este es el tipo de libro que adoro y odio a la vez. me fascina porque prácticamente en cada página hay algo que me inspira, que me encoge el corazón, que hace que vuelva al pasado y recuerde algo o a alguien, que llore porque refleja lo que siento y he sentido antes, le pone palabras a lo que yo no había sido capaz de nombrar ni describir. lo odio porque se me hace muy corto, porque 151 páginas son un suspiro cuando conectas, cuando una lectura te engancha, y porque me deja con la sensación de un vacío enorme pero también muy llena de todas esas ideas con las que ahora no sé qué hacer. empapelaría las paredes con las frases que he subrayado en el libro, para poder volver a ellas una y otra vez hasta memorizarlas. no todos los relatos me han encantado tanto, algunos son perfectos, sublimes, y otros han pasado más inadvertidos, pero en general que las autoras elijan el formato de la carta para hablar de las despedidas, del adiós, del duelo, la ausencia y las distancias, para decir aquello nunca dicho en voz alta, es sencillamente el modo más sensible y cuidadoso de hacerlo.
quiero guardar este libro en una caja y conservarlo para volver a leerlo como si fuera la primera vez dentro de un tiempo, pasados algunos meses o años, y que la vulnerabilidad que me hace sentir me recuerde el valor de sentir tanto.
Como suele ocurrir cuando las obras son recopilaciones de relatos de varios autores, unos gustan más y otros menos, algunos se quedan en la cabeza durante mucho tiempo y otros se borran nada más terminarse. En todo caso, este breve conjunto de cartas con diferente destinatario, ésta recuperación del género epistolar que ya no se ve demasiado, resulta muy acertado, y lo he disfrutado muchísimo.
menys un parell de textos que no han resonat amb mi, la resta m'han semblat molt bons, bonics i interessants. els comiats són realment Una Cosa... tantes coses de les que acomiadar-se i tants dols a fer. Bon llibre, senzillet, és el que és, i el que és ho fa bé.
te esperaré antes es un librito breve, hermoso y difícil de describir. difícil porque cada relatito genera una sensación muy concreta: de pérdida, de ausencia, de dolor. algunos hieren, otros abren un espacio hacia el futuro, pero casi todos dejan una huella. al leerlo sentí algo universal, como si las ausencias que atraviesan sus páginas tomaran forma de presencias: marcas que inevitablemente se quedan en nuestra vida.
sé que no podría haber sido escrito por una sola voz (cada texto está firmado por su autora), pero aun así hay un pulso común, algo que atraviesa a todas: el dolor de estar vivas, el dolor de coincidir, el dolor inevitable de dejar de hacerlo. no todos los relatos me llegaron de la misma manera; algunos me tocaron más, otros me resultaron más lejanos, pero entiendo que eso depende de la cercanía de cada una lectora con lo que se dice. no hace falta haber vivido lo mismo para entenderlo, pero sí hay un grado de afinidad emocional que te abre o te distancia.
uno de los que más me atravesó fue el primero, de maite gómez. leerlo me devolvió a la experiencia de ser niña y de crecer mujer, con todo lo que esa violencia significa. pero ahora, con la perspectiva del tiempo, se hace evidente que la culpa nunca estuvo en nosotras: el mundo era injusto, y la maldad estaba afuera. esa claridad duele, pero también libera.
el libro en general es una especie de correspondencia íntima donde se confiesan cosas como que “todas las niñas han sufrido serlo”. eso me ha llevado a querer denunciar todos mis nombres sinvergüenza ni miedo. a veces asoma la certeza de que “no hay nada más patético que la prudencia, cuando lanzarse podría salvar una vida”. o la ternura de entender que quizá la única manera de tocarnos sea a través de la memoria que nos ata a los lugares.
en general el librito me llevó a pensar en la memoria como algo espiritual: no porque idealicemos a las personas que ya no están, sino porque la distancia las convierte en otra cosa. siguen siendo humanas, con sus defectos y contradicciones, pero se cubren de un aura, una especie de brillo que nace precisamente del recuerdo. como si, de algún modo, estuviesen muertas para nosotras aunque sigamos albergando la esperanza de reencontrarlas.
también hay dulzura en la manera en que se nombran los amores como amantes, sin culpa, sin peso negativo, con una ternura que dignifica. y siento que ahí está la clave: este es un libro que adora al ser amado (y también al propio ser), desde la huella que deja en nosotras.
te esperaré antes está muy bien "curado". es breve y se lee rápido, pero yo decidí espaciarlo, porque se siente como un acto de intimidad al que entras en silencio. casi como si estuvieras colándote en la correspondencia privada de alguien más. un libro que no quieres leer de golpe, sino acompañar despacio, como quien observa sin hacer ruido, como a un gato callejero al que nos acercamos sin querer espantar (pero sin tratarse de esa pareja a la que tienes que hacerle todo el trabajo emocional jsjs)
Me ha encantado, cada una de las cartas tan especiales, todo el mundo se debería sentir identificado con algun fragmento, volveré a dejarlos por aquí, algunos que me han encantado. Mientras, hubiera subrayado todo el libro.
me ha encantadoooo!! todas las cartas, cada una muy distinta de la otra, me parecieron bien escritas. El libro no era lo que me esperaba para nada, pero en un buen sentido 💕🌿