SINOPSIS: A Dimas Rubio, recién estrenada la jubilación, se le van muriendo los viejos amigos, pero alguno resucita. A Dimas le apasiona la lectura, adora a su perro Zarra y le preocupa que su hermana Isa no consiga dejar de fumar. El resto del mundo carece de interés para él. Después de una vida dedicada a la docencia como profesor de literatura sin vocación, su rutina consiste en convivir en armonía con una depresión crónica y un trastorno obsesivo compulsivo que arrastra desde no sabe cuándo. Sin embargo, su monótona existencia se verá rota el día que, en el funeral de Manuel Alfaro, un amigo de la adolescencia, descubra que otro de sus amigos de la pandilla: apodado McQueen, al que cree muerto hace cuarenta y un años, sigue vivo. Aunque no por mucho tiempo. Unos días más tarde, el asesinato de McQueen sacará a Dimas de su letargo muy a su pesar. McQueen llevaba encima una nota con un mensaje cifrado dirigido a él. Animado por su hermana Isa, Dimas intentará hacer un hueco en la nebulosa de su mente para indagar en la vida secreta de McQueen, descifrar el mensaje y su relación con un crimen horrendo ocurrido durante su juventud. La corrupción, las intrigas, los intereses ocultos y una siniestra mafia policial no se lo pondrán nada fácil.
TE LO RECOMIENDAN: Rosa Ribas (escritora): Al terminar de leer la novela, el título “Los amigos muertos” se había llenado de capas. Un acierto. Félix J. Palma (escritor): Un thriller tan nostálgico como adictivo. Jesús Lens (Director Granada Noir): Una estupenda novela policíaca antiedadista en la que los “fantasmas” del pasado adquieren un protagonismo muy original. Antonio Parra Sanz (Crítico literario. Cartagena Negra): Una novela de lectura muy interesante y ágil, con una palabra estudiada pero sin engolamiento, y unas técnicas del género negro muy bien utilizadas pero sin alardear ni cansar. Raúl Jiménez (escritor): Unos personajes fabulosos en busca de segundas oportunidades. Luis Leante (escritor): Una historia donde los personajes están a la altura de la trama y viceversa. Un goce literario. David de Juan (Escritor): Se lee con gusto, los personajes son estupendos, las páginas se pasan rápido y a ratos es muy divertido. En muchos momentos la prosa me recordaba a Paul Auster. Manuel Moyano (escritor): Una dosificación perfecta de la intriga que te impide soltar el libro. Críticas polares. Mr. Tom: Unos personajes de carne y hueso que bien podían ser tus vecinos. Libario Íntimo. Rubén Castillo: Una novela de ambientación negra que no se atasca en el barro de sus tópicos. Revista Monolito. PL Salvador: Un suspense elegante, una historia sin prisa, sin pausa, con el ritmo perfecto.
Saljo Bellver (1957). Nace y reside hasta los veintidós años en Tánger. Animados por Paul y Jane Bowles, a finales de los 50 y principio de los 60 Tánger se convirtió en la ciudad preferida de la Beat Generation. La lectura de estos escritores le inspirarán un buen número de relatos que se reúnen en dos libros: Relatos americanos y El nido vacío, ambos finalistas del Premio Setenil al mejor libro de relatos publicados en España, en 2016 y 2020 respectivamente. La sonrisa de Judas es su primera novela negra. Una historia con alma: tres vidas, una moneda maldita y una traición que atraviesa los siglos Los amigos muertos, su segunda novela, recoge las aventuras detectivescas de un profesor de literatura jubilado y su viejo perro. Una historia sobre lealtades, pérdidas y amistades que nunca mueren
He de reconocer que pensaba que sería un librito del montón, pero… ¡oh, sorpresa! A veces, las joyas más grandes se esconden en las editoriales más pequeñas, y *Los amigos muertos*, de Saljo Bellver, es un ejemplo de ello.
Dimas Rubio, un profesor de literatura (empezamos bien, si hay algo que me “flipa” es un “prota” fan de los libros) recién jubilado, acude al entierro del último amigo de su pandilla y allí cree reconocer a otro que, supuestamente, llevaba muerto cuarenta años. Poco después descubre que este último ha sido asesinado y le ha dejado un misterioso mensaje: «Él sabrá qué hacer». A partir de ahí arranca una investigación donde el misterio se mezcla con la memoria y la culpa.
Hay novelas que te mantienen en vilo por querer saber quién lo hizo, y luego están las que, además, consiguen que cuando descubres la verdad lo que de verdad te importa es todo lo que han vivido sus personajes hasta llegar a ella. Los amigos muertos pertenece a ese segundo grupo y eso es lo que la hace especial. Dimas no es detective, es un hombre corriente, vulnerable y profundamente humano. La relación con su hermana Isabel, con su perro Zarra y, más tarde, con su “nieto” Raúl aporta una humanidad preciosa a la historia.
La novela equilibra muy bien el thriller y la narrativa intimista, y aunque hay un asesinato, lo importante es cómo habla del paso del tiempo, la amistad, la vejez, la responsabilidad moral y esas decisiones que nunca llegamos a tomar.
Si buscáis un thriller trepidante, este no es vuestro libro, pero si, como yo, disfrutáis de las novelas donde el aspecto humano pese tanto como la trama, creo que os va a conquistar, porque aquí la intriga siempre está al servicio de los personajes, y no al revés.
Los amigos muertos es una de esas novelas que llegan sin hacer ruido, pero se quedan contigo mucho después de cerrar la última página.