Recent decades have witnessed protests that are unlike many of the social movements of previous centuries. They are not led by any party, union or leader, but by ordinary people. Their deep roots are existential rather than material.
These protests are not driven by class consciousness or ideology but by the sense that people have been abandoned, stripped of their rights and shunted out to the peripheries of social and economic life. This is the movement of the dispossessed – of a mass of ordinary people who have gained a will of their own and are no longer content to comply with the directives of elites who want to tell them how to live and behave. The high-profile political events of recent years – Brexit, the election of Trump, the rise of right-wing parties – are merely surface tremors of a much deeper tectonic shift caused by the slow displacement of a forgotten continent.
In this book Christophe Guilluy uncovers this forgotten continent of the dispossessed and shows how ordinary people are rising up and responding to their programmed disappearance by forging an alternative to a doomed model.
Christophe est en colère et ça se sent, le style a bien changé depuis les fractures françaises.
Il dit des choses intéressantes, et il y a une critique acerbe du centrisme. Des passages un peu naïfs, étrangement.
Après, ce phénomène commence à avoir été analysé en long, en large et en travers, on a un peu l'impression de toujours relire les mêmes choses. Les anglo-saxons cependant en font des analyses beaucoup plus fines.
Muy interesante reflexión del autor francés sobre su tema preferido: el común. Avanza respecto a los anteriores libros postulando una solución a lo que acontece en Europa. Volver a poner a la gente común en el centro de todo y no dejarse llevar por la ideología burguesa en sus dos vertientes.
Libro duro, sin concesiones, incluso desagradable, que nos da respuestas a preguntas que no queremos oír. Durante años nos contaron una historia muy tranquilizadora: la globalización trae prosperidad, las ciudades son el motor del progreso y, tarde o temprano, todos acabamos beneficiándonos del viaje. El problema es que, mientras se escribe este relato, hay millones de personas que no encuentran su asiento en el tren.
Buena parte de las élites económicas, políticas y culturales han dejado de comprender la realidad cotidiana de amplios sectores de la población. Mientras unos celebran la movilidad, la diversidad y la apertura global, otros se enfrentan a salarios estancados, servicios públicos menguantes, vivienda inaccesible y una creciente sensación de invisibilidad. Son grupos que intentan adaptarse y sobrevivir en un contexto que perciben cada vez más hostil. Muchas de las reacciones políticas y sociales que sorprenden a los comentaristas de los medios de comunicación resultan bastante menos misteriosas cuando se observan desde la experiencia de quienes sienten que han quedado fuera del reparto. ¿De verdad los chalecos amarillos franceses están haciendole el juego a Le Pen? ¿Porquè vota a Vox gente trabajadora?
Un ensayo incisivo y provocador que ayuda a entender muchos de los terremotos políticos de las últimas décadas. Después de leerlo, resulta más difícil despachar el malestar de amplias capas de la población con explicaciones cómodas o superioridades morales de salón. Porque, al final, nada hay más peligroso que una sociedad que convierte a una parte creciente de sus ciudadanos en espectadores de un partido que se juega sin ellos.