Tras investigaciones avanzadas en una tesis doctoral, acerca del significado o sentido del dolor en la vida, David Fajardo, autor de "Carne doliente" sufre un dolor de ciática agudo; dolor que impulsa su tesis a espectros científicos, filosóficos y personales. Es en su carne propia que David busca resignificar y entender el sentido del dolor en un mundo hiriente.
"El dolor es útil al enfrentar peligros en un mundo hiriente".
El libro busca acercarnos a un entendimiento desde la filosofía experimental y la biología a la concepción de la utilidad y sentido del dolor carnal; para ello el autor expone diferentes experiencias y experimentos que dan nuevos horizontes de comprensión sobre las diferentes gamas de expresar dolor que tiene la vida, y como a pesar del sufrimiento que se pueda padecer, el dolor no es una amenaza sino un medio necesario de complejísimas conexiones que varían según contextos con el animo de mantener al cuerpo reactivo y listo para su supervivencia.
Desde un aspecto filosófico sin con ello romantizar los padecimientos de miles de pacientes que sufren, el dolor no existe para hacernos sufrir y existe en la vida mucho antes que nosotros, es una formula sabia de movimiento para la toma de acción necesaria para el avance y protección de la vida.
"¿Qué sentido tiene ser conscientes, si es para que duela? Su razón de ser se valora por su aporte a la supervivencia de los animales que son capaces de experimentarlo. El beneficio del dolor se encuentra en lo que hace en los organismos, más allá de cómo ellos lo sienten, viven o padecen. Se nos legó el dolor por el efecto benéfico que tuvo en nuestros antecesores. Al ser una condición que nos permite ser quienes somos, podría verse como una herencia de la cual podemos estar orgullosos. El sentido del dolor no se encontrará en la manera en que lo experimentamos, sino en las consecuencias prácticas de que él se imponga a los organismos".
El libro da una serie de recursos que explican la manera en como la vida humana a lidiado con el dolor y como incluso en una aparente contradicción, también experimentamos placer en el dolor y es usado como forma de redención en diferentes religiones.
"El dolor no es solo una sensación, sino que, como el hambre y la sed, es tomar conciencia de un plan de acción para deshacernos de él".
Entender y darle palabras a lo que no se puede ver o materializar, termina siendo uno de los valiosos recursos de este ensayo, el dolor es una experiencia universal, todos hemos sentido dolor, lo evitamos, lo repudiamos, lo quisiéramos extinguir y una de las lecciones de padecerlo, luego de buenas dosis de humildad, empatía y solidaridad con aquellos que duelen, no será a través de como lo sentimos y experimentamos, sino tal vez de su aporte a mejorarnos, y que duela puede ser el gravamen que hemos de pagar por respirar, por sentir los aromas de nuestro alrededor.
Sufrimos nuestros dolores de la forma en que los entendemos.