Sin duda, ha sido una lectura muy muy intensa y bastante diferente a lo que suelo leer. En el nombre del hijo es una novela policíaca con tintes religiosos que está narrado desde varias perspectivas temporales: los albores de la guerra civil y la posguerra, los años cincuenta y los años ochenta. Nuestro protagonista, Javier, descubre que, al morir su madre, es un niño adoptado. Además de sentir que toda su existencia ha sido una mentira, recibe como único legado de su familia biológica una lata que contiene un diario y un rosario. Pero no es un diario normal: es el diario de un asesino. Javier tendrá que recomponer toda su historia familiar yendo a Andalucía en busca de la verdad sobre el misterioso asesino y lo que escondían esos peculiares crímenes.
Esta novela es muy rica en personajes, tanto principales como secundarios.
Centrándome en Javier, nuestro protagonista, es un joven periodista madrileño con una vida bastante corriente dentro de los años 80. Tiene mujer e hijas, es hijo único y trabaja en un periódico. Mientras va investigando su pasado familiar vamos conociendo más sobre él y sus inseguridades. Me parece un personaje bastante inteligente y reflexivo, se adapta muy bien al entorno a pesar de la situación tan traumática que se le ha presentado. Un detallito tonto que tenía que comentar porque ella, friki absoluta del fútbol, es que compartimos equipo (aúpa Atleti jeje). Y quieras o no pues eso me hace tenerle más cariño aún jajajaj.
Por otra parte tenemos a Alejandro Santano, un ex policía que ahora trabaja como profesor en la universidad. Él actúa como enlace entre el presente y el pasado narrando su juventud como policía donde estuvo al cargo de la investigación de una serie de asesinatos extraños que sucedieron en Almería en los años 50. Y, curiosamente, son esos los asesinatos narrados en el diario que ha recibido Javier. A mí me ha gustado mucho la relación de Javier y Santano ya que va evolucionando desde la desconfianza mutua hasta una amistad bastante bonita. Además, me gusta mucho que nos muestre más sobre la situación de las fuerzas del orden en esa época.
La forma en la que está dividida la novela es bastante curiosa, haciendo alusión a libros de la Biblia y contando en cada capítulo la historia previa y posterior a los asesinatos. Y claro, la cuestión es: ¿Quién es el asesino? Ahí está la gracia. No quiero contar más porque va a ser un tremendo spoiler, pero digamos que no cuentan también su historia y cómo al final las historias de todas las víctimas están entrelazadas. Y un detalle también que me ha gustado es el trasfondo religiosos que hay, me parece súper interesante y creo que le aporta bastante realismo a la trama.
Por ello, la trama me parece una maravilla por lo bien hilada que está y la forma de plasmarla es una auténtica maravilla. Hablando con el autor me contó que se había documentado muy bien para poder describir bien las autopsias (que, como médico, os aseguro que son totalmente coherentes) y que todos los hechos descritos fueran lo más realistas y acordes posibles. Vamos, os aseguro que no he encontrado ninguna incoherencia y eso que al haber saltos temporales sería bastante sencillo. También me gusta que usa muchas palabras del habla andaluza coloquial, creo que facilita mucho el meternos en el pellejo de la gente de esa tierra.
La pluma de Juan Andrés es fresca y adictiva. A pesar de ser una novela larga, de casi 1000 páginas, siento que te atrae con mucha facilidad y hace que no sobre ni una sola página. Como ya he dicho las descripciones forenses son totalmente correctas, usando un lenguaje científico acorde y sin florituras. Se me ha hecho súper fácil y rápido de leer y, además, me ha gustado no encontrar ningún fallo ortográfico ni ninguna incoherencia porque eso me ha mostrado el mimo que ha puesto en cada página.
Si buscáis una novela policíaca diferente, de las que te hacen pensar y desconfiar de cualquiera, ya seas amante del género o te apetezca salir de tu zona de confort (como una servidora), sin duda, tienes que leerlo. Me ha tenido en vilo hasta el final, que, por cierto, me parece muy acertado. Creo que es el desenlace que merece la historia y también plantea al lector unas cuantas preguntas. Yo le he dado 5⭐️ y ha sido una de mis mejores lecturas del año.