Hoy vengo con la reseña de la que probablemente será una de mis mejores lecturas del año... vaya sorpresa me he llevado con este libro.
Una historia aparentemente sencilla. Unos personajes creíbles, bien construidos y con los que empatizas desde el principio. Una narración tranquila (que no quiere decir pesada), muy descriptiva, bien escrita y donde destaco poderosamente el vocabulario de la autora. La de veces que he tenido que ir a ver qué significaba una palabra. La historia se va desarrollando poco a poco, abriéndose las líneas de investigación a la vez que vamos conociendo a los personajes a fondo. Cientos de teorías para llegar a un final que descubres en las últimas páginas, a lo Agatha Christie. Santa Olga también tiene mucho peso en la historia, una muy buena ambientación.
Es el claro ejemplo de lectura que tiene todos los ingredientes que me gusta que reúna una buena novela negra. No os asustéis por sus más de 550 páginas, para mí no le sobran. Y además, estamos de enhorabuena porque hay continuidad para sus personajes.
En definitiva, una novela muy muy buena, que hará las delicias de todos aquellos lectores que disfruten de la novela policiaca. Os aviso que no debéis perdérosla, no os defraudará!
Es el segundo libro que tengo el placer de leer y reseñar de esta editorial, y una vez más, ha sido un acierto absoluto.
En este caso opté por un thriller policíaco porque he leído pocos de este género y quería adentrarme de lleno. He acertado sin ninguna duda.
En este libro comenzamos con el agente Garrido que durante una noche de patrulla se mete de lleno en un caso fuera de sus competencias. Esto lo mete en un embrollo del que es difícil salir. Pero, durante su estancia en Santa Olga, sucede un crimen; aceptar el caso supone enfrentarse a un amor pasado y a una mujer que creía olvidada.
Este libro no solo tiene misterio, giros argumentales y crímenes, también tiene una pizca de amor.
Está narrado en tercera persona y la pluma de la autora es súper descriptiva y exquisita. La trama está muy bien construida e hilada, y los personajes secundarios tienen mucho peso.
He disfrutado muchísimo leyéndolo, porque te mantiene en vilo desde las primeras páginas. Nunca sabes que va a ocurrir y los giros que te vas a encontrar.
Ha sido una lectura tremendamente adictiva y entretenida, aunque si que es cierto que la introducción me parece un poco larga y quizá con demasiadas descripciones. Aún así es una lectura buenísima y muy a tener en cuenta si te gusta este género.
Poco antes de terminar su ronda el patrullero de la Policía Nacional, Minaya Garrido, se ve abocado a intervenir en un piso en Madrid, donde se ve en la necesidad de abatir a un peligroso delincuente. Esta acción le supuso que fuese suspendido de empleo y sueldo.
Derrotado y sumido en la pena regresa al hogar paterno en Santa Olga, donde volverá a ver a Elvira Galán, la mujer que amó en su juventud y que ahora está casada con Antonio Villegas, un millonario sin escrúpulos que ha hecho de su vida una jaula de oro, maltrato y dolor.
Antonio fue asesinado y será el forense Enrique Saldaña, compañero de piso y hermano del alma de Minaya quien lleve a cabo la autopsia. Él, al ver a Garrido en ese estado pide a su amigo el Inspector Augusto Maestre que le ayude. Maestre decide incorporarlo a su equipo en la Brigada de Homicidios y juntos tendrán que dar con el asesino del magnate.
En esta primera entrega de la serie Garrido, nos encontramos con una novela policiaca en la que los detectives son al estilo de la vieja escuela; incluso tanto en las pesquisas como en el perfil de Maestre, nos hace pensar que Esther se inspiró en grandes sabuesos como Sherlock Holmes o Hércules Poirot.
Gracias a las magníficas descripciones podemos sentir que estamos presentes en cada uno de los escenarios. Los personajes están muy bien perfilados, tan cuidados al detalle que nos resultan humanos y reales. En cuanto a protagonistas, por un lado tenemos a Minaya, un hombre derrotado que se regodea en la autocompasión y en hacerse daño. Por el otro a Augusto Maestre, un hombre hecho a sí mismo, astuto en su trabajo y sabio en cuestiones de la vida, él le enseñará a Minaya como ser un buen agente de homicidios además de unas cuantas lecciones de vida.
Por último vemos en Elvira a una mujer deprimida, encerrada en un matrimonio en el que es víctima de un hombre que la maltrata y la controla, en apariencia bajo la mirada indiferente de su madre, Dolores Montesa, mujer preocupada por el status social y las apariencias y quien en la recta final de su vida no desea perder el estilo de vida que lleva.
La trama discurre de manera ágil y amena, cuyos capítulos al ser cortos y abundantes en diálogos nos hacen una lectura más dinámica. En la historia nos vamos a encontrar con algunos giros bien elaborados y los cabos atados. He de decir que sentí que alguna subtrama quedó sin cerrarse, pero supongo que Esther la abordará con más profundidad en la siguiente entrega. Por último solo comentar que me gustó mucho la historia y los personajes, especialmente el Inspector Maestre y tambien agradecer a la Editorial Maniac el haberme posibilitado conocer esta historia.
Primera obra policíaca de esta autora y primera entrega de la Serie Garrido. Como en la mayoría de estas novelas, hay una investigación policial por el hallazgo de una persona muerta con signos de violencia. Rodeando esta investigación hay historias satélites que no paran de girar y girar. Su trama se divide en cuatro partes y estas, en capítulos muy bien repartidos y equilibrados. Cada uno de ellos está titulado con un par o tres de palabras. Tengo tanto que destacar de esta lectura que no sé por dónde empezar. Para empezar, me ha gustado enormemente la construcción creíble de las vidas de los personajes. En mi opinión, los ha dotado de realidad. Me encanta la relación entre ellos: entre compañeros de trabajo, viejos conocidos, amigos, algo más que amigos… Sus reacciones me han parecido muy cotidianas al igual que los diálogos, cien por cien naturales. Todos ellos fluyen de una manera extraordinaria. El ritmo ágil de la trama es constante, no se ralentiza en ningún momento. La autora vuelve locos a los lectores, lanzando información que te hace ver a todos como presuntos culpables. Y, bueno, no hay que descartar nada…Enlaza detalles citados, aparentemente al azar, pero no es así.
Como pequeño punto negativo, creo que añade muchísimos nombres, incluso cuando no es relevante conocer cómo se llama la persona. Pese a tenerlos anotados, tenía que ir consultando quién era quién. Ha sido algo que me ha liado un poco.
En resumen, leedla, pues es una de las mejores lecturas policíacas que he tenido este año…y eso es decir mucho. Por cierto, la segunda ya está también disponible. Como siempre pasa con esta editorial, al final de la novela hay códigos QR con información adicional a la lectura.