Una mirada actual a la amistad, el amor y la familia y a la reconfiguración de esos vínculos y afectos que habitamos.
Ita María se adentra en las complejidades de la amistad, la familia y las relaciones de pareja, pero no desde el idealismo simplista de creer que la amistad entre mujeres es perfecta, la familia es sagrada y la pareja es un quitar y poner.
Todo lo contrario. Desde su propia historia, se acerca —sin romanticismo, pero con honestidad—, a todos esos afectos que nos construyen como personas, como seres comunitarios y como mujeres en el mundo. Una narración profunda e íntima en donde ella no esquiva ningún tema y compagina el legado teórico de una amplia genealogía feminista con su experiencia de vida para hablar de las relaciones, los duelos, el cuidado y todos esos amores que nos habitan.
"La suma de todos los afectos es un libro amoroso y bello. Es un canto dulce a todas las formas de cariño que nos reconfortan y que nos mantienen en pie (…) unas ganas irrefrenables de salir a la vida a querer; no a tener una receta para el cariño, no a tener un puñado de instrucciones sobre cómo debe quererse, sino a querer simplemente, por el mero y maravilloso acto de dejarse ser vulnerables con otros y otras, por la dicha de amar, de amar otra vez, y de vivir".
Feminista y economista caleña (1983) radicada en Bogotá. Autora de los libros La suma de todos los afectos (2025) y Que el privilegio no te nuble la empatía (2020), ambos publicados por editorial Planeta. Editora general del medio de periodismo feminista Volcánicas y cofundadora de la colectiva feminista Las Viejas Verdes.
No se, si es un cinco estrellas, si mañana me voy a acordar de toda al teoría o de todas reflexiones que tuve leyendo. De lo que si tengo certeza, es que este libro me hizo sentir y eso es lo importante.
Toda mi vida me he sentido siempre me he sentido incomprendida, en mi pirámide de los afectos, la cúspide y punta, nunca a sido una relación, han sido siempre mis amigas. Mis amigas son mi faro, mi piedra, mi red, mis amores de la vida.
Me da duro separarme y terminar mis amistades, lo odio y si fuera por mi, me quedaría habitando esos vínculos por siempre. Creo que si tengo una idea la amistad muy romántica, para mi si existe un para siempre, para mi si existe un amor eterno. Y creo pensar que está un poco mal, nada en la vida es eterno, y aunque quiero que mis amistades sean eternas no lo son. Valoro la lealtad, el tiempo y la escucha, todo eso lo he encontrado en ellas pero de la misma forma han sido ellas las que me han demostrado que a veces eso no es suficiente para tener una amistad eterna.
Me voy de este libro con miles de preguntas, con una sensación linda, al saber que hay una mujer igual de intensa con el amor y los afectos que yo, me voy feliz, con miles de incomodidades pero con ideas un poco más claras.
Encontré este libro y esta autora de casualidad, pero no me arrepiento. Amé este libro, amé la escritura dela autora y amé el sentimiento que tuve al terminarlo.
Ita merece todo con este libro, la necesidad de descubrir sobre los vínculos, los afectos que nos rodean y nos ayudan a desarrollarnos como parte de una sociedad, me encanta la idea de cómo me llevo este libro a plantearme la idea de las relaciones que hemos tenido a lo largo de cada existencia, como esos vínculos se desarrollan, evolucionan y aveces (muy necesariamente) debemos dejarlos ir, para alguien a quien le ha costado mucho dejar de lado las relaciones/amistades me da un poco de razón entender que muchos adioses son necesarios, naturales y que está bien decir adiós.
Lo que me ha gustado este libre, especialmente el capítulo de la amistad. Me ayudó a comprender mis amistades de otra manera y uff. Además que nunca había leído nada parecido y me gustó el comprender ese tipo de lazo como algo con tanto valor, pero al mismo tiempo tan libre. El capítulo de la familia fue simplemente desgarrador. Creo que el del amor fue bastante tranqui, porque ya he oído mil veces sobre la deconstrucción del amor romántico, pero igual fue increíble como está todo conectado y cómo nos atraviesa. Me gustó muchísimo!
Incómodo, reflexivo. Ha generado inquietud ha despertado cuestionamiento sobre mis y nuestros roles como mujer. A qué punto el amor se convierte en un negocio, en un hito más del sistema, porque las amistades no tienen conversaciones necesarias, porque nos preocupamos por cumplir?. El amor puede ser un amor que no duele, que acompaña, que resguarda, que no limita, que es libre, que te elige, que crece, que es pleno y es total.
Una mirada feminista de los vínculos. Un abrazo al corazón y un recordatorio de que pese a que los afectos no son inamovibles, cuando se establecen con certeza y desprovistos de irracionalidad, germinan.
Solo puedo dar las gracias por brindarme un horizonte del amor que quiero mostrar en mi vida, en Ita encontré no solo un libro sino contenido y pensamientos infinitos que me han acompañado en el año, gracias por sus palabras, su podcast y su constante lucha que solo me dan esperanza.<33
Lo que más disfruté fue ver plasmadas en palabras muchas de las preguntas que me hago como madre, especialmente porque siempre he sentido la maternidad como un ejercicio profundamente solitario. No fue sino hasta el capítulo de Fabiana y el capítulo en el que se cuestiona la familia tradicional que realmente me sentí interpelada, encendida. No tengo respuestas a todas las preguntas que se activaron al leer este libro, pero sí encontré un punto de partida para nombrar aquello que antes me resultaba difícil siquiera formular.
Además, es muy divertido para quienes disfrutamos del chisme. Como mujer colombiana de clase media, pude verme reflejada en varias de sus historias.
Sé que es un libro que me cambió la mirada: me ayudó a comprender mejor mi propio contexto y el de mis amigas, antes de proyectar sobre ellas expectativas románticas o idealizadas. Es, en definitiva, un libro muy bonito.
Una cosa que aprendí de Ita María leyendo este libro es que debería escribir una novela sobre la niñez y la adolescencia en Cali. Me dejó con ganas de más esa primera parte, y qué falta hace una mujer escribiendo eso, y no un Andrés Caicedo (aunque a ella le encante).
La suma de todos los afectos es como esa colcha de retazos de la que tanto habla: chisme, teoría, poesía, música, todo en clave feminista. Eso es lo que más amé y lo que a veces más odié. Amé sentir que esos mismos retazos son de los que ella está compuesta, y de los que todas lo estamos, de alguna manera. Amé encontrar a Silvia Federici, a bell hooks y a Nancy Fraser aquí, entre recuerdos y reflexiones cotidianas.
A veces odié el ritmo desigual, la sensación de que no era una sola voz la que escribía: está la Ita que quiero que escriba una novela, la mujer en sus cuarenta que escribe un diario de reflexiones y la intelectual que nos invita a entender el amor desde lo que otras ya dijeron.
¿Es un libro perfecto? No. ¿Deja claridades sobre el amor? A veces. ¿Me dejó con preguntas y curiosidades? Totalmente.