La autora del podcast Familia de libro se estrena en la novela con una historia de una familia excéntrica donde, además, se guardan secretos tan artísticos como delictivos.
¿Quién no ha fantaseado más de una vez con descubrir todos los secretos familiares? ¿O con conocer realmente qué pasaba entre nuestros padres mientras mirábamos desde la altura de la infancia? ¿O en recuperar esos recuerdos teñidos de una neblina que los conduce inexorablemente al olvido?
Pero ¿qué ocurriría si los secretos que buscamos fueran algo más peligrosos que las intrigas o mentiras familiares?
La protagonista de esta novela recuerda su infancia y adolescencia a la sombra de una madre, como poco, extraña. Una madre que guarda libretas donde anota lo que hacen sus hijas, pero que también esconde un secreto. Poco a poco, la verdad alrededor de esa madre excéntrica y las particularidades de su familia, hacen que la mujer adulta entienda el porqué de muchas cosas. Con mirada incisiva pero también con mucho humor, Ana Solanes nos plantea en esta novela lo poco que sabemos muchas veces de los que en su día decidieron traernos a este mundo y nos ocultaron lo más importante de ellos mismos.
Un libro que entiende el duelo como algo que se atraviesa sin entenderlo. Vemos una muerte que no ordena la relación madre–hija, solo la deja al descubierto, y una cercanía que, como casi siempre, llega cuando la distancia ya es irreversible.
Mientras una madre se muere hay una hija que pinta un mural en una casa ajena porque pintar no salva pero sí ocupa. El arte como excusa para seguir en movimiento, como forma de darle bordes a los días y llenarlos de una superficie que pide decisiones pequeñas y concretas. Hay un azul que mezclar, una pared que cubrir, y pintar es elegir qué queda dentro del marco y qué se deja fuera. Supongo que una casa se decora igual que se recuerda una vida: a capas.
Pero el gesto de pintar convive con un descubrimiento que lo desplaza todo: una madre que estafó mediante la pintura. Y entonces el duelo ya no es solo pérdida, es relectura, y la herencia deja de ser limpia. Hay que llorar a la madre y a la idea de madre.
Un libro para asumir que entender a tus progenitores —llamarlos por su nombre— también es parte del duelo.
El relato me ha enganchado porque me he visto muy reflejada en él (madre que está muriendo y fallece - duelo; ella queriendo ser artista y sólo se atreve del todo cuando la madre no está)... Una lectura ágil, fácil, sin más. No destaca bajo mi punto de vista por una prosa súper rebuscada ni artificios pero tampoco tiene por qué.
3.75. Un libro muy de mi estilo. Intimo, familiar, lleno de recuerdos de la infancia, nostalgia... Me ha gustado bastante. La aurora escribe muy bien y muy bonito. Me encanta leer experiencias y vivencias sobre el duelo de los demás. Toda la historia del arte, el robo.... eso me ha sacado del libro un poco, la verdad, pero en general me ha parecido un libro precioso.
Una obra tan sumamente humana sobre el proceso de duelo, explicada de forma sencilla pero poética. Relaciones humanas en estado puro y una vivencia que tarde o temprano a todas las personas nos atraversará contada desde la esperanza y no la tragedia. Una maravilla.
Un gran descubrimiento esta autora novel y este precioso libro que combina una historia misteriosa salpicada de poéticas reflexiones sobre las personas que amamos y que creemos conocer , hasta que algo nos sorprende . Totalmente recomendable su lectura!
Es una historia liviana, un abrazo al corazón. Como volver a casa, sobre todo si eres de España, ya que es un paseo por la infancia de muchos niños españoles.