"La inteligencia no había sido suficiente. La convicción tampoco. Ni la fe. Ni el talento. Ni el brío. Ni la simpleza de un universo en el que unos pocos intachables, los británicos, estaban llamados a iluminar al mundo con su ciencia, su educación, su progreso. Porque, en realidad, no eran intachables"
Me ha sorprendido este libro. Muy distinto de todo lo que había leído hasta ahora de esta mujer y para mí, su mejor obra.
Dice la sinopsis:
Cuando muere Everett Lighthouse, un gran señor inglés que sirvió como científico en Tanzania cuando era colonia británica, ha repartido sus cosas de forma errática entre sus cuatro hijos pero, sobre todo, ha legado sus diarios a su criada, una mujer de color. Con una nota de perdón. Eso desata una lucha feroz por conseguirlos. Y por entender.
Mis impresiones.
Lo primero que quiero señalar es que NO es ni un thriller ni una novela de negra y criminal. La sinopsis induce a error y es engañosa. No hay tal lucha feroz por conseguir los diarios ni estos guardan ningún propósito superior.
La trama, tal y como indica el título, nos narra lo que fue de la familia Lighthouse, un matrimonio y sus cuatro hijos. La historia comienza en Tanzania a finales de los 50. A Everett, su gobierno le ofrece allí un puesto como científico veterinario. El joven matrimonio se desplaza hasta la colonia, lugar en el que permanecen hasta que se declara la independencia del país en 1961.
El acontecimiento que da inicio al libro es la muerte de Everett ya en la actualidad. Su funeral y la lectura del testamento reúne a sus hijos, así como a su antigua criada de color y a la hija de esta. A partir de ahí y como si de retratos se tratase, la novela nos va presentando personajes y circunstancias. Me ha gustado mucho la forma en la que está escrita, los títulos de los capítulos, la cronología no lineal, las diferencias generacionales, el variar el punto de mira entre los distintos actores, etc. El ritmo es sostenido, pausado sin ser lento. Engancha y se lee bien.
Me ha gustado, igualmente, todo lo que tiene de desmitificación del colonialismo. El buen nombre de los Lighthouse, como el de tantas familias de cierto relieve, está unido a su andadura colonialista. Una época en la que los buenos deseos de llevar "la civilización" a territorios asiáticos y africanos, encubrieron los abusos, el expolio, el menosprecio y discriminación a la población nativa. Parece increíble que, los mismos que se horrorizaron con las tropelías de los nazis, no tuvieran empacho en cometer otras similares con los nativos africanos.
Los personajes son un punto fuerte. Todos ellos, los vivos y los muertos, bien trazados. Son voces muy distintas y en tonos de gris. Destaco las de Asha, la criada de color que llegó desde Tanzania con los Lighthouse, la de Amina, su hija de dos años, que creció en una Inglaterra que siempre la consideró ciudadana de segunda y la de Adela, la hija de Amina, que se define y reivindica como afropea. Asha y Amina vivieron en primera persona la doble moral británica, que las consideraba "parte de la familia", pero solo de boquilla.
El final adecuado y sin sobresaltos. Lo que cabía esperar.
En conclusión. Una novela, que con el hilo conductor de una familia de relieve nos habla de la discriminación, del doble rasero y de los abusos del colonialismo. Recomendable.