Ya hacía falta un libro de ensayos que se dedicara a hablar sobre los tianguis, las ventas informales, los espacios creados para encontrar la cháchara, el coleccionismo. Como tianguista siempre estuve a la espera de que esta obra sucediera, y me parece un acercamiento muy valioso y divertido.
Lo que hace Ana de Anda es explorar estas dinámicas de compra-venta, obviamente no desde una perspectiva económica, mucho tiene que ver con la experiencia propia. Pero es claro que también tiene referencias para presentar la historia, los surgimientos de cosas que nos parecen ahora naturales, como las ventas de garage.
Quizá por su condición de ensayo no se profundiza en los agentes que participan de estas interacciones, pero es que tampoco es su interés, para eso podría ser un libro de crónicas. Lo que sí hace es mostrar los cambios que ocurren, ya sea por la gentrificación, por decir un ejemplo, lo tianguis también están sujetos a fresearse.
Es curioso conocer a la autora por cómo le atraviesan estos temas. Su manía adolescente de no tirar sus prendas (sus garras) o de cómo se fue con un grupo de amigos a vender a un tianguis y fue un fracaso. Esto hace que el libro sea dinámico, sin pretensiones teóricas (aunque tenga y hasta con bibliografía). Los relingos amplía el meme de la niña que quiere ir al tianguis a pensar cosas: el tianguis también es sujeto a pensarse.