ausencia de estilo. Y la neutralidad no tiene sustancia propia. Por eso el diseño atemporal no tiene nada que ver con un diseño neutro. No se debe confundir con el silencio o la atonía o el vacío. Un objeto que no emociona, que no posiciona, que no tensa solo puede perdurar en el olvido.”
“El gran problema que tiene la publicidad, así en general, es con la realidad. No es ningún secreto. Y uno de los problemas de los diseñadores y de los creativos radica en saber qué grado de realidad pueden explicar o replicar del producto sin que el cliente se ponga a la defensiva y los despida por herejes -muchos clientes viven los valores de sus marcas como si fueran auténticas sectas y no permiten el más mínimo cambio de ruta, la más mínima vacilación o cuestionamiento-. La servidumbre, causada por el propio capitalismo y por la avaricia de las grandes agencias de publicidad -pero, ojo, también nuestra cuestionable habilidad para vender ideas-, implica que las soluciones que surjan sean a menudo tirando a infantiloides. Es un miedo que, en la misma publicidad, se transmite y se subraya igual que lo hacen las propias campañas. Esa debilidad acaba por vestir cada día nuestras calles y lo recubre todo. Basta con salir a pasear un rato para que un rumor profundo y suave os susurre al oído que sois unos imbéciles”.
Hacía tiempo que no disfrutaba de una lectura sobre algo tan familiar como mi profesión. Este es un libro que hubiese agradecido mucho que me acompañase durante mis años académicos, ya que te ayuda a ponerte en contexto con una realidad cercana (si la estás experimentando) o lejana (si aun te queda por llegar); y que agradezco mucho haberlo encontrado ahora.
Es la típica lectura que quieres llevar siempre encima, que te enriquece a nivel referentes, consejos, maneras de ver y hacer...No es una imposición ni mucho menos, es una reflexión, una experiencia por parte de una de las diseñadoras que más admiro.
Dudo que ninguna diseñadora no se vea reflejada en sus palabras. Todas hemos pasado por ahí, hemos dudado, nos hemos cuestionado, hemos temido y hemos sido contradictorias con nuestra propia figura de diseñadora, como humana con moral tanto estética como racional. Como creativa.
Me ha encantado este ensayo de Marta. La descubrí gracias a su entrevista en el podcast de Hotel Jorge Juán H1110 de Javier Aznar.
Este párrafo fina del libro me encantó:
No conviene creerse del todo nada de uno mismo, aún menos en relación con lo que eres capaz o no de hacer. Todavía pienso a menudo que sin ese boicot no conseguiría arañar nada. Así de brutal es el delirio creativo. Es una piedra en el zapato. Te paraliza. Punto muerto. Pasa a veces. Y no puedes hacer nada. Es el peor momento de todos. Y no sé cómo se puede evitar. De ahí solo puedes salir con vida cuando aceptas, a regañadientes, que el diseño es también caprichoso y subjetivo. De repente, dejas ir.
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Fui a la presentación del libro cuando aún no lo había leído, y ver a Marta charlar sobre temas que ni se me habían pasado por la cabeza ya me generó curiosidad. No eran los típicos clichés de los que siempre se habla sino que realmente estaban cambiando la visión que tenía sobre mi futuro como diseñador.
Ahora que lo he leído puedo confirmar que este es un libro que llevaré conmigo por muchos años, que habla del diseño desde un punto muy personal pero que creo que todos los diseñadores compartimos. Este libro es otra cosa.
100% recomendado para todo diseñador, especialmente si estás pasando una mala racha de creatividad y/o motivación. A parte de hablar del diseño, el día a día de convivir con él, sus frustraciones y sombras, también habla de todas esas luces que hacen del diseño algo tan vocacional.
Como extra, decir que menciona muchos nombres que con una rápida búsqueda digital te abren las puertas a un mundo lleno de inspiración.
“No es bueno que los pobres creen”. No lo es porque la creación es movilizada por el conocimiento, el conocimiento genera conciencia, y la conciencia es pregunta que interpela: ¡eh, tú, por qué tienes tanto y yo nada!
Me encantan las reflexiones del libro, pero el formato de esta colección de ensayos, tan breves, me deja un sabor agridulce en la boca porque me hubiera gustado leer más sobre algunos de los temas.