A passeggio con John Keats, fino a oggi inedito in Italia, è l'opera più misteriosa di Julio Cortázar: scritto in solitudine a Buenos Aires all'inizio degli anni Cinquanta e pubblicato volutamente postumo come omaggio a un poeta che, morto giovanissimo, solo postumo ottenne la sua consacrazione, è un libro talmente ricco da sfuggire a ogni catalogazione
È sia un saggio, un acutissimo esercizio di critica letteraria – perché solo un poeta può arrivare al cuore vivo e pulsante della poesia di un altro poeta e scriverne senza ridurlo a nozionismo da accademia –, sia un romanzo, la storia di un personaggio di nome Julio Cortázar che, chiuso nella sua stanza, all'ultimo piano di un palazzo di calle Lavalle, a Buenos Aires, notte dopo notte scrive di Keats, e intanto pensa, divaga, ricorda, compilando a margine del suo libro una sorta di zibaldone.
È un'opera-mondo: al centro c'è Keats, la sua vita e la sua poesia, ma ci sono anche Buenos Aires, i profumi e le luci della metropoli argentina e le vastità buie e sterminate della pampa oltre i suoi confini, e i poeti amici di Cortázar, i loro versi e le loro discussioni alle tre di notte, avvolti dal fumo delle sigarette e dall'odore del caffè. C'è l'Italia, ci sono Roma, Siena, Venezia, ma anche Genova e Napoli, perché pochi sono riusicti a catturarne l'essenza – i silenzi delle campagne, perché «tutta l'Italia è silenziosa», i colori delle stagioni, l'odore dei vini – come fede Cortázar nei suoi viaggi giovanili, così simili a quelli di Keats attraverso la Scozia. E c'è l'amore, quello che Cortázar scopre quando comincia a leggere le lettere tra John e Fanny Brawn.
Il risultato è un'opera fondamentale su Keats ma anche un libro-rivelazione su Cortázar, perché troppo precisa e forte è la sensazione che, scrivendo del poeta inglese, l'argentino stia anche delineando un proprio alter ego con il quale, al netto dell'oceano che divide Buenos Aires e Londra, condivide una certa idea della vita, della scrittura e della missione poetica.
Julio Cortázar, born Julio Florencio Cortázar Descotte, was an Argentine author of novels and short stories. He influenced an entire generation of Latin American writers from Mexico to Argentina, and most of his best-known work was written in France, where he established himself in 1951.
Este libro es para los amantes de Keats y su poesía, que no se ve afectada por el tiempo, por los amantes de Cortázar y su sutil humor o para aquellos que, como yo, ama a los dos.
Questo libro é per gli amanti di Keats e della sua poesia che prescinde dal tempo, gli amanti di Cortazar e del suo fine umorismo o per chi, come me, li apprezza entrambi.
This book is for lovers of Keats and his poetry which is not affected by time, for lovers of Cortazar and his subtle humor or for those who, like me, loves them both.
Este es uno de esos libros largos que te acostumbran a su compañía. Acabarlos es despedirse de un amigo sin el que ya no sabes bien como vivir. (Al parecer Cortázar también vivía en el dixième, por eso lo siento tan cerca. Su fantasma anda por mis calles, en el canal Saint Martin, fumando mientras observa a los patos.)
Como siempre, y con cualquier pretexto, leer a Cortázar es una delicia. No soy experta en Keats, aunque lo he seguido: he visitado la última casa que habitó y que le vio morir, y su tumba en el Cementerio Protestante de Roma. Cortázar me convirtió y ahora tendré que voltear la cara a Keats para conocerlo de frente.
Uno dei più bei libri che abbia mai letto, assolutamente necessario per tutti coloro che amano Keats e desiderano approfondire, da un punto di vista nuovo e originale, la sua vita e la sua poetica.
"Le opere d'arte sono di un'indicibile solitudine e nulla le può raggiungere poco quanto la critica. Solo l'amore le può abbracciare e tenere ed esser giusto verso di esse." (R. M. Rilke)
Le opere d'arte sono di Keats; l'amore è di Cortázar.
Me resulta difícil clasificar y aun más evaluar este peculiar libro que, seguramente, los lectores de Cortázar encontrarán también atípico dentro de la producción del gran escritor. En todo caso, antes de entrar en materia debo aclarar que esta fue una de las lecturas que acompañaron mi "inmersión" en la obra del gran John Keats, como cuento>>aquí
Descripción del libro
Se trata de un libro voluminoso, de 614 páginas, que Cortázar empezó a escribir en Buenos Aires en junio de 1951 (año en el que publicó Bestiario) y terminó de escribir en París en mayo de 1952 (página 575). No fue publicado en vida del autor, sino de manera póstuma por la editorial Alfaguara dentro de su "Biblioteca Cortázar" en 1996. Consta de 11 capítulos más un preludio, tres cortos apéndices, una bibliografía y una serie de imágenes al final que muestran retratos de Keats y sus hermanos, algunas páginas manuscritas de sus odas y misceláneas.
A lo largo del libro Cortázar insiste en que no se trata de una biografía sobre Keats. Sin embargo, durante su lectura se advierte que contiene numerosos elemento biográficos, aunque ciertamente no ordenados a la manera de una biografía al uso. La intención de Cortázar, según el mismo declara, fue la de entablar "una especie de diálogo con Keats" y que el suyo es "un libro suelto y despeinado, lleno de interpolaciones y saltos y grandes aletazos y zambullidas". Creo que, efectivamente, es una buena forma de describir esta especie de diario de ideas algo desordenadas.
Además de los elementos biográficos citados, el libro contiene pasajes de cartas de Keats y algunos de sus poemas más importantes, que Cortázar traduce y reseña. En general, los 11 capítulos se corresponden con el orden cronológico en que se escribieron esas cartas y poemas, de forma que la exposición cronológica de la obra de Keats a través de los textos traducidos, junto con los correspondientes comentarios y reflexiones de Cortázar, constituyen la columna vertebral del libro y dan vida al "paseo" y la "conversación" de Cortázar con el poeta.
Criterios de traducción de las obras de Keats
Julio Cortázar fue un excelente traductor del inglés, de hecho trabajó como interprete público. En 1953, o sea un año después de que terminara este libro sobre Keats, Cortázar viajo a Italia, donde emprendió la traducción de la obra en prosa de Edgar Allan Poe, que siguen siendo a día de hoy las mejores traducciones del escritor norteamericano al castellano.
En una nota del preludio de Imagen de John Keats, se indica que "con excepción de dos poemas, el autor considera provisionales todas sus traducciones, y sujetas a una revisión total. En la mayoría de los casos, se trata solo de equivalencias de sentido lógico, sin ninguna preocupación formal". En el cuerpo del libro, Cortázar invita el lector a que "apure al máximo su inglés" en la lectura de unos poemas que considera bellísimos, pero de difícil traducción.
A pesar de todo este pudor y estas advertencias del autor, tras leer y examinar muchas traducciones de Keats (ver por ejemplo >>esta) considero que las de Cortázar son, sin género de dudas, las que mejor interpretan y vuelcan en verso libre en castellano el significado del original en inglés. Cortazar nunca entiende mal un verso de Keats en inglés, por obscura que sea su expresión en ese lenguaje. En algunos poemas, como la "Oda a una Urna Griega", el trabajo es también formalmente esmerado y se aprecia un deliberado intento de trasladar el ritmo y el pathos del original. Lamentablemente, las traducciones de algunos poemas sólo se aborda de modo parcial y apenas se traduce un puñado de sonetos.
Valoración general
Dejando aparte la cuestión de las traducciones —quizás el mayor tesoro que guarda este libro— hay que decir que es un lujo contar con reseñas como las de Cortázar, en las que nos descubre lo original del pensamiento del poeta y aspectos que difícilmente descubrimos por nosotros mismos. Pero por otra parte, este trabajo de comentarista es a veces caótico y viene mezclado con reflexiones sobre el pensamiento de Keats —y sobre experiencias del propio Cortazar ajenas a Keats— que soy incapaz de entender; no sé si por ser excesivamente abstractas o por faltarme contexto. Creo, en todo caso, que la lectura de este libro puede ser especialmente útil después y no antes de abordar las obras de Keats.
Dicho todo lo anterior, no me animo a darle cuatro estrellas a este libro. Me ha parecido muy útil y original, me ha dado un material y unos enfoques invalorables para mi lectura y estudio de la obra de Keats; pero vista la obra de manera autónoma, no me parece redonda, y confieso que a menudo su lectura me ha cansado. Dejo por tanto la valoración general en tres estrellas, haciendo una vez más la salvedad —quizás un tanto paradójica— de que es un libro que por su contenido es casi imprescindible para el lector castellano serio de Keats.
Desde que vi la famosa película de Jane Campion, Bright Star, me hice fan de John Keats, especialmente por sus famosas cartas de amor hacia Fanny Brawne, pero lamentablemente no contaba con ningún libro de este gran poeta que sólo alcanzó a vivir veinticinco años. Así que encontrar este libro en el momento en que me sentía encantada por Keats fue verdaderamente una bendición, porque jamás había leído nada de Cortázar y en cierto modo, me hizo conocerlo también como escritor. Disfruté este libro de principio a fin. Fue muy interesante conocer a este poeta, que siempre creyó vivir en el fracaso, pero que hoy es conocido como uno de los más grandes poetas universales.
Un testo ricco e particolare, in cui fanno capolino il saggio, la critica letteraria, il romanzo autobiografico, in cui Julio Cortázar ci parla come un amico saggio e appassionato, che ci spiega cosa per lui sia poesia, cosa sia stato Keats per il romanticismo e per lui. Cortázar comincia la narrazione raccontandoci del poeta John Keats, giovane medico inglese di estrazione modesta, ma dotato di una sconfinata capacità di immaginazione, morto a Roma a soli venticinque anni nel 1821 a causa della tubercolosi. Ma la morte in giovane età non è stata un impedimento alla sua realizzazione, perché “dal Keats diciottenne al Keats ventitreenne c’è la sola differenza che passa tra una mela verde e una matura; per essere se stesso non gli occorse l’eternità.” Capiamo fin dalle prime battute che per Cortázar Keats è stato capace di cambiare per sempre la storia della letteratura mondiale con una manciata di componimenti. Keats é stato un poeta da tasca, “dove si mettono le cose che contano, le mani, i soldi, il fazzoletto. Una tasca è la casa essenziale che l’uomo porta sempre con sé; occorre scegliere ciò che è imprescindibile, e solo un poeta vi può entrare”. Allora ci addentriamo un po’ di più nella sua poetica, e cerchiamo di non sobbalzare sulla sedia se scopriamo che Keats e Cortázar condividono più di quanto si immagini. In primo luogo l’Immaginazione: Cortázar afferma che Keats ha “delle passioni la stessa idea che ho dell’amore: sono tutte nel loro sublime creatrici di bellezza essenziale”. L’immaginazione, come per Cortázar, è capace di cogliere sotto forma di poesia (o di letteratura), la Bellezza, quella vera. “Il suo mondo (di Keats) è quello immaginato, la capacità di cogliere bellezza, che è verità”. Esiste frase meglio calzante per descrivere la poetica dei racconti di Cortázar? Poi scopriamo che essere poeta per Keats non è avere identità, ma essere un camaleonte. Anche qui, chi meglio di Cortázar ha saputo spaziare tra generi diversi, riuscendo ogni volta a far vibrare le corde dell’animo umano? Questa testo che ho tra le mani ne è un esempio: un libro che non può essere catalogato, un compendio di saggi e poesie ed analisi critica e biografia… Un libro complesso e meraviglioso, che trascende ogni definizione.
L’analisi di Cortázar prosegue con i poemi scritti da Keats e la sua corrispondenza epistolare con amici e altri giovani poeti; troviamo Endimione e Isabella, il primo molto bello, il secondo molto frettoloso e poco preciso; allora scopriamo della morte del fratello di Keats, Tom, che gli lascia un vuoto profondo, ma anche un rinnovato attaccamento alla vita e alla libertà, così accetta di andare a vivere con il suo amico Charles Brown, guidato da “quel lasciarsi portare a cui il dolore delega la volontà.” È qui che fa il suo incontro con l’amore, con Fanny Browne. Poi passiamo alle Odi, in particolare mi vorrei soffermare sull’Ode alla Malinconia; ovvero il punto in cui Keats ricerca in maniera ossessiva la conciliazione degli opposti. E qui la malinconia si tramuta in Wakeful anguish, la vigile angoscia dell’anima del poeta, che si rende conto della terribile scoperta che è la vita: nella tua ora più dolce, nella tua felicità, coesiste il suo più amaro contrario. “Angoscia, perché quel che si è scoperto è terribile, però vigile, attenta, senza inganno, perché questo significa essere un poeta. Non precipitarti verso il Lete, lei è qui: è nella tua felicità, nella tua ora più dolce. È la malinconia: il prezzo di essere un uomo.” E ancora “la malinconia anacreontica e rinascimentale è quella che si innalza sulle ceneri della festa, l’ospite inatteso che arriva all’alba e si siede ai piedi degli appagati bevitori.” E mentre leggevo queste righe pensavo alla poesia di Cortázar:
E quando tutti se ne andavano e restavamo in due tra bicchieri vuoti e portacenere sporchi, com’era bello sapere che eri lì come una corrente che ristagna, sola con me sull’orlo della notte, e che duravi, eri più che il tempo, eri quella che non se ne andava perché uno stesso cuscino e uno stesso tepore ci avrebbero chiamati di nuovo a svegliare il nuovo giorno, insieme, ridendo, spettinati.
Ancora, Keats scrive che “Il tatto ha memoria” e penso alle mani di Cortázar che in Rayuela tocca l’orlo della bocca della Maga, “la sto disegnando come se uscisse dalle mie mani, come se per la prima volta la tua bocca si schiudesse, e mi basta chiudere gli occhi per disfare tutto e ricominciare, ogni volta faccio nascere la bocca che desidero, la bocca che la mia mano sceglie e ti disegna in volto, una bocca scelta fra tutte, con sovrana libertà scelta da me per disegnarla con la mia mano sul tuo volto, e che per un caso che non cerco di capire coincide esattamente con la tua bocca che sorride sotto quella che la mia mano ti disegna.”
La grandezza di Keats per Cortàzar sta nella sua capacità di arricchire e purificare la sua esperienza personale per catalizzarla verso una visione poetica del mondo, agendo da stimolo del dono del poeta, proiettandolo fuori dalla sua persona verso una realtà ostile e chiusa per perdersi, senza mai però perdere lo stimolo di ritrovarsi; perché è proprio questo viaggio di ritorno a fare e rendere grande il Poeta. Cortázar cercava Keats, lo studiava, ne scriveva, lo sentiva vicino; io, invece, sono finita a trovarci Cortázar stesso… Non so se ho colto in pieno l’intento del libro, come sempre mi capita con l’autore argentino, ma in fondo che cambia? Il bello dei libri non è anche questo? Cercare una risposta e trovarvi invece una nuova domanda, o viceversa…
Lo que Cortázar hace en este libro con la vida y la obra de Keats creo que nunca leí algo igual. ¿Cómo escribir poéticamente una biografía de uno de los mayores poetas de la historia? La respuesta es este libro. Imprescindible.