Conjunto de relatos de miedo escritos a caballo entre el siglo XIX y principios del XX. La mayoría son interesantes, y sorprendentemente modernos para su época.
Llama la atención el que, para hablar de las raíces de nuestra civilización occidental, y para usarlo como recurso de lo tenebroso y arcaico, aun siendo muchos escritores anglosajones, hagan referencia a la Grecia antigua, Roma, o incluso Egipto, y no a otras tradiciones nórdicas, como la vikinga, tan de moda hoy en día. Se nota el efecto de los sistemas educativos clásicos y de los cambios en nuestro concepto de nuestras raíces como continente.
Algunos relatos son demasiado largos y farragosos; parece que les cuesta crear un clima sin llenarlo todo de expresiones redundantes, y situaciones tenues y reiterativas, como en "Los sauces". Otros relatos son más directos y eficaces, e incluso sorprende el uso de "finales abiertos", que me parece algo bastante moderno y deja buen sabor de boca. Hay un relato que parece maligno en si mismo, "El pueblo blanco", de Arthur Machen; la hilación de extrañas situaciones oníricas y brujeriles sin sentido en este relato te hace sentir casi febril. Dudo que vuelva a leerlo precisamente por ser demasiado efectivo.
Algo inquietante es la relación que se hace en varios relatos entre lo antiguo y aislado de poblaciones indígenas con algo maligno, y el paralelismo que se hace con la cultura, lo urbano y la razón, con el bien y lo civilizado. Es como el reverso absoluto del mito del "buen salvaje", quizás igual de simplista, pero probablemente expresión de una forma de entender el desarrollo bastante permeada en la época.
En cuanto a la redacción, se abusa de párrafos enteros sin ningún punto, lo cual hace de la lectura algo agotador y sin ritmo, así como del uso incorrecto de algunas figuras, como el punto y coma. Algunas traducciones, que como aclara el libro, son las que se hicieron en su momento para cada relato, son mejorables. Otras logran hacerse entender mejor y no obstaculizan la lectura. Me parece curioso el uso de muchas palabras antiguas, no sé si algo obligado por la traducción al no tener análogos modernos o por gusto del traductor. Detecté algún pequeño error, pero nada destacable.
A pesar de que algunos relatos resultan un poco tediosos y no los echaré de menos, hay varios muy disfrutables. Creo que en general, si a un lector le gusta la arqueología literaria, y los relatos de miedo, le puede gustar.