EMBRIAGAME
Matarte si, matarte:
desatar una cinta jugosa por tu pecho,
que salte fresca,
su tacto más sedoso apresurando,
que yo introduciré mis dedos desflecándola,
despeinándola, tomando su color,
guardando entre mis uñas sus húmedos ribetes,
haciéndome nacer, de repente, amapolas
o hibiscos en las manos;
embebiendo, empapando en tu herida
las ropas que me cubren, una a una.
Que a través de la alforza, del pliegue
―los bordados ahogando, inundando
la calada cenefa, hundiéndose
por las duras costuras y el tan entrecortado
diseño del encaje― llegue a mí
el don impetuoso de tu amor.
Señalado contigo mi estremecido cuerpo,
con la vida que enloquecidamente
de ti sale, y mi pelo salpica,
y corona y enreda de alhelíes...
Precipíteme yo a bebérmela ávida,
a beberte.
Embriagada de ti,
irrestañable flor, muévanse en tu costado
mis labios incesantes.
MISTERIOS DE PASIÓN
"Do you really want to hurt me?" BOY GEORGES
Primero
Tomar el cáliz, el cáliz de tus manos,
adentrarme hasta el fondo, hasta el vestigio último
del tormento, no para combatirlo,
no para decidir qué desesperación
es la más soportable. Pues me abandono en ti,
pues de mí me extravío, y es mi alma
fluvial herida, vino, cayendo entre tus labios,
y en un beso se entrega hasta la muerte.
Segundo
Dúctil cuero lustroso, su lengua desenrosca
por tu espalda y una orquídea se asienta,
teje su laberinto de sangriento guipur,
cae al suelo: su severo ajedrez
en búcaro lo torna. Así cuarenta veces.
Cuarenta veces flores desde sus hombros cuelgan.
Firmes hombros tan pálidos
como cimas heladas o magnolias.
Tercero
Si a una queja consiento, a una furtiva queja,
entrar y deslizarse en el jardín ilícito
de las palabras dichas, sé que sólo daré
a tu desdén ventaja.
Es tan ajena a ti
la pasión que suscitas, tan inocente eres
de esta cruel ansiedad que en mí se ha despertado,
que yo la negaré, oh sí, la negaré
aun cuando rasgue el gallo la seda de la noche.
Cuarto
Cada noche me ensaño. Cada noche asesino
y desgarro sin tregua esa tierna mejilla
que tú amas. Un lienzo es mi vigilia
donde su rostro surge y se somete
a los fáciles crímenes que los celos inventan.
Su muerte no remedia mi carencia de ti,
―inconquistable reino, contienda reanudada― pero en esta venganza todo mi amor empleo.
Quinto
Pongo en tus manos dagas y sortijas,
convierto tus ausencias en infidelidades,
en ansia irresistible tus retornos.
Cada silencio tuyo es aguda lanzada,
cada palabra como un afán que acude,
mas no te vanaglories: sólo es mío el orgullo
si te logré tan cruel y tan querido.
Pues mi pasión decide la fuerza de tu agravio,
acuerda tu belleza mi deseo
y en ti transfigurarme
responde a una versátil voluntad,
y eres sólo un regalo que me hago a mí misma.