✨ Lo primero que tengo que decir, es que este cómic es una auténtica joya. ✨ En él nos presentan a Astrid y su familia, y la historia comienza con su mudanza a una nueva zona, en la que tendrán que integrarse (lo cual, siendo niños, no es demasiado difícil). ✨ Todo son situaciones cotidianas, a las que normalmente no le damos importancia de adultos, pero que para una preadolescente como Astrid son todo su mundo: conocer a una nueva mejor amiga, descubrir un barrio, una pelea de sus madres, ayudar a que su hermano pequeño se abra y haga amigos... ✨ Los personajes consiguen generar mucha empatía. Y aunque la mayor parte del tiempo lo leí con una sonrisa en la cara, a veces se me saltó alguna lagrimilla. ✨ La obra es inclusiva sin forzarlo, algo que parece tan difícil estos días, pero que en este caso se ve como algo completamente natural, nada se siente forzado.
La adaptación a una nueva vida, con sus nuevos ajustes y su nuevo entorno. De esas historias que te tocan el corazón. Incluso con esos puntos de humor que se reflejan en los momentos más caritaturescos, emociona.
Lo mejor, un final que deja la puerta abierta a una segunda parte (porque nos lo debes, Arkaitz).
Una lectura conmovedora que es perfecta para peques y adolescentes y que también se disfruta y emociona teniendo unos cuantos años más. Sería genial verla en más coles e institutos por todo lo que muestra y enseña sobre relaciones y vínculos familiares, identidad, orientación sexual, diversidad y, sobre todo, dignidad.
Pero qué cosa más bonita de historia, por favor. Parece una historia muy suave pero te mete cada puñetazo emocional por el camino... Es una historia perfecta para todos los públicos y todas las edades con un potentísimo mensaje LGBTI. Necesitamos muchas historias así y esta es increíble.