Con ‘A la vista de todos’, Teresa Cardona firma la cuarta entrega de una serie que es ya referencia en la novela negra española contemporánea, y que reafirma su posición como una de las voces más sólidas dentro del género (a Bevilacqua y Chamorro les han salido unos serios competidores dentro de la Benemérita 🙂). Una vez más, la teniente Karen Blecker y el brigada José Luis Cano vuelven a compartir protagonismo en una investigación que va mucho más allá del simple esclarecimiento de un crimen. Este será solo el punto de partida para una exploración mucho más profunda: la de la condición humana, con todas sus contradicciones, fragilidades y secretos.
La aparición del cadáver de Maya Vargas, una mujer respetada en su comunidad, dedicada por entero a su trabajo y a su hijo, que aparentemente llevaba una existencia tranquila en San Lorenzo del Escorial, pondrá fin a la tranquilidad de que disfrutan los vecinos de la localidad. Mientras intentan aclarar si la muerte ha sido la consecuencia de un robo con violencia, Blecker y Cano tratan también de poner orden en sus propias vidas, sin darse cuenta de que el caso tiene mucho más que ver con ellos de lo que les gustaría.
Cardona apuesta nuevamente por una narrativa pausada que prioriza la introspección y la exploración de los dilemas morales sobre la acción trepidante, estilo que se ha convertido ya en sello personal y que a mí, personalmente, me encanta. A través de una estructura narrativa que alterna el presente con un pasado que abarca desde los años ochenta hasta principios del siglo XXI, la novela ofrece una mirada profunda a la vida de Maya, revelando cómo su historia personal, marcada por la rigidez familiar y el aislamiento emocional, desemboca en su trágico desenlace. Su muerte destapará una red de silencios, antiguas heridas y dinámicas familiares definidas por el autoritarismo, la culpa y la sobreprotección. Esta alternancia temporal, habitual en la obra de la autora, permite al lector no solo reconstruir el caso, sino sobre todo entender a Maya como personaje en toda su complejidad, más allá del rol de víctima.
Karen Blecker, con su carácter reservado y mente analítica, vuelve a desplegar un estilo de investigación contenido y meticuloso. Esta vez, además, está atravesando cambios personales que la hacen más permeable emocionalmente, dejando ver una vulnerabilidad que no había mostrado hasta ahora. Su evolución interna aporta al personaje una capa de humanidad que contrasta con su habitual distancia. A su lado, el brigada Cano actúa como contrapunto: cercano, intuitivo y profundamente arraigado al entorno. Su relación es uno de los grandes atractivos de la serie: un equilibrio perfecto entre profesionalidad y confianza mutua. Incluso cuando sus opiniones chocan, sus conversaciones siempre resultan estimulantes y enriquecedoras, convirtiéndose en una de los placeres recurrentes de la lectura (siempre es un placer compartir con ellos una charla en una terraza, acompañada de una tapa bien cargada de colesterol 🤤
). En esta ocasión, el caso que investigan los empuja a reflexionar sobre sus propias vidas y a plantearse si realmente alguien tiene derecho a juzgar la manera en que otro decide vivirla.
Todos los personajes, desde los protagonistas hasta los secundarias, están trazados con precisión y presentan multitud de matices, luces y sombras que hacen que nadie sea enteramente inocente ni del todo culpable. La autora no emite juicios acerca de ellos, sino que invita al lector a escuchar, a dudar y a hacerse preguntas. Esto es especialmente evidente en el caso de Maya, cuya vida se va revelando poco a poco, haciendo que el lector pase de la empatía y la compresión al desconcierto.
Cardona no busca sorprender con giros inesperados, ni con un ritmo vertiginoso. A través de una prosa sobria y contenida, teje un historia en la que la intriga se construye a partir de lo cotidiano. Desde el propio pueblo, pasando por los personajes y sus conversaciones , todo contribuye a crear una atmósfera cargada de una sutil tensión.
‘A la vista de todos’ combina con naturalidad la investigación policial con una profunda reflexión sobre el peso del pasado en las decisiones presentes, los límites entre amor y dependencia, entre compasión y sometimiento, y la dificultad para romper con patrones de comportamiento arraigados desde la infancia.
En ‘A la vista de todos’, Teresa Cardona logra algo que muy pocos autores consiguen dentro del género negro: mantener el interés sin artificios, sin conejos sacados de la chistera cada pocas páginas, solo con una historia bien construida y unos personajes vivos que demuestran que, a veces, lo verdaderamente inquietante está escondido a la vista de todos.