Cuatro hombres entran por la madrugada al domicilio ubicado en Aramberri 1026 con la intención de cometer un robo, pero terminan matando con lujo de violencia a las mujeres que ahí habitan. Un detective, Inés González, encuentra la primera pista para hallar a los culpables: un rastro de sangre que sale de la casa y se pierde en la ciudad.
El crimen de la calle Aramberri aborda con maestría la tarea de relatar el hecho atroz ocurrido el 5 de abril de 1933 en la calles de Monterrey: el doble asesinato de Antonia Lozano y su hija Florinda Montemayor. Con la voz atenta a los detalles de los homicidios y los culpables, Hugo Valdés no se limita al tratamiento de la novela policial, sino que através de la narración se accede, como en una fotografía color sepia, a una recreación de las calles y las costumbres de la urbe regiomontana.
La doble condición de la novela -relato que narra los pormenores de un true crime y a la vez muestra a Monterrey en el momento clave de su paso de una gran villa rural a una metrópoli, donde "entre más creciéramos como cifra tanto más sencillo sería perdernos el respeto"- convierte a esta obra en un clásico de la literatura norteña de finales del siglo XX cuya vigencia se confirma por las numerosas reediciones.
La verdad es que esperaba más de este libro, quede decepcionada y ya al final ni ganas tenía de seguir leyéndolo. No me agrado la forma en que esta escrito. Y que lástima porque considero que el autor pudo haber hecho más con la temática del trabajo, la verdad es que quiso hacer su versión de "a sangre fría" de Truman Capote, pero para mi opinión no le resulto.
Malísimo no es, hay detalles que me gustaron, pero diseminados entre mucha paja. Francamente la lectura se me hizo eterna, plagada de tediosos detalles innecesarios, recursos de escritura muy muy variantes, primero una voz te hablaba como si fueras el investigador, luego no, luego otra vez si, luego estaba contándolo otro, todo esto sin justificación que yo pudiera discernir; fuera de eso como quiera me resulto muy revuelto, demasiadas menciones de personajes (sospechosos, parientes, parientes de los parientes, policías, jueces, etc, etc) sumado a los cambios de escena y tiempo... No. Por un buen tiempo pensé en ponerle 2 estrellas, llegando al final decidí dejarlo con una, obviamente ya que es basado en un hecho real no pueden cambiar el final, pero igual siento que quedo muy flojo. De haber sabido mejor busco y leo la noticia en internet
Es como si leyéramos los partes policiales, hay una narración minuciosa de todo lo ocurrido durante esos días. Seguimos ora a don Inés, uno de los policías del caso, ora a los perpetradores que van diciendo sus cuitas entrecortadamente, pero para los cuales tenemos capítulos completos en donde el autor da rienda suelta a las suspicacias de lo ocurrido la mañana del 5 de abril de 1933 en la casa de la calle Aramberri número 1026 oriente en Monterrey, N.L.
Podemos aquí darnos cuenta de cómo eran los 30 en ese lugar, con sus noticias amarillistas, la vida de la gente común, el día a día de la ciudad, a la vez que perseguimos pista a pista los detalles del caso. No es una lectura para aquellos que desdeñen la historia oficial del asunto, porque eso es lo que encontrarán en estas páginas, sin embargo me gustaron los detalles y las pequeñas intrigas que se van formando, sobre todo cuando asistimos a los careos entre los distintos indiciados.
No, no es una novela excelente, carece de muchas cosas, pero si te interesa el tema seguro que entras en ella con ganas porque nos cuenta desde que se encuentran los cuerpos hasta que se lleva a cabo la sentencia apresurada por el pica y corre de las movidas políticas que también permean el ambiente.
Creo que algo extraño es el narrador en segunda persona, todo el tiempo le está hablando al tú, a veces sentimos que es a nosotros pero le habla de tú a los personajes. Es algo extraño pero una vez que te acostumbras no hace más ruido del necesario.
El suceso es importante en el lugar y el momento en que sucede, pero la narración tiene muchos tintes de nota roja del periódico. Se nota la experiencia del autor como periodista pero dista mucho de la narrativa de buena literatura.
El libro tiene un ritmo muy atropellado, nunca define un estilo por lo mismo, y se desarrolla entre puros dimes y diretes y viajes en coche de aquí pa’llá por Mty que se siente como un laberinto que no se disfruta para nada.