La gran aventura de dos personajes unidos por el deseo y condenados por su Bajo tierra seca nada bueno germina César Pérez Gellida, más de 500.000 lectores
En los años convulsos de la España de principios del siglo xx, mientras el país se desangra entre el hambre, la violencia y la amenaza de una epidemia, Sebastián Costa y Antonia Monterroso huyen hacia delante, atravesando Jaén, Córdoba, Madrid y Valladolid con la promesa de un futuro al otro lado del Atlántico. Él, un veterano de guerra convertido en atracador; ella, una mujer forjada en la supervivencia y la ambición. Juntos forman una alianza marcada por la sed de riqueza, la desconfianza y un deseo tan intenso como peligroso.
Pero las deudas con el pasado nunca quedan saldadas. En su camino han dejado cadáveres, enemigos y un rastro de sangre que otros están decididos a seguir. Entre la persecución de quienes ansían verlos caer y las grietas que se abren entre ellos, la duda se cierne sobre su ¿hasta dónde estarán dispuestos a llegar para ser libres? Porque en un mundo donde la violencia echa raíces y la redención es solo un espejismo, pronto descubrirán que bajo tierra seca nada bueno germina.
Con esta novela, César Pérez Gellida culmina su implacable exploración del deseo de poder, la lucha contra el destino y la crudeza de las decisiones, y construye un thriller vertiginoso en el que la lealtad es una moneda que se paga con sangre.
Nací en Valladolid en 1974, soy Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valladolid y Master en Dirección Comercial y Marketing por la Cámara de Comercio de Valladolid. He desarrollado mi carrera profesional en distintos puestos de dirección comercial, marketing y comunicación en empresas vinculadas con el mundo de las Telecomunicaciones (Retecal), outsourcing (Grupo Norte) y la Industria Audiovisual (Canal Ocio Europa), hasta que en 2011, mi mujer y yo decidimos trasladarnos a Madrid con nuestro hijo para poder dedicarme en exclusiva a mi carrera de escritor. Desde abril de 2013 coloboro en el programa de la SER, Acento Robinson.
El primero de la bilogía no me gustó mucho, pero con este me lo he pasado de miedo. Lo empecé en versión audiolibro y me faltó nada y menos para compaginar este formato con el ebook. Destacar la voz de Germán Gijón que le proporciona un valor añadido. Germán, si me estás leyendo, decirte que, aunque me pediste que los buscara, fui incapaz de encontrarle fallos a tu manera de narrar.
Qué destaco del libro.
La prosa. Gellida escribe bien y en ese aspecto mejora si cabe con cada libro. Me ha gustado el giro que ha dado con respecto a los dos anteriores. Ese empezar cada párrafo de separación entre hechos con la palabra o frase con la que terminaba el anterior, reconozco que ya me cansaba. En este libro le ha dado una vuelta y lo que hace es usar como frase de comienzo una relacionada con la cronología de lo narrado anteriormente. Funciona bien, no es tan rebuscado y, además, sitúa al lector en una trama cronológicamente compleja. Con respecto al vocabulario artificioso, también marca de la casa, creo que en esta novela, sin renunciar a sus señas de identidad, ha encontrado el equilibrio.
La trama. Me enganchó desde el minuto uno y a pesar del desparrame de muertos la disfruté de principio a fin (si leéis el libro no hagáis como yo y no los vayáis contando, ya lo hace César por vosotros y os da el número exacto en su nota final). La acción transcurre en 1918 en Andalucía, Madrid y Valladolid. El ritmo es muy ágil, quizá sea la novela de Gellida que más se mueve a ritmo de thriller. La acción es continua y los cambios de escenario contribuyen a mantener ritmo e interés. Los giros, como siempre, en el momento preciso. El giro por antonomasia, el que nadie se espera en ese momento, le dio, y valga la redundancia, un nuevo giro a la historia. Coincido con el autor en que era oportuno (imprescindible leer su nota final). César maneja las piezas de la trama con la maestría que le caracteriza. En ocasiones anticipa lo que luego desgrana con detalle, un recurso que le pone su punto al libro y todas y cada una de las piezas tienen su porqué y encajan.
Los personajes, que son multitud. Junto a los viejos conocidos, Sebastián Costa y Antonia Monterroso, Rosario, Martín Gallardo, etc, Gellida incorpora un amplio elenco de secundarios bien trazados. Destacar la inclusión de personajes que existieron realmente como Ramón Fernández-Luna, el Sherlock Holmes español, la espía francesa Marthe Richard o Constantine, el conserje del Gran Hôtel de París. La integración de estos personajes en la historia está muy lograda. Es de justicia que añada que, si bien en "Bajo tierra seca", no me creí a Antonia, en esta ocasión, la manera en que Gellida utiliza su morfología física, así como su manera de actuar redunda en que el personaje resulte mucho más creíble. Eso sí, se parece a la Antonia de la primera entrega como un huevo a una castaña.
La ambientación es excelente y todos y cada uno de los lugares a los que la novela nos lleva ya sea Andalucía, Madrid (como si estuviera viendo las calles y lugares que nombra), o Valladolid.
El final, muy muy Gellida, bueno y con justicia poética incluida.
¿Se le pueden poner peros? Sí, unos cuantos. Algunas de las muertes entran de lleno en lo rocambolesco y a su vez, algunas de las decisiones de Sebastián y de Marthe son bastante cuestionables.
¿Chirría eso en la lectura? No, o al menos no en mi caso. El autor lo hace verosímil. Ayuda a ello el ritmo y la fluidez de una narración que atrapa y se disfruta.
¿Es la mejor novela que he leído de este autor? No, pero es la que me reconcilia con él y en la que vuelvo a reconocer al Gellida que me cautivó allá en sus comienzos.
En conclusión. Una novela de la marca Gellida, bien escrita, bien desarrollada, de ritmo muy ágil y que me atrapó de mala manera. Recomendable.
Un libro entretenido, lleno de muertes (para mi gusto, un poco excesivas). No se puede negar que se lee con facilidad y no da tregua al aburrimiento. Aun así, y como no soy muy aficionada a los thrillers, no lo disfruté del todo. Es una lectura ideal para quienes disfrutáis de la acción constante, el ritmo ágil y una buena dosis de sangre. Mi opinión en YouTube sin spoilers: https://youtu.be/rHK66cTW7B8
Dejad que me seque la sangre y os pongo reseña. De momento, novelón, la primera parte no me había gustado tanto pero esta… esta es una maravilla, los trocitos de carne vuelan en todas direcciones a un ritmo endiablado. A sus pies de nuevo, señor Gellida.
Este libro es continuación directa de Bajo tierra seca, y aunque se puede leer más o menos independiente ya que el autor hace un buen trabajo de resumen sin que se note que es un resumen, es mejor leerlos en orden. En esta reseña habrá spoilers de la anterior novela, ya que sino no puedo comentar esta.
Tras los sucesos de Bajo tierra seca se dio por muerta a Antonia Monterroso, y los protagonistas pudieron pasar página. Todo va más o menos bien (hay de fondo el tema de la mal llamada Gripe española, que el autor usa como remedo de la pandemia que hemos pasado hace poco) tras poco más de un año. Pero el pasado se empeña siempre en volver, y Antonia y Sebastián se han dedicado a robar bancos, en uno de esos intentos la cosa se va a torcer mucho y es cuando Todo se irá al garete. Martín Gallardo va a ser contratado para seguirles la pista, y quizá poder acabar el asunto que dejó a medias en Extremadura.
El anterior libro me gustó bastante, destacaba de aquel la sensación de opresión y la ambientación de que hacía uso el autor. Este libro vuelve un poco a lo que se conoce como el sello Gellida, la ambientación histórica sigue estando muy bien pero ya no es tan atmosférico, sino que vuelve al thriller ágil y vertiginoso, donde hay múltiples cambios de perspectiva y de personajes, donde no dejan de suceder cosas y no puedes dar a nadie por garantizado. Y eso le hace subir un puntito sobre la anterior, que no llega a máxima nota pero se queda muy cerca.
Eso sí, estimado/a lector/a, si vas a enfrentarte a este libro, prepara un buen chubasquero cual Patrick Bateman (si no sabes quién es mira el gif de abajo), porque va a salpicar la sangre a borbotones. Aquí el querido calvo ha sacado a pasear el hacha y no se anda con milongas, en la nota final da la cifra exacta, y se ha quedado a gusto el hombre.
Un recurso que me gusta mucho es que el libro está dividido en 4 partes y cada una de ellas en varios capítulos, y ese título de capítulo va a aparecer reflejado exactamente entre las líneas de texto del capítulo.
Diré también que el final se me mezcla un pelín, está escrito de una manera bastante útil si fuese para una adaptación a pantalla, pero en texto redunda mucho. Hace uso de ese recurso que es contar las mismas situaciones desde el punto de vista de cada uno de los implicados, y si bien funciona, creo que luciría mejor como digo arriba en visual, para texto lo alarga un pelín.
No quería acabar esta reseña sin decir una cosa: puto calvo. Él ya sabe por qué, y si has leído el libro tú también. Esta te la guardo.
4,5 Estrellas. Una bomba de libro! Muertes y mas muertes es el reguero que dejan los protagonistas a su paso, daños colaterales jajaja El ritmo es frenético y los cambios en las ubicaciones hacen que aun sea mas ágil, muchas veces parecía que estaba viendo una película y es lo que supongo que persigue Gellida. Algunas muertes sorprenden y desde luego el final es redondo.
Al puro estilo Tarantino, muertes por doquier de maneras más rocambolescas. Me lo he pasado como una enana. La historia de constante huida que se salda con 4-5 muertos por capitulo. Polis, gitanos, trileros…toda una bomba Muy recomendado
Una vez mas este autor me deja boquiabierta y con todos sus libros soy poco critica, porque es uno de mis favoritos. Una trama muy buena con personajes muy potentes. Antonia y Costa en su escapada de Zafra, se dedican a atracar bancos y a dejar muertos alla por donde van, y los está persiguiendo media España. Hay muchos giros que me han sorprendido, sobre todo muertes. Solo Gellida lo puede hacer así. Nos llena de dudas, de piezas de un puzle que finalmente consigue encajar sin hacer trampas, ni sacándose cosas de la manga. Es una novela llena de acción, de principio a fin, con un ritmo frenético que nos hace soltar adrenalina hasta el último momento. Con un narrador en tercera persona, vamos viendo la acción de los distintos personajes, en las diferentes ciudades y en un tiempo desolador como fue la pandemia de la gripe española de 1918. El ritmo es súper rápido, cambiando continuamente de escenarios y de protagonistas. Este autor se supera en cada obra, y cuanto más escribe mejor lo hace. Ahora a esperar un año para leer lo siguiente....9/10
Sí el primer libro se me hizo pesado y llegó a aburrirme, este segundo me ha entretenido bastante y se me ha hecho amena su lectura. Gellida es bastante reconocible, aunque en esta ocasión creo que ha utilizado menos de los recursos habituales en su escritura. Sin embargo, como bien reconoce él, en otros casi se ha excedido.
La trama transcurre inmediatamente después de donde quedó en el primer libro. Seguimos las andanzas de los protagonistas, rindiendo cuentas de todo lo que provocaron en la primera entrega. Aunque en esta ocasión nos moveremos por gran parte de la geografía española.
Me ha gustado como describe las ciudades por donde pasan los personajes. No puedo saber cómo de fiel ha sido el autor, pero el nivel de detalle me hace pensar que está todo bien documentado. Estoy seguro que la parte de Valladolid, habrá hecho las delicias de los oriundos de allí. Además, es un plus, saber que algunos de los personajes que aparecen en la obra existieron en realidad. Mezcla hechos contrastados con otros de su imaginación y no desentonan dentro de la trama.
Reconozco que me ha gustado más la primera mitad del libro. La escalada de violencia y acontecimientos, creo que llegado un punto se le ha ido un poco de las manos. Oye, que el autor es dueño de su obra y libre de llevarla a dónde guste, pero a mí ha habido un momento en que me ha sacado un poco de la historia.
Los dos aspectos más negativos, o que más me han rechinado han sido los relacionados con Antonia y con cierto romance. La evolución de Antonia no la he entendido. Su carácter en esta ocasión me ha parecido sumiso e incluso débil, algo que no sentí en la primera entrega. Y me ha chocado, pues no he visto nada que justifique esta evolución en el personaje. Solo me cuadra si pienso que ha sido el autor quien ha querido humanizarla por el bien de la trama, para acercarla al lector y despertar sentimientos que de otra manera serían imposibles de conseguir. No lo compro, si has creado un personaje desagradable, creo que deberías comértelo y asumirlo. Y si quieres "blanquearlo", susténtalo en actos y no en "porque yo puedo que para eso soy el escritor". Y sobre el romance, por no hacer spoiler, solo diré que me ha parecido un recurso burdo y fácil, más propio de novelita romántica que de alguien tan curtido.
Le doy cuatro estrellas porque he disfrutado en gran parte de la lectura, y si al anterior le di tres, este se merece al menos una más. Sigo sin conectar con el autor como hice en sus primeros libros, pero sigue teniendo algo que me hace volver a él. Lo recomiendo, aunque entiendo que no es un tipo de lectura para todo el mundo.
Si Bajo tierra seca fue una introducción áspera, polvorienta y cruda a los personajes de Sebastián y Antonia, Nada bueno germina es su evolución inevitable y, en cierto modo, su condena. En esta segunda parte, Pérez Gellida aprieta el acelerador sin perder el tono sombrío y afilado que caracteriza esta bilogía, pero ahora con un ritmo más dinámico, un conflicto más claro y personajes que se sienten más definidos en su caída o en su lucha por no caer.
Me ha gustado más que el primer libro, sobre todo porque hay más tensión emocional, más movimiento, más vida (aunque esté llena de muerte). Antonia, en especial, gana fuerza como personaje: ya no es solo la compañera de huida de Sebastián, sino alguien con sus propios impulsos, contradicciones y objetivos. La relación entre ambos es uno de los motores de la historia.
El contexto histórico es un personaje más. La España rota de principios del siglo XX se ve en cada capítulo haciéndote meterte más en la narración. Y aunque hay violencia (mucha), no es gratuita: cada golpe, cada traición y cada pérdida construyen una sensación de destino inevitable que atrapa. Me ha encantado como explica el autor las muertes cuando ocurren.
Gellida vuelve a demostrar su talento para los diálogos duros, el ritmo tenso y las imágenes que se te quedan grabadas. Esta segunda parte se siente más redonda, más completa, con un final que, sin necesidad de ser complaciente, cierra bien el viaje de estos personajes marcados por la tierra, la sangre y sus propias decisiones.
Mucha sangre, mucha acción, muchos personajes, mucho ritmo, mucha muerte, mucho Gellida!!
Otra vez nos encontramos con Antonia Monterroso, Sebastián Costa, Martín Gallardo… y tras la que mangaron en Zafra, ahora les seguimos por Córdoba, Madrid, Valladolid… como atracadores de bancos!!
Nuevos personajes, a algunos los odiarás y otros te encantarán, pero no te encariñes mucho con ninguno, jajaja!!
En definitiva, enorme Gellida (una vez mas), enorme novela que te atrapará desde el primer capítulo y no podrás parar!!
Hoy vengo con “Nada bueno germina”, la nueva novela de César Pérez Gellida publicada por Destino. Si ya has leído “Bajo tierra seca” aquí te vas a encontrar con algunos personajes conocidos, como Martín Gallardo o Rosario, aunque esta historia se puede leer de forma independiente. Eso sí, si vienes del libro anterior, te va a gustar ver cómo evolucionan y qué papel juegan ahora en esta nueva trama.
La historia arranca en 1918, con un atraco a una sucursal bancaria en Jaén. Sebastián Costa y Antonia Monterroso, pareja en lo sentimental y en lo criminal, han planeado su golpe con precisión, pero algo falla. A partir de ahí, todo se tuerce y comienza una huida desesperada marcada por la violencia, la culpa, la traición y la necesidad de cerrar capítulos. Hay escenas potentes, decisiones duras y momentos de tensión muy bien dosificados.
Me ha gustado mucho la ambientación. Gellida sitúa la acción en una España convulsa, azotada por la gripe, por la precariedad, por la desigualdad social… y todo eso lo sientes en cada página. No es solo el contexto, es parte esencial de la trama.
Los personajes están muy bien construidos. Sebastián Costa es un tipo complejo, con un pasado militar y un presente oscuro. Antonia Monterroso es inteligente, manipuladora y peligrosa, una mujer de las que marcan. Y luego están Martín Gallardo y Rosario, que en esta novela reaparecen de forma más contenida al principio, pero ganan protagonismo y aportan otra perspectiva a la historia, la de quienes intentan rehacer sus vidas cuando todo parece estar en contra.
En comparación con “Bajo tierra seca”, esta nueva entrega tiene más ritmo desde el inicio, más violencia y también más peso emocional. Si la anterior novela tenía una atmósfera más seca, más contenida, esta es más cruda, más directa. El autor no se anda con rodeos, y su estilo sigue siendo reconocible: claro, afilado y eficaz. No sobra nada, no hay adornos. Todo va al grano, y todo suma.
Me ha parecido una historia muy bien hilada, que no se limita al atraco o a la persecución, sino que también deja espacio para explorar la condición humana en situaciones extremas. Lo que hacemos por sobrevivir, lo que callamos, lo que arrastramos.
En resumen, “Nada bueno germina” es una novela negra histórica que mantiene el pulso narrativo de Gellida, con personajes que ya conoces si has leído la anterior, y una trama sólida, dura y perfectamente ambientada. Me ha gustado mucho y me ha parecido una gran continuación, aunque no sea una secuela como tal.
Tras el final de infarto de Bajo tierra seca, la novela continúa en el mismo punto donde terminó la anterior. . Los protagonistas continúan su huida hacia adelante. Su objetivo es conseguir el máximo dinero posible para cruzar el charco y lo más viable para ellos es atracar bancos. Su plan fallará cuando un atraco salga mal, muy mal y esto les lleve a ser perseguidos por la familia de uno de sus compinches. . No es el único frente que tienen abierto. Tras el macabro escenario que dejaron al huir de Zafra, más personas se unirán para darles caza; unos por dinero y otros por venganza. . Poco más os puedo contar sin desvelar demasiado de la trama. Es una novela que me ha gustado mucho. La ambientación en varias ciudades de España, me ha parecido un acierto y con el telón de fondo de la epidemia de gripe que empieza a asolar el país. . El final creo que es el más acertado. Tenía claro que la suerte de los protagonistas se iba a acabar en algún momento y así ha sido. Aún así, hay una muerte que me ha dolido mucho, pero que ha llevado a dar protagonismo a una mujer dispuesta a todo para hacer justicia.
El comentario de esta novela no difiere mucho del que hice de la primera, Cesar demuestra que más allá de la novela negra, las tramas netamente policiales, el conocimiento de los procedimientos de investigación y forenses, en lo que con seguridad sea el número uno, es capaz de crear un thriller tremendamente adictivo, con ritmo, mucha mucha violencia, unos personajes atractivos y un argumento sólido, interesante y atrayente, que se despliega ante nosotros de manera muy entretenida.
Hoy os traigo la reseña de esta novela que me ha parecido BRUTAL.
PRIMERO DE TODO‼
Te recomiendo que ⛔ ⚠️ NO SIGAS LEYENDO si no has leído la primera parte ⚠️⛔
Nada bueno germina supera con creces a Bajo tierra seca: la trama avanza a un ritmo imparable. Repleto de giros imprevisibles que casi no te dejan respirar. El ritmo comienza a acelerar desde el arranque en Jaén, cuando Antonia Monterroso y Sebastián Costa, convertidos en atracadores de bancos 💰💰, persiguen el sueño de huir a América, ignorando que tras ellos acecha una viuda desconsolada y vengativa que no descansará hasta encontrarlos y que ya conocimos en la novela anterior.
Gellida eleva el nivel de tensión con un buen un recuento de cadáveres 🔥🔥 (la nota del autor habla de cuarenta y cuatro), cada una de las muertes tan impactante como la anterior. Ya conocía este dato antes de comenzar la lectura, así que no me encariñé con ningún personaje por motivos obvios, 🤭🤭🤣🤣. Aún así, no se cargó a ninguno que no lo mereciera o no fuera “adecuada” su muerte. Me dio pena la muerte de uno de ellos pero bueno... 😅
En esta parte, mi impresión es que la dominante viuda negra de “Bajo Tierra Seca”, Antonia, le cede espacio al denso Sebastián Costa en este segundo libro.
He de destacar con respecto a la anterior novela, la aparición de personajes reales como Ramón Fernández de Luna, el “Sherlock Holmes español” de carne y hueso 🔎, y Marthe Richard, espía doble al servicio de la inteligencia francesa 👤.
Por otro lado, el trasfondo de la gripe de 1918 añade otra capa de realidad a esta novela. Un gran acierto por parte del autor entremezclarlo con la trama principal. También le añade angustia y mucha pena por todos los que fallecieron a causa de esta epidemia.
En definitiva, "Nada bueno germina" es un thriller que no deja indiferente a nadie. De manera que, si buscas una novela negra cargada de tensión, personajes que no pasan desapercibidos y un buen contexto histórico, esta es tu próxima lectura. Yo tengo decidido que seguiré leyendo al autor 🔥🤩.
¿Lo habéis leído o pensáis hacerlo? ¿Os llama la atención? ¿Qué otra novela del autor me recomendaríais?
Ambientada en la España convulsa de 1918, Nada bueno germona es la segunda parte de la bilogía iniciada con Bajo tierra seca, llevándonos por un viaje brutal de violencia, ambición y supervivencia. Gellida nos sumerge en un país desangrado por el hambre, la pandemia de gripe y la corrupción, retomando la historia de Sebastián Costa, un veterano atracador, y Antonia Monterroso, una mujer táctica y sedienta de libertad.
Tras un atraco fallido en Jaén dejan tras de si un rastro de muertos. Huyendo por Jaén, Córdoba, Madrid y finalmente Valladolid, ambos luchan por reunir un botín que les permita cruzar el Atlántico. Sobre sus pasos marcha una investigación liderada por Martín Gallardo decidido a capturar a la pareja.
Con una Narración en tercera persona con múltiples puntos de vista, nos permitirá explorar la psicología de cada personaje con gran precisión.
El libro se divide en partes, con capítulos y escenas cortas lo que hace que avances con bastante agilidad.
Este creo que ha sido el libro que más muertes he leído, no queda títere con cabeza, escenas al más puro estilo Gellida con las que he disfrutado muchísimo.
En conclusión, un libro que he disfrutado más que la primera parte y que sin duda te recomiendo si te gustan las historias intensas, con personajes que se mueven entre el bien y el mal, y una gran ambientación histórica.
‘Nada bueno germina’ supone el regreso de César Pérez Gellida, y con ella pone el punto final a la bilogía que comenzó con ‘Bajo tierra seca’, novela que le valió el Premio Nadal 2024. En esta segunda entrega, el autor lleva al extremo todos los elementos que definieron la primera parte, y firma una historia que combina la intensidad del thriller rural con la oscuridad de la novela negra más clásica, ofreciendo un cierre tan contundente como satisfactorio.
En la España de principios del siglo xx, Sebastián Costa y Antonia Monterroso huyen con la promesa de un futuro al otro lado del Atlántico. Él, un veterano de guerra convertido en atracador; ella, una mujer forjada en la supervivencia y la ambición. Pero las deudas con el pasado nunca quedan saldadas. Entre la persecución de quienes ansían verlos caer y las grietas que se abren entre ellos, la duda se cierne sobre su vida: ¿hasta dónde estarán dispuestos a llegar para ser libres?
La acción transcurre en 1918, en un país sumido en la miseria, la enfermedad y la desigualdad social. Este contexto histórico —una España marcada por la pobreza tras el desastre colonial y en plena pandemia de gripe— se convierte en un elemento clave, no solo como escenario, sino como fuerza que condiciona cada movimiento de los protagonistas. Cada decisión, cada acto, se ve condicionado por un entorno en el que la vida no vale nada, y la justicia resulta un concepto ajeno; por ello, para sobrevivir, hay que cruzar constantemente los límites de la moral.
Sebastián Costa y Antonia Monterroso forman una pareja literaria que recuerda inevitablemente a los míticos Bonnie and Clyde. Una pareja tan fascinante como peligrosa, ambos encarnan la lucha por la supervivencia en su forma más cruda. La relación entre ambos es el eje emocional de la novela: una alianza marcada por la pasión, la necesidad y una desconfianza que nunca desaparece del todo.
Sebastián Costa es un personaje moldeado por la violencia. Su pasado como soldado en las guerras coloniales lo ha convertido en un hombre endurecido, con un código ético que se tambalea cada vez que la realidad lo obliga a elegir entre su conciencia y su supervivencia. Su sentido de la justicia y sus principios chocan constantemente con la necesidad de tomar decisiones moralmente cuestionables para seguir adelante. A lo largo de la novela, se enfrenta no solo a enemigos externos, sino también a la imposible tarea de huir de sí mismo. Busca, quizá de manera inconsciente, una forma de redimirse, aunque sabe que en un entorno tan brutal como el que le rodea, la redención puede ser un lujo inalcanzable.
Frente a él, Antonia Monterroso brilla con luz propia, revelándose como uno de los personajes femeninos más potentes de la narrativa de los últimos años. Superviviente nata, ambiciosa, y tan seductora como letal, es capaz de despertar al mismo tiempo admiración y desconfianza. Su capacidad de adaptación la convierte tanto en una aliada imprescindible como en una amenaza latente. Su magnetismo reside precisamente en esa dualidad: puede ser víctima o depredadora según lo exija la situación. Ella es, en muchos sentidos, el auténtico motor de la novela, un personaje que eclipsa a quienes la rodean por su magnetismo y su complejidad psicológica. En un universo narrativo donde los hombres suelen recurrir a la fuerza y la violencia para imponerse, las mujeres, como Monterroso, avanzan gracias a su astucia, su determinación y su capacidad para leer a los demás.
El resto del elenco no se queda atrás. Gellida construye un universo tan sombrío como fascinante. Los personajes secundarios aportan profundidad a un mundo en el que la línea que separa el bien del mal es, en el mejor de los casos, difusa. A ello se suma la inclusión de personajes históricos reales, como el policía Fernández-Luna, conocido como el “Sherlock Holmes español”, uno de los primeros en introducir técnicas modernas de investigación policial en España, y que anclan aún más la novela en un contexto histórico verosímil.
Gellida reconstruye con enorme precisión la España de principios del siglo XX, una tierra devastada por el hambre, la gripe y la desigualdad. El entorno rural de ‘Bajo tierra seca’ deja paso al mundo urbano en ‘Nada bueno germina’. La huida de Costa y Monterroso a través de varias ciudades – Jaén, Córdoba, Madrid, Valladolid – permite al autor mostrar como la miseria y la violencia no distinguen entre campo y ciudad. Este paisaje no es un simple decorado: es un entorno que asfixia y empuja a sus habitantes al borde del abismo. Cada paso en la huida intensifica esa sensación de desesperanza y fatalidad. La violencia que atraviesa la novela no es gratuita ni efectista, sino una consecuencia lógica de un sistema que ha abandonado a su suerte a quienes menos tienen. El autor, además, no elude los riesgos: toma decisiones narrativas dolorosas, como él mismo señala en la nota final, pero totalmente coherentes en el desarrollo de la historia.
El ritmo de la trama es implacable. Desde las primeras páginas el lector se ve arrastrado por una serie de persecuciones y giros que apenas permiten tomar aliento. Cada capítulo va incrementando la tensión de manera paulatina, haciendo muy complicado escapar de la espiral de acción y muerte en la que nos ha sumergido el autor. Un estilo seco, descarnado y directo multiplica esa sensación de crudeza que envuelve la historia.
‘Nada bueno germina’ explora los límites de la moral y el precio de la libertad en un cierre que no solo funciona como conclusión de la historia de Costa y Monterroso, sino como una reflexión sobre la condición humana cuando se ve empujada más allá de sus propios límites. Novela que deja huella por su crudeza y que confirma bajo tierra seca…nada bueno germina.
Me ha gustado mas que el primero. En Bajo tierra seca, no podía con Antonia, era un personaje poco creible a mi gusto, y eso dificultó mucho que me atrapase la historia. En Nada bueno germina, las situaciones a mi gusto son más creibles, y la historia me enganchó más fácil. Algo que me ha superado tanto en uno como en otro han sido la cantidad de personajes, es impresionante!!! por no hablar de muertos, jejeje, impresionante!!! El final me ha ganado por goleada!!! Bruto 💙💙💙💙🐶
La primera parte me gustó. Me pareció original. Sin embargo, coincido con otros lectores en que esta segunda entrega la supera con creces. Confieso que me he reído, a pesar de la sangre y los cadáveres; me he sorprendido, porque ciertos palos no me los esperaba; y he disfrutado de la escritura de Gellida, porque escribe genial ☺️
La excepción que confirma que a veces, aunque sea muy de vez en cuando, las segundas partes sí que merecen la pena que ocurran. Me ha mantenido enganchada de principio a fin. Supera con creces a la primera parte.
Bajo tierra seca nada bueno germina. Y menos mal que no fue así porque, sin duda, este segundo libro ha hecho fértil la tierra del primero. Y ojalá que no pare de crecer.
Para no variar, aviso a navegantes: soy gedillista de los del pleno al quince. Dicho lo cual, creo poder afirmar que la crítica a este libro no está influida por mi predisposición positiva hacia lo que escribe este autor. A pesar del mencionado gedillismo, Bajo Tierra me dejó cierto regustillo amargo en la boca. Sabía bien, pero le faltaba sal, las cuatro estrellas que le otorgué se debieron más al escenario extremeño que al convencimiento literario. Nada bueno germina es puro convencimiento desde la primera hasta la última letra. Es una novela que no te deja respirar, pura adrenalina, de esas en las que es mejor que no te encariñes con muchos personajes, de esas en las que no sabes por donde va a salir el tiro, de esas en las que cierras el libro y te pones el Réquiem de Mozart. No quieres que entallen a la pareja de protagonistas no porque te caigan bien o empatices con sus motivaciones, simplemente pides a gritos que no se termine. En este libro, no teniendo nada que ver con otras propuestas anteriores del escritor, sí se respirar Gellida por los cuatro costados. En resumen, Nada bueno germina es el relato de una huida hacia delante y que salga el sol por Antequera. Premisas que en manos de César son pistas de por donde va a soplar el viento. ¿Muertes? Todas las que quieras y más, pero en un contexto en el que resultan completamente verosímiles. Es más, lo extraño sería que salieran de rositas, agarrados de la mano e invitando a licores. Hay que ser muy hábil para cargarse a tanta gente y que casi todos ellos sean reconocibles con nombres o apodos. Algunas resultan especialmente dolorosas, pero sin estas el resultado final quedaría sensiblemente debilitado. Recursos como meter en el ajo a los gitanos, a un detective inédito o recurrir a Rosario, son algunos de esos detalles que hacen que todo funciones, que te metas en la historia y no quieras salir de ella. Sí, Sebastián Costa y Antonia Monterroso son dos personajes geniales, pero no son los únicos, a pesar de la fuerza de esta ¿pareja?, el resto se han ganado aparecer en la obra a pulso. Espero encontrarme alguno en futuras entregas, hay materia prima para continuar sacando oro. No se sí es o no es el mejor escritor de novela negra que existe ahora en el panorama español, me faltan lecturas para verificarlo, sí estoy seguro es de que Gellida es un gran escritor de novela negra, al margen de rankings determinados por gustos sobre los que no hay nada escrito. Y voy a por otro que no se si será el último del año o el primero del 26.
Entretenido. Bastante desparrame, la verdad. Muere peña, a saco, lo que en ppio mola. Lo que viene siendo la dramatización y la trama, ahí ya flaquea, pero bueno. La investigación policial es de chiste, por ejemplo,pero se compensa con 20 o 30 muertos. Palomitero.
A veces las personas no sabemos ni entendemos el porqué de nuestras obsesiones. En el caso de Sebastián Costa, como le ocurrió en 'Bajo tierra seca', su obsesión tiene una razón muy evidente. Un late motiv que podemos explicar con una de las citas más famosas del amplio y magnífico refranero español: "Tiran más dos tetas que dos carretas".
Las tetas, las que tiran de Sebas, son de nuevo las de Antonia Monterroso. Y es que ambos, tras lo sucedido en Zafra, han vuelto a las andadas. Y apelando a otra frase, en este caso de una kinki que era socorrista de la piscina de una urbanización, la "han vuelto a liar parda". Ahora son ladrones de bancos. Cuando parece que van a poder dar el golpe definitivo, todo se les va a la mierda. Empiezan las muertes, una tras otra y se ganan enemigos (gitanos de por medio, error garrafal de payo loco).
Y sus líos delatan su posición. Y allá va nuestro picoleto, ahora ex-picoleto, Martín Gallardo para tratar de cazarles. La caza de la gata jaquetona y el ratón obsesionado va a traer más líos, más muertes (muchas muertes, el puto calvo se ha quedado a gusto), nuevos personajes y nuevas localizaciones : Córdoba, Madrid y la Pucela natal del aporreador de teclas que escribe esta matanza novelesca.
Y hasta aquí puedo leer. Una auténtica gozada como siempre. Una historia brutal, con giros de guion increíbles - en algunos de ellos invocarás a los antepasados fallecidos del calvo creador- que te atrapan y hacen que, una vez más, se te vaya el tiempo pegado a las hojas (tanto que te puede dar la madrugada y vuelves a cagarte en los calvos escritores pucelanos, aunque se te pasa pronto porque con César, como diría Antoni Daimiel, "dormir es de cobardes"). Y el final como siempre DELUXE
Todo esto con la prosa habitual de crack de Gellida, tan novelesca como cinéfila (porque cuando lees piensas: "joder como molaría que también le adaptaran esta"). Gracias por el buen rato puto calvo... con cariño siempre que a mí se me están ya empezando a ver las ideas de una manera irreparable jajajaja.
Larga vida a Martín Gallardo, Sebas Costa, Antonia Monterroso, Rosario y compañía (con especial cariño para Jamonete, por agonías)
En los años convulsos de la España de principios del siglo xx, mientras el país se desangra entre el hambre, la violencia y la amenaza de una epidemia, Sebastián Costa y Antonia Monterroso huyen hacia delante, atravesando Jaén, Córdoba, Madrid y Valladolid con la promesa de un futuro al otro lado del Atlántico. Él, un veterano de guerra convertido en atracador; ella, una mujer forjada en la supervivencia y la ambición. Juntos forman una alianza marcada por la sed de riqueza, la desconfianza y un deseo tan intenso como peligroso.
Pero las deudas con el pasado nunca quedan saldadas. En su camino han dejado cadáveres, enemigos y un rastro de sangre que otros están decididos a seguir. Entre la persecución de quienes ansían verlos caer y las grietas que se abren entre ellos, la duda se cierne sobre su vida: ¿hasta dónde estarán dispuestos a llegar para ser libres? Porque en un mundo donde la violencia echa raíces y la redención es solo un espejismo, pronto descubrirán que bajo tierra seca nada bueno germina.
Magistral... Una palabra que define esta novela. Gellida nos ha recompensado por habernos dejado en shock con el final de "Bajo Tierra Seca".
En esta ocasión volvemos a encontrarnos con esos personajes que se hicieron un lugar en nuestros corazones y con aquellos que nos generaron sentimiento de rechazo y repulsión, volveremos a sentir esa necesidad de saber, de llegar al final y querer incluso ser uno de esos personajes, para poder actuar, porque esta novela nos genera sentimientos increíbles.
Ha sido una lectura divertidísima ágil, desde la primera página el ritmo es trepidante, fluye con un toque de humor negro, intriga constante, la sed de venganza es palpable, mucha sangre y MUCHOS muertos... la acción te mantiene en vilo y los giros TOTALMENTE INESPERADOS, créeme que te dejarán de piedra.
Cautivada con la habilidad que tiene para engancharme a sus páginas y con una seria duda con respecto al final... os invito a que leáis esta grandísima obra maestra.
Con un estilo directo, brutal, violento y de crudeza extrema Gellida nos adentra en esta continuación de Bajo tierra seca, desde un principio el autor no se anda con rodeos y nos "envuelve" en un ritmo frenético y trepidante.
En esta entrega asistiremos a la persecución de esa magnifica villana que ha construido y moldeado como una de las grandes malvadas del thriller contemporáneo, Antonia Monterroso, y su "complicé" Sebastian Costa por parte de Gallardo.
En una sucesión de escenas magníficamente narradas nos adentra en la trama, una trama que te atrapa "sin compasión" (quizás esto es lo que el autor buscaba y bien que lo logra) para vivir escenarios de extrema violencia, pero que no puedes dejar de leer, quieres más.
Nos veremos obligados a explorar en nuestras mentes y reflexionar sobre la maldad humana, nos adentra en lo mas profundo de la mente criminal y al mismo tiempo la fragilidad del ser humano, por que aún tiene "espacio" para algún que otro sentimentalismo.
Los personajes, como el buen "maestro" que es en ello, están construidos con una complejidad fascinante, no les falta ni les sobra un ápice, así mismo, la narración de las escenas durante toda la obra, además de trepidante, no deja de ser fantástica, envolvente y atrapante.
El estilo de Gellida es directo, brutal e impecable. Sus frases son cortas y punzantes, como cuchilladas que te enganchan sin remedio a la lectura, la tensión se palpa en cada página. No se detiene en detalles innecesarios, sino que va al grano, construyendo un ritmo frenético que no da respiro.
"Nada bueno germina" es un viaje al corazón de la oscuridad, donde descubrirás que el verdadero terror no está en los monstruos de las películas, sino en la capacidad del ser humano para justificar sus actos más atroces.
Un thriller histórico muy recomendable que puedes "devorar" en un par de días por que te atrapa sin remedio, una obra maravillosa, muy recomendable.
Gellida es siempre un Si!!!!! Otro acierto ya van muchos con él 😊. Dice que tiene 15 tesoros escritos pero no hay ninguno que pueda decir este no me ha gustado...(creo que me faltan dos por leer porque tener los tengo todos). Dice que ha matado a 44 personajes con nombre... Telita, querido... y qué bien lo ha narradado(vamos... Como siempre!) que alguna muerte me jode obvio... Así que si bajo tierra seca (el anterior) me gustó este aún me ha gustado muchísimo más. Que mejor que recorrer Valladolid de este gran autor? Con unos personajes que voy a echar mucho de menos y hasta aquí puedo leer. Martín Gallardo, Rosario, Antonia Monterroso, Sebastián Costa entre otros.... os voy a echar de menos.. no sé si volveremos a vernos o no, pero me ha gustado un montón volver a saber de vosotros y por qué no con algunos hacer otro libro??😃 ahí lo dejo...💔💫