La grapa es la historia de Emma Fulconis, una adolescente que ama correr y vive en el interior de Niza, cuya vida cambia al ser mordida por un perro que le lacera la pierna. Como recuerdo de aquel episodio le queda una profunda herida y, más afiladas que los dientes del animal, las palabras pronunciadas por su dueñ «A mi perro no le gustan los árabes». Atormentada por esa frase, la joven intenta comprender lo que ya sabe, pero de lo que no se habla.
Así, el lento y doloroso proceso de reconstrucción de su pierna destrozada va de la mano de la búsqueda de «aquello que le es próximo y ajeno», la historia de la familia de su madre, la historia de una familia harki, la comunidad argelina que durante la guerra de independencia de su país luchó al lado de las fuerzas coloniales francesas y posteriormente fue abandonada a su suerte.
Con un lenguaje torrencial y danzante, Desbiolles trasciende la historia de Emma en este conmovedor relato sobre odio y racismo cotidiano, sobre las cicatrices mal curadas de la guerra de Argelia, para ofrecernos un himno a la vida y la resistencia.
Maryline Desbiolles naît en 1959 à Ugine, où vivent ses grands-parents maternels, émigrés italiens, qui tiennent une petite mercerie-bonneterie. En 1981, elle crée à Nice où elle vit une revue de poésie et de littérature, Offset, puis en 1990, La Métis, du nom de l'intelligence rusée pour les Grecs. En 1998, son roman La Seiche attire l'attention pour son style. Elle reçoit le prix Femina en 1999 pour Anchise. En 2024, elle remporte le prix Le Monde 2024 avec son roman publié aux éditions Sabine Wespieser, L'agrafe, qui revient sur l’humiliation des harkis. Elle écrit régulièrement des chroniques dans le journal La Croix. Elle vit dans l’arrière-pays niçois, à Contes. Elle est l'épouse du sculpteur Bernard Pagès.
Es una novela completamente metafórica, los hechos tienen siempre un segundo (¿y hasta tercer?) significado. Hay que leerla poco a poco, como se lee un poema, preguntándonos qué representa cada elemento: las cancioncillas, los jilgueros, la obsesión por la limpieza de la madre, la gordura de la señora Rosette… Los hechos son pocos el significado mucho.
no sé ponerle estrellas porque no sé si lo he entendido bien. Es un libro altamente metafórico y eso me suele gustar pero siento que no me gusta tanto si me quedan cosas por entender. Igualmente me ha gustado mucho la voz narradora. Vaya, he disfrutado leyendo, pero casi más como se lee poesía que como se lee novela