Cuando el Imperio Romano dominaba la tierra, en la época de César Augusto también la poesía escrita en latín alcanzó cimas fabulosas. En un plazo brevísimo de tiempo coincidieron Catulo, Horacio, Tibulo, Propercio, Sulpicia, Ovidio y Marcial. Poetas del amor y de los banquetes, de la ciudad y de los paisajes campestres donde retirarse, del culto religioso y las brujerías y los filtros de amor. Poetas de enorme personalidad y técnica prodigiosa que dejan su huella en cada poema y que a la distancia de siglos nos hablan como si fuesen nuestros contemporáneos de los celos, la euforia, el enamoramiento, la necesidad de descanso y la furia.
Por primera vez en español reunimos los mejores poemas líricos del periodo, presentado el original y una traducción en verso castellano. Poemas de extensión muy variada (de los tres versos a los cien) donde se explora la intimidad y la vida comunitaria de poetas con gran personalidad que asisten a un momento decisivo de la historia: la expansión del imperio romano. Con un hilo conductor: el enamoramiento, la seducción a plena luz del día, los cálidos ocios del amor, y los juegos de la noche.
Un libro donde el lector verá despertar esa conciencia lírica e introspectiva que será ya para siempre la de todos los occidentales.
Te pasaste Horacio. Un poeta técnicamente exquisito, culto y lleno de referencias; un poeta que sabe emocionar y un sabio consejero. Los poemas del exilio de Ovidio son especialmente emocionantes; la poesía y el ingenio como compañeros inmortales. Qué vitalismo y sentido del humor el de Catulo.
Hay que leer a los romanos. Hay que reeler a los romanos.
Esta antología de poesía romana sacrifica la métrica a cambio de una lectura fluida y disfrutable, para que brille la atemporalidad de los poemas seleccionados. Ovidil, Horacio, Tibulo, Propercio, Marcial... me han acompañado casi cada noche durante varios meses y ahora los echaré de menos.