Inspirado en Paul Lafargue y Hannah Arendt, Juan Evaristo Valls Boix hace de esta convicción la base para desplegar un conjunto de políticas sociales que cuiden la vida allí donde es inútil y no trabaja. Con una prosa luminosa y combativa, el autor defiende derechos esenciales -como el derecho a la pereza, la huelga o la jubilación- no como concesiones del sistema, sino como actos radicales de resistencia a la alienación capitalista.
Para quienes encuentran en el entusiasmo, la autosuperación o el emprendimiento una sucia trampa neoliberal con la que justificar la explotación y la precariedad, este libro es una invitación a la tranquilidad y la holgazanería, pero sobre todo es un alegato en favor de las estructuras públicas que las hacen posibles. La pereza ha sido durante demasiado tiempo el privilegio de unos pocos, ya es hora de que se convierta en un derecho para todos.
Es escritor y profesor de Filosofía de la Cultura en la Universidad Complutense de Madrid. Se ha desempeñado como profesor de Estética y Filosofía Contemporánea en la Universidad de Barcelona y en BAU, Centro Universitario de Artes y Diseño, y ha sido investigador posdoctoral Margarita Salas en la Universidad de California-Riverside. Su trabajo se centra en las poéticas de la inoperancia, el rechazo del trabajo y las políticas del deseo en el marco de una crítica a la subjetividad neoliberal, con especial atención a la teoría de los afectos y la filosofía francesa contemporánea. Entre sus publicaciones destacan los ensayos Giorgio Agamben: política sin obra (2020), Metafísica de la pereza (2022) y Suely Rolnik. Descolonizar el inconsciente (2024).
termino este libro tumbado en la misma cama donde llevo 12 horas disfrutando de una baja laboral bastante cuestionable y puedo decir, con gran certeza, que es así como quiero pasar la vida, fundido en horizontal con la superficie más cómoda que encuentre y ajeno a todo lo que no sea bello, voluntario y pausado
no había mejor momento para leer este libro que este, donde empiezo sin saber cuándo acabará una etapa de nini que, sinceramente, me cuesta mucho aceptar más allá de mi propia elección, porque desde luego que me merezco un descanso, abrazarlo es más difícil de lo que parecía cuando tomé la decisión de permitirme ser nada durante un rato cuánto?
Compro pràcticament totes les idees que surten en aquest llibre (tot i que algunes coses m'ha grinyolat i sovint, m'ha semblat estar llegint tuits encadenats i no un assaig). Perquè sí, ha d'haver una altra manera de viure que no sigui vivint per treballar ni amb les agendes plenes per ser productius fins i tot en el nostre temps d'oci. Sí a la mandra, a estar tranquils, a poder viure.
Empecé este libro en horizontal, literalmente, en medio de una baja laboral sin poder andar. En un momento de inflexión donde mi cuerpo me ha obligado a parar en seco. Me hace gracia ver en las opiniones que hay más personas que lo cogen en una situación vital parecida.
Para llegar a este libro la vida me ha tenido que parar. Para leerlo he tenido que parar. Y para pensarlo he tenido que parar también.
Leerlo ha sido como poner altavoz a muchas falsas creencias internas que me hacen ir en piloto automático. También a reconocerme en varias actitudes y pensamientos más de lógica capitalista que de lógica horizontal/de igualdad en los cuidados.
He subrayado bastantes pensamientos. Se agradece la cantidad de referencias para seguir profundizando en cualquiera de los 5 derechos que plantea. El de la ciudad me parece con diferencia el más vital, amplio, interesante y potente de todos. Atraviesa muchas cosas a la vez (lo individual, lo colectivo, la relación con el Estado, el tipo de Estado que tenemos vs el que necesitamos etc).
Ha sido todo un viaje de ternura extrema generado por la compañía y compasión narrada frente al malestar mientras esta genera una fuerza común,,, nuestra,, se tocan muchas cosas, todas muy bien hiladas, con un lenguaje nada complejo y entre tejido con una vulnerabilidad y relato personal en clave poética que lo aterriza todo todo el tiempo…,, necesito que todo el mundo lo lea ahora mismo <<<3333 juan evaristo eres perfecto 🤲🏻
Vaya gustazo de libro. Mira que me cuesta leer ensayos por la noche, pero este me lo he ventilao fácil y m ha hecho sentir cositas... a veces no necesitamos un psicólogo ni activación conductual a veces necesitamos q nos digan que hace falta un descanso más que el obligatorio para seguir trabajando. Que hace falta ser horizontal y habitar en las ciudades y no sólo consumir en ellas y trabajar donde vivimos y jubilarnos y leer y aprender. Y decir me cago en los put0s muertos de la academia y además lo voy a referenciar. Este libro es un fuck capitalismo fuck trabajo asalariado fuck productividad constante, repartido entre distintos temas actuales etc. Deja muchas cosas para señalar y la edición es preciosa, la verdad es que me lo compraría. Es una mezcla perfecta entre ensayo y literatura, entre caos y orden. Sinceramente yo sólo quiero desperezarme y parar y pensar y dedicarme a la vida contemplativa.. en vez de ocupar mi tiempo con prácticas tfm gimnasio carnet de conducir.. también en parte xq no quiero q se me cruce ni un pensamiento a lo largo de todo el dia ¿? y ni aun así lo consigo buenas noches leeros este libro si no os gusta pues sois tontos. Yo me tatuaría la mitad tal cual.
Mis anhelos viendo hacia donde está cambiando el mundo argumentados filosóficamente. Deberíamos estar luchando enardecidamente para tomar esos derechos perezosos.
Aunque me da la sensación de que se desinfla un poco hacia el final, me ha gustado un montón y ha creado en mi nuevos sentidos de vida. Creo que a poco más puede aspirar un buen libro. Léanlo.
Este ensayo me ha pillado en el mejor momento posible, sin trabajo, con muchas dudas y, sobre todo, con tiempo para disfrutar de la horizontalidad. Viva la pereza carajo!
La primera mitad del libro es un gustazo pero, claro, es un "copia y pega" de Paul Lafargue y su 'derecho a la pereza' (el cual recomiendo fehacientemente buscar y leer). Luego ya, para estirar un poco el contenido, empieza a divagar sobre satélites relacionados (jubilación, ciudad, universidad...) que pueden yuxtaponerse y completar la idea. Peeero, cuando citas a Judith Butler, señora neoliberal y pro-capitalista encubierta donde las haya, entonces ya, la magia se evapora; meter esta figura tan dañina junto a Marx, Silvia Plath o Emma Goldman, entre otras, es como un puñal mal clavado.
Tampoco estoy de acuerdo con el análisis que hace en las páginas dedicadas al derecho a la jubilación; poco estudio de campo hay aquí.
En lo referente al derecho a la ciudad, nos presenta una combinación de ideas muy interesantes de todo lo que suponen y componen las ciudades actuales.
En cuanto derecho a la universidad, confudido con el derecho a la literatura, está encajado de forma rápida y breve para finiquitar el libro.
Todo este combo, deja un regusto raro; un sí pero no o, al menos, no sé. Sensación peculiar poco ilusionante.
Actualmente hay una tendencia a validar de facto y hacer palabra santa todo lo que venga del sector que comulgue con el propio o aproximado voto/círculo político y, así, anulamos de un plumazo la capacidad crítica y, con ella, el debate, el pensamiento y la evolución. No todo es tragable ni santa palabra, venga de quien venga.
Un claro ejemplo son las actuales y desastrosas conferencias y declaraciones de la gran Silvia Federici, a la que, pese a esto, seguimos amando por su gran legado y por dejarnos ese tesoro titulado 'Calibán y la bruja' ❤️🔥
Le doy 3 ⭐️ porque rememorar a Lafargue ha sido gozo puro.
És un llibre bastant reiteratiu, arriba un punt que tens la sensació que està dient el mateix a cada pàgina però de manera diferent. N'acabes una mica fart del verb "vindicar" i que cada frase vagi acompanyada de la seva metàfora. Amb un article llarg en un diari pseudoprogre ja haguéssim fet.
se me ha hecho un poco repetitivo a ratos y me habría gustado que profundizara y desarrollara más algunos puntos, pero en general, he disfrutado de la lectura.
río: hace unos años te fuiste a granada y volviste a nosotras encarnando el derecho al sosiego, al cocinar sin prisa, a los paseos pausados y a descentralizar el placer del trabajo. gracias mil por ser uno de mis más fieles compañeros en la fantasía de la vida holgada y gracias también por el regalo. aunque no estemos acertando mucho, me gusta que intercambiemos libros.
Invita a la reflexión en una sociedad en la que hasta nuestro descanso está diseñado para poder producir más y en la que las ciudades no están hechas para ser habitadas.
Hace que acabes con ganas de pedir un año de excedencia para no hacer absolutamente nada 🦥
Tiene momentos lúcidos, pero cae en lugares comunes y en una crítica simplista al neoliberalismo/capitalismo. Idealiza lo público sin considerar sus costos y no ofrece propuestas claras. La reflexión resulta ingenua y repetitiva, tanto en ideas como en lenguaje: usa la palabra “vindicar” demasiadas veces.
me lo he tenido que leer dos veces, una detrás de otra. he notado mucho cómo mientras me daba clase Juan Evaristo tenía este libro ultra presente en su cabeza (y con razón porq a partir de ahora va a estar ultra presente en la mía). creo q no da puntada sin hilo, cada frase es una barra y además una barra deliciosa. he aprendido cosas y me he reconocido en cada línea. q privilegio poder leer estas cosas y saber vivir y valorar las verdaderas cosas bellas
Muy buen punto de partida y acceso al tema de cómo gestionar el trabajo. Quizás peca de no contextualizar y dar cosas por hecho pues, no cualquier persona se puede permitir, ni siquiera, ciertas reflexiones.
Eché en falta una parte con ideas más aterrizadas o más ejecutables en el mundo real, igualmente buena reflexión y, espero que para el autor será ideal, hice toda lectura al sol y en horizontal.
Tengo escritas muchas reseñas que no han visto y probablemente jamás verán la luz, pero creo que esta será la primera que sí lo haga. Cuando escogí este libro lo hice movida por mi amor a Lafargue, pero también, y como es obvio, bajo mi propio contexto, en este caso de baja laboral desde el pasado mes. Me ha parecido curioso que muchas personas en comentarios escriban lo mismo, cuántos hemos elegido este momento para profundizar sobre lo que sentimos aquí tumbados, para no tratar de distraernos sino para conectar, para indagar.
//Descansar ni siquiera era suficiente para escribir y entonces mi cuerpo me tumbó del todo, me quitó la firmeza. (...) La escritura ha venido por los caminos del sueño, la divagación, la lucidez horizontal.//
Juan Evaristo comienza así el ensayo: /Soy vertical. Pero preferiría ser horizontal./
La primera vez que leí estos famosos versos de Plath, sin pararme aún a leer el poema completo, pensé que ya ensoñaba su muerte. Lo relacioné con el ataúd, con la quietud definitiva. Pero al leerlo entero, y ahora releyendo en este ensayo, comprendo que no hablaba de morir, sino de ¡precisamente! vivir de otra manera: de reivindicar su derecho a la pereza, al descanso, a la lucidez sin productividad.
/Para mí es más natural estar tendida. Es entonces cuando el cielo y yo conversamos con libertad, y así seré útil cuando al fin me tienda: entonces los árboles podrán tocarme por una vez, y las flores tendrán tiempo para mí./
Ese querer ser horizontal no era renuncia, sino deseo de existir sin las exigencias de la verticalidad. Pensar en Sylvia me duele porque muestra hasta qué punto el capitalismo nos roba no solo la vida sino la posibilidad misma de desear de otro modo. ¿Cómo habría sido su existencia si hubiese podido atender a su deseo de horizontalidad, si la ternura y el juego hubieran sido centrales y no la lógica del rendimiento? Ese mismo interrogante lo hago conmigo: cuánto más feliz podría ser en un mundo que no midiera mi valor en función de lo que produzco. Que importara lo que siento, lo que pienso, lo que creo. Resulta casi imposible sustraerse a ese mandato de la productividad: incluso cuando caemos enfermas, se nos recuerda que el descanso debe servir para recomponerse, para regresar cuanto antes al Trabajo, como si la pausa solo pudiera justificarse en función de lo que viene después. Es difícil simplemente no hacer nada en medio de este engranaje. Juan Evaristo en este precioso ensayo propone la nada como algo que no se recibe pasivamente, sino que se cultiva, se procura, se practica (no sé si algún día podré hacerlo). Un reposo que vale por sí mismo, como un lugar en el que quedarse. ¿Tendré miedo de ver lo que hay tras el reposo? De frenar y de repente encontrarme sola.
/A todas nos gusta la juventud, ese fulgor de energía. Pero, ¿qué harán, qué harás, en las bellas horas de tu caída? ¿Quién nos querrá, quién te querrá, cuando nos acaricie el suave frescor del ocaso? ¿Quién nos tapará, si se alarga la noche, si mi cuerpo palpita y no produce, si no aguanta más o prefiere no hacerlo? ¿Allí también estarás a mi lado? ¿Allí también abrigaréis mi espalda y atenderéis mi herida? Yo también soy esto, este agujero y esta curva, esta rama torcida y rabiosa, la arruga y el rumor del desbordamiento. ¿Es mi salud o mi mérito lo que tanto ansías? Quisiera dar una respuesta a todo esto, pero mi boca tiene forma de pregunta./
Me cuesta asumirlo del todo: primero hay que nadear antes de poder vivir -y no sobrevivir-. Hay una presión constante que nos empuja a llenar el tiempo, a aprovechar cada instante para leer, hablar, avanzar, producir; como si la pausa solo tuviera valor si prepara algo que viene después. Juan Evaristo nos recuerda que nada de eso importa si no empezamos por lo esencial: reposar, entregarnos a la quietud, cultivar la nada como un acto consciente. Solo cuando el cuerpo recupera su espacio y el tiempo deja de estar marcado por la urgencia puede surgir la vida en toda su fuerza: los deseos, la curiosidad, la creación. Para pensar, para indagar, para existir de verdad, primero hay que detenerse. Porque //la incapacidad de pensar corresponde punto por punto a la incapacidad de parar//: solo cuando desobedecemos los protocolos, cuando desacatamos la norma de la utilidad, emerge el pensamiento como la más radical de las inutilidades. Y en ese acto de desobediencia, en esa pausa consciente, aparece también la posibilidad de tocar lo bello.
¿Cómo arrancarme de dentro la Culpa, la urgencia de hacerlo todo, las ansias por exprimir cada migaja de mi tiempo, la persecución de un potencial que nunca llega? ¿Cómo enfrentar un sistema que nos devora y, al mismo tiempo, soportar que esté tan incrustado en mi mente que no logro despegarlo, que se aferra a cada pensamiento, a cada impulso, a cada gesto? Reconocerlo, quizá, ya es un primer gesto de libertad, una rendija por donde se cuela la posibilidad de detenerse, de nadear, de respirar y habitar el cuerpo. Habitar nuestro propio cuerpo para, de esta manera, permitirnos mirar y pensar colectivamente, leer el mundo y cuestionarlo, encontrar fuerzas compartidas para resistir, imaginar y crear otros modos de vivir, más lentos, más justos, más bellos. Unenployment for all, not just the rich!!
Pd. Necesito la energía de Lafargue agradeciendo al gobierno francés su encierro para así tener tiempo de editar su libro.
Es un librazo pero para lo corto que es se me hizo muy denso. Me costó entender la de conceptos complejos que plantea que dan para reflexionar mucho, no solo reivindica el derecho a la pereza y a parar en contra de la productividad constante a la que nos empuja el capitalismo, es mucho más. Cuestiona todo el sistema que conocemos contextualizándolo junto con los derechos y cambios sociales que fueron ocurriendo en la Historia y que nos hicieron llegar hasta este malestar constante por no hacer nada.
Todo desde cómo esta estructurada la ciudad nos lleva a ser cada vez más máquina que cuerpo, y a olvidar el vivir por vivir y no para trabajar, crecer, producir. Muchas referencias de otros autores, filosofía, política y literatura que es la única que da un poco de luz y anarquía, donde podemos detenernos, reivindicar, cuestionar, la fiesta del insignificante y la deconstrucción de lo que nos viene impuesto y asumimos sin pensar.
Aunque te deja el corazón calentito, me parece poco arriesgado, es decir, es una compilación de información pero sin ninguna propuesta tangible. Aún así, sonriendo por fantasear que seguiremos queriendo todo lo que es bello 💞✨
me hubiera gustado no haber leído este libro en una semana de completo cansancio, quizá lo hubiera asimilado más, pero supongo que así es más claro el mensaje de que no tendría que ser así
bastante guay leerlo en esta etapa de mi vida en la que ser horizontal es mi bendita rutina (y cuando ya no lo sea, volverá a ser mi objetivo prioritario)