Rebeca y Leonor huyeron de su hogar hace ya mucho tiempo, cuando las expectativas de otra época intentaron separarlas, aunque ni siquiera La Muerte fue capaz de ello.
Noah navega por el mundo entre miedos y secretos que guardar. Ser un vampiro es para él el menor de sus problemas de adolescente: padres que le exigen demasiado, amigos que dejan de hablarle…
Sin embargo, nadie puede huir eternamente cuando el pasado llama a la puerta para recordarle que La Muerte puede alcanzarlas por largos que tengan los colmillos.
Y en cuanto a Noah, ya se sabe que los secretos tienen las patas muy cortas.
Ha sido una lectura mucho más tierna y cozy de lo que esperaba, lo cual me alegra ya que era justo lo que necesitaba. Me quedo con ganas de saber más de algunos personajes, especialmente de Noah, espero que le esté yendo muy bien!!