Volvemos a una lectura sobre maternidad y reproducción asistida, pero esta vez desde el núcleo de una familia con dos madres y dos hijos. Una historia LGTBIQ que pone el foco en los vínculos, no solo en los deseos.
Conocemos a una familia de cuatro: Olav y Henry (los hijos), Helene y Silje Marie (las madres). Escrita en formato de diario, la novela acompaña a Silje Marie mientras se queda sola en la casa familiar, preparándola para una reforma. Ese tiempo suspendido - sin hijos, sin pareja, sin rutina - se convierte en un espacio fértil para que afloren dudas, miedos y preguntas que llevaba tiempo evitando.
Silje cuestiona su relación con Helene: ¿es amor o mera supervivencia para sostener la crianza? Duda también de su maternidad con Henry, su hijo no genético. ¿Quiere más a Olav que a Henry? ¿Son realmente una familia o una estructura construida a base de parches que conviven bajo el mismo techo? Silje tiene miedo de lo que tiene y, sobre todo, de cómo lo ha construido.
¿Cómo se llega hasta aquí? Tiempo atrás, paseando con Henry, Silje conoce a Mayliss, una madre soltera (también del colectivo), y a su hijo Nicolai. Un encuentro cotidiano que se vuelve perturbador cuando ambas descubren lo evidente: Henry y Nicolai son dos gotas de agua. Hijos del mismo donante. A partir de ese momento, todo empieza a tambalearse.
En pleno auge de la reproducción asistida, la novela abre preguntas incómodas: ¿cómo se gestiona la identidad biológica? ¿Qué peso tienen los vínculos genéticos? ¿Dónde están los límites de las donaciones? ¿Deben ser anónimas? ¿Somos plenamente conscientes de lo que implica reproducirse? ¿Es, incluso, un privilegio?
Con una protagonista aislada, vulnerable y en plena crisis existencial, Tina Åmodt nos introduce en un auténtico campo de minas, donde cualquier paso en falso puede hacer estallar todo lo que parecía estable.
¿La recomiendo? Sí, sin duda. Es una lectura necesaria para visibilizar otras maternidades y los conflictos éticos, emocionales y estructurales que las atraviesan.
¿Duele? Sí. Bastante. Pero es una incomodidad que merece ser leída.
Es una nota de 3,5!