"Raúl" de Camilo de Cabo fue mi primera novela de terror… y me dejó sin aliento. Este libro me encontró a mí, y supe que tenía que leerlo. Desde las primeras páginas me atrapó y, a medida que avanzaba, todo se volvía más turbio, más retorcido, más siniestro.
Acompañar a Raúl en cada capítulo fue como subirse a una montaña rusa oscura: imposible soltarlo, imposible no querer saber qué había en la próxima página. Su narrativa, en un argentino bien nuestro, me hizo sentir que estaba leyendo la historia de un vecino, alguien que podría estar a la vuelta de mi casa… y eso lo hizo aún más inquietante.
Es una lectura ágil y dinámica, dividida en 34 capítulos que se devoran rápido. Una historia que empieza con la inocencia de la infancia —ese momento simple y mágico de hacerse amigo de alguien en una tarde— pero que pronto abre una puerta hacia algo muy distinto… algo que no quiere salir de tu vida.
El terror tiene muchos nombres. En este libro, uno es Raúl. El otro, Camilo de Cabo.