Este libro me ha hecho querer ir más al teatro, leer más teatro y, en un momento de delirio, incluso escribir teatro (porque la buena escritura hace que parezca fácil y genera, además, ganas de devolver lo recibido).
Por supuesto, no es casualidad que estos textos se hayan publicado juntos. Sus propuestas sobre la herencia familiar se complementan muy bien.