Le agradezco al profesor Quintana Paz este libro del que ahora procedo a comentar varias cosas. La primera cosa es una pequeña variación para el título que propongo para próximas ediciones: lo llamaría “Cosas que he interpretado de gente interesante”. Creo que aprender, como usted bien indica en sus páginas, conlleva un poco de fe, y me voy del libro con la sensación de que no ha habido mucha fe hacia aquellos de los que dice aprender. Usted interpreta con gran inteligencia y astucia las lecciones que le convienen para unas ideas (o principios o valores o creencias, llámelos como quiera) ya limadas de casa. La segunda es que admiro mucho su prosa. Denota gran atención al detalle, rapidez y precisión en el lenguaje y se me ha hecho muy nutritivo leer palabras a las que no estoy acostumbrada como “loable” o “egregio” con tanta frecuencia.
Con respecto a los intelectuales cristianos, reconozco que lo que usted quiere son tertulias, programas, entrevistas y debates en los que se eduque en la historia del cristianismo, por cómo menciona las virtudes teologales o los relatos bíblicos. Ante esto yo le digo que lo que quiere es un podcast de historia cristiana. Me puedo equivocar y perdone mi osadía si así es. Pero yo sí que creo que hay fuentes cristianas de las que beber en los medios de comunicación. El podcast Roca Project es un ejemplo de ello. Él es católico, lo declara abiertamente, y trata temas, muy variopintos, desde su moralidad católica. Considero que una mayor presencia de la historia del cristianismo lo vincularía más con la expansión polifacética del islam, de la que usted rehúye. Repito, me puedo estar confundiendo, pero he visto ciertamente contradictorio el hecho de que anhelara más peso de la doctrina católica en diferentes ámbitos de la sociedad y luego no guste de cuando se intercalan en mayor medida en otras religiones (véase el islam) o en la nuestra propia (véase el vínculo evidente entre el PP y la Cope).
A pesar de mi juventud (o gracias a ella), diferimos en opiniones acerca de muchos temas que se tratan en el libro. Sin embargo, con cariño he dejado subrayadas muchas enseñanzas a lo largo de sus capítulos de las que he aprendido y con las que me he reído. Ahora comprendo un poco más lo ajeno, así que le doy las gracias de nuevo.