Un libro soberbio de memoria personal que se convierte en literatura viva que nos concierne a todos.
¿Qué nos hace ser como somos? ¿Es el pasado algo más que la justificación del presente? ¿Hay un principio, una sola causa que englobe las demás? ¿Qué papel juegan los viejos relatos familiares en la construcción del porvenir? ¿Puede domarse la vida mediante palabras?
En el verano de 1931, una pareja de veinteañeros —los abuelos maternos del autor— se conocen en un pueblo costero de Galicia. Ella, de origen campesino, educada en los rigores de una madre hecha a sí misma, está a punto de salir de la escuela de magisterio, y él es un escritor en ciernes, inflamado de literatura y con unas aspiraciones de grandeza que su condición no respalda. Apenas un año después se casan, y mientras él emprende búsquedas no siempre compatibles con la vida familiar que condicionan la intensa pasión entre ambos, llegan los hijos y, con los años, sus distintas formas de afrontar una historia compartida de ausencias y renuncias, de anhelos y ensoñaciones.
Desde este punto de partida, mezclando la novela epistolar, el perfil biográfico y el relato introspectivo y de formación, Marcos Giralt Torrente se enfrenta en Los ilusionistas al misterio de unas vidas, las de sus tíos y su propia madre, unidas, además de por la sangre, las vivencias y los mitos comunes, por cierta incapacidad para pactar con la realidad y plegarse a sus la tendencia a gravitar alrededor de ella escogiendo solo lo necesario para construir una ficción más habitable. El resultado es una desinhibida autopsia familiar, compuesta por una galería de personajes a quienes el preciso análisis psicológico convierte en memorables, y a la vez un emotivo autorretrato en movimiento, con sutiles trazos de relato generacional, que visibiliza, mediante elipsis, retrocesos e inesperadas confesiones, el proceso de decantación de su autor.
Novela de muchas vidas y de una sola, Los ilusionistas es una obra depurada y audaz sobre los afectos, la memoria, la infancia, las ataduras de la herencia y la propia escritura. El rotundo regreso de Marcos Giralt Torrente al territorio estrictamente autobiográfico en el que ya deslumbró con Tiempo de vida (Premio Nacional de Narrativa y Premio Strega Europeo), uno de los libros más influyentes de los últimos años.
Marcos Giralt Torrente es licenciado en Filosofía por la Universidad Autónoma de Madrid, ciudad donde reside. Inició su carrera literaria con el libro de cuentos Entiéndame (Anagrama, 1995). Es autor, también, de la novela corta Nada sucede solo (Ediciones del Bronce, 1999; Premio Modest Furest i Roca) y de las novelas París (Premio Herralde de Novela, Anagrama, 1999) y Los seres felices (Anagrama, 2005). Colabora habitualmente como crítico literario en Babelia, de El País, y fue autor residente de la Academia Española en Roma, del Künstlerhaus Schloss Wiepersdorf y de la University de Aberdeen y participó en el Berlin Artists-in-Residence Programme de 2002-2003. Su tercera novela Tiempo de vida (Anagrama, 2010), tuvo una gran acogida por parte de la crítica y fue galardonada con el Premio Nacional de Narrativa. Con su libro de relatos El final del amor (Páginas de espuma, 2011), ha sido el ganador de la 2ª edición del Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero.
Interesante relato sobre la familia del autor...todos tenemos estas historias dentro de la familia y él se animó a contarlas. Por momento me perdía en el.relato y me aburrí también en algunas partes...es una historia de familia.
El primer y el último capítulo me parecen increíbles, y en general el libro está muy bien. No soy el mayor fan de la autoficción, pero el estilo del autor y su profundidad consiguen enganchar, así que muy chulo!
Siendo un libro de memoria se lee como una novela y mantiene el interés del lector en el mundo personal que existe detrás de un gran escritor como fue Torrente Ballester. En realidad gira en torno a él, pero es más bien el punto de vista del autor, su nieto. En todo momento deja claro que hace una interpretación parcial de la realidad, que su valoración de las vidas que nos cuenta está influida por factores que lo situaron frente a los hechos con una perspectiva que en ningún caso reivindica como objetiva. A mí siempre me da un poco de pena cuando se escribe sobre alguien que a veces ya ha muerto, como es el caso de muchos de los personajes de este libro, y se le asigna una personalidad que a partir de ahí y sin versión alternativa, se convertirá en la realidad incontrovertida de lo que fue esa vida. Siempre pienso que es muy posible que la persona no se viera así y que es mucho mejor el olvido que el recuerdo que te convierte en alguien que no fuiste (incluso si hay algo de verdad en el personaje que te han asignado). Por sistema rechazo las biografías noveladas, siento que se aprovechan de alguien que no puede defenderse y son injustas; prefiero las más aburridas basadas en datos, si el personaje me interesa.
Adentrarse en "Los ilusionistas" es embarcarse en una saga familiar, sea como los Sánchez Ferlosio, los Panero y en éste caso los Torrente Ballester, lleno de personajes, curiosidades y extrañezas. La escritura de Marcos Giralt Torrente es comunicativa en sinceridad y en lo emocional, ahí personalmente me siento como un pez en el agua. Va diseccionando cada personaje de la familia con sus virtudes y defectos desde el cariño, no hay maldad, relata realidades vistas desde su vida o de lo escuchado a su madre. Los muertos son recordados, los muertos hablan y ofrece la oportunidad al lector de hacer una lectura espejo, donde aparecen los muertos de ambos, cada frase aporta un sentimiento y una reflexión de quienes eran los Torrente y quienes eran mi familia. Y así transcurrieron estos días de vacaciones, acusando mis 53 años como la incógnita de donde estoy y hacia donde voy. Gillaume de Machaut y sus baladas, paz y descanso me dieron. Bello, el amor demostrado por Marcos Giralt hacía su madre, un gran libro.
No es una novela.Libro de memorias familiares.Muy bien escrito, me han gustado mucho los capítulos en los que escribe sobre su abuelo el escritor Torrente Ballester.Otros capítulos me han interesado menos.
"La familia es el territorio de la memoria. Memoria de sí misma y del mundo que la contiene. Memoria en construcción y no siempre fiable, donde el amor y el conflicto confluyen. Dejarla totalmente de lado no es posible, vuelve en los sueños y en las pesadillas. Nos proporciona los primeros rudimentos para descifrar la realidad, nos forma y nos deforma, y, a poco que la escrutemos, nos confronta con el principal problema de la condición humana: ¿somos realmente libres para trazar nuestro destino?..."
Los ilusionistas es una crónica familiar, una elegía, un libro de memorias, un homenaje, una confesión, una crónica de posguerra, una crónica de los años 70 y 80 entre la burguesía rica y una venganza.
De adolescente o entrando en la veintena leí Los gozos y las sombras y me encantó, pero no soy mitómana para los escritores y nunca investigo sus vidas porque me dan igual. Bueno, creo que antes me daban igual y ahora he aprendido que cuanto menos sepa, mejor: menos posibilidades de arruinarme la lectura. Eso me ha pasado con Torrente Ballester, del que no sabía, por ejemplo, que se casó dos veces y tuvo 11 hijos. Marcos Giralt dedica el primer capítulo a la historia de sus abuelos, de dónde venían, cómo se conocieron y cómo fue su matrimonio hasta que ella murió, bastante joven, dejando cuatro hijos. Esos cuatro hijos son, de alguna manera, los protagonistas de Los ilusionistas. Esa primera parte está reconstruida a partir de las cartas que sus abuelos se enviaron durante años porque después de casados vivieron mucho tiempo separados. Ella se quedó en Galicia con los niños, pasando apuros económicos y encargándose de todo y él, con ambiciones literarias, se mudó varias veces hasta que recaló en Madrid desde donde mandaba cartas exigiendo continuamente. Exigiendo amor, exigiendo cartas con amoríos, exigiendo saber cuándo ella no iba a estar en su periodo fértil para planificar sus visitas a Galicia sabiendo que iban a poder acostarse sin peligro de tener otro embarazo, exigiendo que ella vistiera mejor, que le preocupara más su trabajo, que tuviera más conversación, que todo estuviera listo para sus visitas. Cuando él triunfa y por fin se mudan todos a Madrid ella muere a los cuatro años. Marcos Giralt Torrente sólo parafrasea esas cartas porque no tiene los derechos para reproducirlas tal cual y supongo, por tanto, que están de alguna manera dulcificadas. Aún así, Torrente Ballester se revela como un señor despreciable, machista, egoísta, egocéntrico, obsesionado con el sexo y centrado exclusivamente en sus intereses. En una carta pide a su mujer que cuando vivan juntos todo tendrá que estar organizado en función de su trabajo: silencio total, los horarios que a él le encajen y que nadie le molestará con menudencias sobre la casa. Exige también que ella se muestre dispuesta al sexo con más entusiasmo y que se interese por el trabajo intelectual de él.
Cuando, tras cuatro años viviendo toda la familia junta en Madrid, Josefina muere, al año y pico Torrente Ballester se casa con su segunda mujer y se desentiende bastante de sus cuatro hijos mayores. A uno de ellos, que se marcha a hacer el servicio militar, cuando vuelve le ha quitado la habitación en la casa familiar. A partir de ese momento mantiene con ellos una relación muy distante aunque a lo largo de los años cuando, especialmente los dos chicos, dan tumbos por la vida, uno de ellos hecho un delincuente, siempre les dió dinero para ayudarles. Cuando murió Gonzalo Torrente Ballester se descubrió que los cuatro hijos mayores no aparecían en el testamento y se desató una batalla legal entre las dos familias que se cerró con un acuerdo que, tal y como lo cuenta Giralt Torrente sin detalles, más parece una tregua provocada por el agotamiento de los dos bandos que por un acercamiento.
«Lo que es seguro es que quien se va casi siempre deja a sus deudos el equívoco legado de que todo cuanto les depare el porvenir puede ser evaluado a la luz de esa ausencia irreparable».
Esta es la historia que subyace en todo el libro, cómo la sombra de la personalidad y de los actos de Torrente Ballester y la prematura muerte de su madre modeló, impactó, destrozó o benefició a sus cuatros hijos mayores. Por eso el libro se organiza en capítulos dedicados a cada uno de ellos: los abuelos, los tíos de Marcos Giralt Torrente, su madre y la historia del propio autor que aparece entretejida con la de ellos.
«La familia es el territorio de la memoria. Memoria de sí misma y del mundo que la contiene. Memoria en construcción y no siempre fiable, donde el amor y el conflicto confluyen. Dejarla totalmente de lado no es posible, vuelve en los sueños y en las pesadillas. Nos proporciona los rudimentos para descifrar la realidad, nos forma y deforma, y, a poco que la escrutemos, nos confronta con el principal problema de la condición humana: ¿somos realmente libres para trazar nuestro destino?»
Escribir sobre la propia familia desde un punto de vista crítico y con elegancia es muy complicado. Giralt Torrente lo consigue y se mantiene en un equilibrio entre el cotilleo, la venganza y el reproche, sin resultar en ningún momento oportunista o revanchista. Los ilusionistas desborda amor por la familia a pesar de sus defectos, a pesar de las decepciones, de las desilusiones. Todos somos conscientes de los defectos de nuestras familias, pero ¿las cambiaríamos por otras? La mayoría no y Marcos tampoco.
«La infancia termina cuando aceptamos las reglas y comenzamos a elegir. Hasta ese momento predomina el pensamiento mágico y lo ajeno a uno parece una extraña fantasmagoría. Ni siquiera el transcurso del tiempo tiene entidad propia. Todo forma parte de una corriente inexplicable a la que llamamos vida. Por un lado está la vida y, por otro, nosotros; unas veces dentro y otras fuera.»
Esta frase sobre la infancia me pareció acertadísima. De niño uno siempre cree que en algún momento, cuando crezca, cuando se haga mayor empezará a vivir porque lo que está haciendo en ese momento es otra cosa. ¿Qué? No puedes definirlo, no lo sabes, pero no es «una vida» porque tú no decides nada. Cuando la leí se me quedó botando en la cabeza y un par de días después, al escuchar un episodio de Heavyweight en el que Jonathan Goldstein hablaba de su familia y de lo muy peculiar que es su madre, se encajó con esta otra frase que también me parece magistral:
«Quiero hablar del miedo, esa cosa que mi familia lleva dentro, como un traje de nieve con una cremallera rota que no se puede quitar, igual que nuestros propios errores. Quiero hablar de esa cosa sin nombre que une a todos los Goldstein, que nos enciende, nos impulsa y, en última instancia, nos paraliza».
el autor nos narra e primer capitulo las cartas entre sus abuelos, Josefina Malvido y Gonzalo Torrente Ballester, su amor , su matrimonio y la vida que llevaron, separados muchos años, por la obsesion de ser un gran escritor.
en capilos siguientes se centra en cada uno de ellos por separado y en otros 4 capitulos, de sus hijos
gonzalo, escritor y estafador con numerosas condenas y años de carcel. cariñoso pero los sablazos tambien llegaban a la familia.
maria jose, lectora y traductora de libros, casada con pintor panameño.
javier, de oficios muy diversos, hosteleria, empleado en ccoo, escritor, fundador de un partido comunista prosovietico,... una persona tierna.
marisa, la madre del escritor, quien transmite en la obra el amor a su madre.
al morir a los 48 la mujer del escritor, este se casa a los 2 años con otra mujer con quien tuvo 7 hijos y fue perdiendo trato con sus primeros hijos y dejando hacer a su segunda mujer, les olvida en su testamento.
el autor se pregunta en el libro por que somos como somos, si hay una causa determidada o si es un conjunto de ellas.
me gusta el trato dado a los personajes, con cariño a la abuela, a su madre y a sus tios, pero tambien a su abuelo con quien tuvo mucho trato por reconocer este el interes del joven por la literatura.
hay mucho amor en las descripciones de todos, incluso en la de su abuelo, que no fue buena persona con sus hijos y sin embargo le trata sin rencor y con cariño
Decideixo llegir aquest llibre perquè l’escriptor Ray Loriga el recomanava al pòdcast Hotel Jorge Juan (min. 00:44:35) i m’interessava veure com es duia a terme l’exercici d’escriure unes memòries sobre la família. És lloable el retrat profundíssim, precís i valuós que fa dels seus familiars. A estones interessant i bell, a estones no. També la particularitat d’aquesta família d’artistes, que segueix una lògica i unes dinàmiques singulars, que contrastaran amb la de la majoria de famílies, però alhora el retrat complex serveix de mirall per a qualsevol –la pròpia– família per la seva universalitat. Ara bé, em conflictua l’autoreferencialitat del tema, haver convertit aquestes memòries familiars en matèria literària. Sobretot perquè hi ha alguna cosa profundament egoista i vanitosa en publicar –no en escriure, en publicar– sobre la pròpia família. Com si l’escriptor (i l’editorial) hagués pensat: el meu interès en escriure aquesta història està en que és la meva nissaga i la del meu fill. L’interès del lector estarà en que escric molt bé. Però l’estil, el llenguatge, el to resulten massa densos, feixucs. Se m'ha fet pesada. Suposo que si hagués llegit aquestes memòries en un Word íntim que no ha vist mai la llum, m’haguessin fascinat. Però el fet d’haver-les llegit publicades per Anagrama ho converteix en una experiència completament diferent, no gaire positiva.
Un muy buen libro de Marcos Giralt Torrente sobre su familia. Crónica de la familia Torrente vista desde la óptica de un nieto pero también una magnífica autoficción.
Ya había leído antes alguna de sus obras, relatos creo recordar, siempre en torno a las relaciones familiares, que me gustó mucho. También lo había escuchado hace unos años en su ponencia en un congreso de literatura.
En Los ilusionistas todo gira en torno a la familia de Gonzalo Torrente Ballester, cómo el reconocido escritor y académico influyó en el devenir de sus cuatro hijos e hijas, las largas ausencias de su familia en pos de su propio reconocimiento, la temprana muerte de la madre,…Hay en Marcos Giralt y en sus tíos un doble sentimiento hacia la figura del padre y abuelo, hay ajuste de cuentas pero también admiración.
El relato de Marcos Giralt Torrente es impecable, « feroz y delicado a la vez », como dice Leila Guerriero, « en ese campo de batalla que son los vínculos familiares ». Es un relato que se lee como una novela adictiva.
En mi caso, la historia de Gonzalo Torrente Ballester tenía un interés adicional porque cursé COU en 1973-74 en el instituto Torres Villarroel de Salamanca donde él impartía clases, aunque no fuera su alumno. Él tendría 63-64 años y un horario de clases en el que libraba los jueves para asistir en Madrid a los Plenos de la RAE. Fue el año de inauguración de este instituto. Yo me imaginaba a un académico de la lengua haciendo guardias como cualquier profesor cubriendo las ausencias. Luego, diez años más tarde, el recalé un año en Salamanca y lo veía de vez en cuando pasear por la ciudad. No sabía nada de su vida, lo único que oí en la época, de compañeros suyos, es que no se jubiló antes, supongo que aguantó hasta los 70 años, porque tenía todavía once hijos a su cargo, cuatro de su primera mujer y siete de la segunda. Ese fue mi año Torrente Ballester. Leí, que yo recuerde, Don Juan, La saga/fuga de J.B. y algún otro de sus libros. Más adelante recuerdo haber leído Los gozos y las sombras.
“Los ilusionistas” no está a la altura de “Tiempo de vida” para nada, pero Giralt Torrente tiene una manera tan dulce, reflexiva y extraña de contar las problemáticas y conflictos que se producen en el entorno familiar, que bien merece cuatro estrellas. El primer capítulo y el tercero, el del tío-escritor-maldito del escrito son mis preferidos. Hace un retrato de la familia, a la manera de los Panero, a la vez que hace una buena radiografía de la España del siglo XX.
<>. Qué difícil es diseccionar a tu propia familia y que bien lo hace Marcos, cuanta elegancia y cautela incluso caminando por los terrenos más pedregosos. De mis mejores lecturas de este año. Para disfrutarla con calma, porque su prosa y su vocabulario son francamente apabullantes.
Libro de memoria. Me he sentido un poco “intrusa” e incómoda a ratos porque habla de su familia sacando trapos sucios. El primer y el último capítulo me ha gustado mucho, el resto…engancha, que para ser el tema que es me parece suficiente.
No conocía a este autor, pero llegó a mis manos a través de una persona que tiene un buen gusto lector. El libro es una biografía encubierta,fue una gran sorpresa. En ocasiones los personajes o las descripciones del autor son demasiado profundas. totalmente recomendable.