No es un género al que esté acostumbrada y al principio quise abandonar, pero me quedé… y qué bueno que lo hice.
Este libro no es solo una historia de amor, es un paseo por las etapas del enamoramiento: la ilusión, la espera, la ternura, los piropos respetuosos, y luego la costumbre, los celos, la vida con hijos y esa parte donde el amor no desaparece… se transforma.
Masha es muy joven y cuando descubre emociones que aún no había vivido, la inmadurez hace que todo se le vaya de las manos. Y lo fuerte es notar que eso no es solo de esa época, sigue pasando hoy.
El señor Serguéi Mijáilich, para mí, es todo lo que está bien en un caballero 😍: paciente, amoroso, cuidadoso (aunque confieso que yo a Masha la devolvía a su casa en el primer berrinche 😂).
Este libro me dejó pensando en la importancia de vivir las etapas, de no saltarlas, de permitir que el corazón madure. Me recordó que el amor no solo se siente… también se construye, se aprende, se elige y, muchas veces, se llora.
Un libro suave, humano y reflexivo, así que siempre recordaré que… no todos los amores terminan, algunos solo cambian de forma.” 🌻