«Y bastante aguanto yo con el peso de mi familia y de la herencia que me han dejado, que no todo es el dinero, Prudencio. Que hay herencia que duele».
En Ventaquemada, bajo la sombra del único naranjo de su finca, Doña Urraca Alcolea se ha sentado a esperar la muerte que, inevitable, sabe que llegará el 15 de octubre. Nadie entiende cómo ni por qué, pero en el pueblo todos cuchichean al respecto. Su hija, Teresa la Ternerona, desapareció sin despedirse, igual que un día lo hicieron su marido, Prudencio, y su padre y su madre. Ahora solo le queda la inocente compañía de su nieta Motita, que vigila la casa y riega las tumbas.
En esta tierra levantada a golpe de piqui-piqui, los apodos impuestos pesan como losas y el pasado nunca se entierra del todo. Porque aquí, donde el tiempo se detuvo hace mucho, solo hay una lo único seguro es la muerte.
Con un uso muy singular del realismo mágico, que se enreda en la vida de los habitantes de Ventaquemada, Jaime Riba Arango debuta con una voz literaria deslumbrante, de lenguaje afilado y feroz belleza.
Jaime Riba nació en Vera en 1992. A los diecisiete años se mudó a Granada para comenzar sus estudios de Bellas Artes. Siempre mostró una inclinación hacia la creatividad y, aunque adora la escultura y la pintura, finalmente decidió centrarse en el mundo de la interpretación. Con veintidós años se trasladó a Madrid e ingresó en la Real Escuela Superior de Arte Dramático. Ese mismo año comenzó su trayectoria profesional, trabajando en musicales, obras de teatro y proyectos cinematográficos. Su primera novela es «Urraca, Urraquita, Urraquitita», que firma como Jaime Riba Arango.
Como autor, solo me queda convencerte de que este libro merece la pena con una de mis frases favoritas: «No todo lo que la ancla a una se puede ver con los ojos de la cara». Otra de propina: «Tu madre siempre tuvo un mapa por corazón». 💖
Ha sido un viaje intenso pero creo que lo más justo es un 8/10. Antes de valorarlo tengo que volver a insistir en que quizá esté saturado ya por el rollo rural místico costumbrista, he leído bastantes este año (buenos y malos). Pero si hay algo que destacaría de este libro es que siento que escucha a los viejos. O bueno, también puede ser que me pille más cerca, pero lo que quiero decir es que no me suena a literato en una reconexión con el pueblo me suena... a vieja venenosa, a mi abuela. A que alguien les prestó atención. Y eso me ha gustado muchísimo. Siento que la acción es un poco la remasterización lorquiana a la que nos tiene acostumbrados la literatura poscontemporánea, que está bien pero no me termina de cambiar la vida. Los personajes sin embargo también están bien construidos tienen profundidad y no cambian, pero aprendemos a verlos como son realmente. Otro dato que me gustaría destacar es que en estos libros siempre hay tropecientas mil lesbianas y quiero aclarar que esto NO es la realidad de los pueblos, si no a mí me gustarían las muchachas de Alhaurín. Voy a ir con el pito fuera, el hecho de ser actor me tenía reticente pero sí que escribe bien (o puede que yo viniera de Krazsnahorkai y cualquier cosa que no sea pársel me la meta por el culo). Al margen del valor personal de esta historia me causa curiosidad que pueda escribir algo más. El final para mí ha sido un viaje espectacular, aunque por el camino siento que deja cosas porque sí, deja un sabor de boca absolutamente perfecto. Una experiencia definitivamente
La versión española de Macondo no es Jándula, sino Ventaquemada.
Leí "Cien años de soledad" hace más de quince años, siendo preadolescente, y me gustó tanto que lo releí nada más acabarlo. "Urraca, Urraquita, Urraquitita" (U3, para los amigos) me ha llevado de vuelta a esa historia de una forma que "La Península de las Casas Vacías" ni se acercó a conseguir.
¿Por qué? Porque en U3 tenemos una familia condenada, aunque no lo sepan, aunque intenten ignorarlo o remediarlo. Y tú, como lectora, desde que ves a Doña Urraca sentada esperando la muerte bajo un naranjo, lo sabes. Al principio te da igual porque Urraca es un poco insoportable, pero luego vas conociendo su historia y la de toda la familia Alcolea y se te rompe y se te recompone el corazón varias veces.
Este libro es una tragicomedia: la tragedia de los poemas de Federico García Lorca y la comedia del absurdo del rural español de "Amanece que no es poco", con momentos como las gallinas Pascualas que no paran de nacer cuando se reza por un hijo.
Esta reseña no es tan analítica como suelen ser las mías, así que voy a intentar resumir un poco por qué podría gustaros este libro tanto como a mí:
⚡ Es corto (220 páginas), que viene genial cuando quieres probar algo fuera de tu zona de confort.
🌳 Es realismo mágico BIEN, del de "Cien años de soledad", historia a la que el autor incluye guiños.
♀️Está protagonizado por varios personajes femeninos complejos y con emociones tan fuertes que se te acaban contagiando.
🏳️🌈 Tiene representación queer, en personajes y en algunas temáticas que trata.
🤫 Te engancha sin saber muy bien por qué (el por qué: "aquí hay algo que no me están contando y necesito descubrirlo".
🥰 El autor es majísimo y he podido comentar la historia con él por Instagram, sin ser yo bookfluencer ni nada de eso.
Porfa, si os llama aunque sea un poco, dadle una oportunidad. Si no os gusta os dejo que vengáis luego a mis mensajes privados a ponerme verde, prometido.
es una historia tan bien hilada, tan bien pensada y tan bien contada que no sé como empezar a hablar de ella.
el libro nos cuenta la historia de una familia, narrada a través de los recuerdos de Doña Urraca. el peso de nuestros antepasados y su herencia invisible, los intereses, los impulsos y el querer, entremezclados con el ambiente rural cerrado del pueblo de Ventaquemada enmarcan esta historia que es inmersiva desde la primera página.
los personajes consiguen ser reales y complejos en pocas páginas (mención especial a Motita, le daría mi vida). el estilo de Jaime es *muy* peculiar (se me hace super maduro y trabajado) y hace que no puedas soltar en libro. los tintes de realismo mágico están muy bien implementados y cada elemento tiene tanta sensibilidad que te quedas maravillado.
es muy difícil hablar de este libro sin entrar en spoilers y creo que gana muchísimo más si no conoces nada de la trama.
no podría recomendarlo más, hablaría de él durante horas. porfa leedlo🍊
este libro tiene momentos preciosos pero creo que no ha sido para mí.
me alegro de haberlo leído pero se me ha hecho pesada la lectura a ratos... es como que el ritmo no ha terminado de fluir, y aunque creo que los diálogos están hechos con mucho esmero, a veces las partes puramente narrativas se me quedaban un poco cortas.
La ruralidad mágica española me atrapó y no me suelta.
Jaime Riba Arango ha escrito una historia cruda: de pueblo, de crueldad, de herencia maldita y de ensañamiento. Pero lo ha hecho de una manera tan sutil, tan bonita y delicada, que hasta los pasajes más desgarradores suenan a poesía y al canto suave de los pájaros, lejos del ruido de la ciudad. He sentido el aroma dulce del azahar, tal cual lo recuerdo de la casa de mi abuela, de sus plantas de naranja y limón, y el aroma ferroso y húmedo de la tierra oscura, que es mejor no remover, para evitar que los secretos familiares salgan a la luz.
La historia es un logro, perfecta y redonda pero los personajes se llevan todos mis aplausos. Mi favorita sin pensarlo dos veces Doña Urraca quién más: vieja, despiadada, implacable y malísima. Ella es una reina icónica, impoluta, inexorable, inevitable como la muerte, ahí debajo de su naranjo, cubierta de hormigas, esperando. 🌳🐜🍊
《El Diablo no tiene cuernos ni patas de cabrito. Tampoco fue bello ni tuvo alas. Gritadles que el Diablo es mujer y que está bajo un naranjo.》
Las vecinas del pueblo, encarnación de la moralidad malsana que juzga y envenena con su hipocresía, y tan clave para el desarrollo de la acción; Motita, tan inocente, tan heredera de un pasado oscuro que acecha; Teresa, con sus vestido blanco y su libertad, que tanto incomoda y tanto se censura, una oda a la pureza en sus propios términos y no en los que la sociedad quiere imponer; la Manola, tan ciega de maternidad y de lealtad; y la magia ✨️ tan parte del entorno como el agua de la acequia, tan necesaria para narrar las partes difíciles de una vida signada por el dolor y por el recuerdo, aunque se haga de cuenta que se ha olvidado.
Fascinada con este librito precioso y feliz de haber tenido la oportunidad de disfrutarlo.
Una historia que engancha desde la primera página con personajes llenos de carisma y un precioso costumbrismo mágico que te atrapa entre gigantes, gallinas y saltos en el tiempo.
Está tan bien escrito que cuesta creer que este libro sea una primera vez. Eso sí, es perfecto para releerlo una segunda y hasta una tercera.
Mira, es evidente que ahora a la literatura le ha dado por hablar. Por escribir como se habla, por exagerar si toca, por dejar que la voz mande más que la frase bonita. Y eso puede salir muy bien… o pegarte una puñalada trapera. Porque no basta con que los personajes hablen así: es que el narrador también tiene que saber hacerlo sin que chirríe. A mí, con otros autores, no me ha colado. Pero con Jaime Riba Arango sí. Y de lleno. Aquí la oralidad no es pose, es músculo. Y cuando se mezcla con ese realismo mágico medio torcido, medio rural, la cosa despega. Se vuelve símbolo, se vuelve leyenda de pueblo, de esas que no sabes si pasaron tal cual o si alguien las fue engordando con los años. Igual da. ¿Que de qué va el libro? Pues vente pa’ Ventaquemada. Un pueblo que podría estar en cualquier mapa, o en ninguno. Por ahí, cerca de la acequia, está la casa de los Alcolea. Ojito con los Alcolea… mala gente, dicen. Eso oirás si te paras a escuchar a la Chohovaca y a los demás. Debajo del naranjo está doña Urraca. Sentada. Quietecita. Esperando. ¿El qué? Chitón. Eso no se cuenta. No le importa si es de día o de noche, si llueve o si el sol le raja el pescuezo. Ahí se queda. Y Motita, la nieta, es la que se ocupa de ella. Y mientras espera, Urraca habla. Cuenta historias de la familia, de cómo empezó todo, de lo que pasa cuando vives en un pueblo donde las víboras llevan el monedero bajo el brazo y redecillas en el pelo. Pero también se calla. Mucho. Porque hay silencios que pesan más que las palabras. Y porque hay herencias negras… de esas que duelen, que condenan. ¿Te gusta el realismo mágico? Aviso: este no es para empezar, este va a calzón quitao. Pero si te animas, date una vuelta por Ventaquemada. A lo mejor ya está hecha la carretera. ⭐️⭐️⭐️⭐️ (4,5/5)
«Doña Urraca tiró las tijeras a una bolsa, calentó agua, se infusionó una manzanilla por no infusionar un jaleo doméstico […]».
Solo puedo agradecer a mi amigo Raúl por darme a conocer esta maravilla. Hacía tiempo que no me encontraba con algo tan perfecto. Leer esta novela ha sido como leer algo escrito hace mucho tiempo, pero que a la vez guarda aires del presente. La historia es una mezcla de todas las verdades que acaban siendo leyenda, y de cómo las mentiras dichas por muchos se convierten en la realidad de una generación. Pero es la forma en la que está escrita lo que verdaderamente te hace disfrutar página tras página y lo que te mete de lleno en el mundo de Urraca. Ojalá no hubiese llegado el final; ojalá no hubiese llegado nunca el 15 de octubre a la novela. Simplemente maravillosa.
«En Ventaquemada, las noticias no se escriben sobre papel, sino sobre las lenguas, y son esas lenguas las que deciden qué hacer con la información».
Supongo que de no haber leído narrativa latinoamericana me hubiese parecido más original, tanta “inspiración/guiños” me han chirriado bastante. Tiene aciertos y personajes potentes pero en muchos momentos el retrato rural me ha parecido demasiado forzado, convirtiéndose más en un recurso que en algo auténtico.
De primeras no me estaba convenciendo. El estilo es bonito, entiendo por dónde va, pero quizás un poco forzado para mi gusto. Pero supongo que unos personajes interesantes y algunos giros de guion me han hecho disfrutar leyéndolo.
Una vieja que espera bajo un naranjo a morirse y un pueblo que se vuelve personaje y no sabe qué hacer con tanto tiempo. Aquí la espera es un rito y la muerte se sienta a la sombra de un naranjo, y tiene tanta paciencia que acaba por caerte bien.
Este libro está escrito como si el realismo mágico hubiera nacido en una calle sin asfaltar. Un libro muy oral, escrito de seguido y que requiere paciencia, porque avanza despacio como el rumor de un pueblo, porque la historia se cuece a fuego lento y solo al final paladeas el sabor concentrado del guiso.
Lo acabas y te parece oír a alguien contarlo otra vez desde el patio.
Me ha dejado tiesa, y más aún sabiendo que es su primera novela. La historia: perfecta Los diálogos y las interacciones: perfectas La portada: perfecta
“Ojalá hubieran crecido las semillas que plantó Motita. Ojalá hubieran brotado las matas y se hubieran desmadrado, igual que se le desmadra la vida a Doña Urraca, para no ver llorar de aquella manera a la Manola.”
realismo mágico, españa profunda, personajes femeninos complejos, una historia devastadora… todo lo q me gusta le daría 6 estrellas si pudiese
«Urraca, Urraquita, Urraquitita» ha sido una verdadera sorpresa. Es un libro que te cautiva con voz propia, como esas aves de mal agüero que, sin embargo, anuncian belleza.
Jaime Riba escribe con un estilo auténtico y divertido, que huele a aguardiente, a tierra removida, a pan duro y campo abierto. Hay algo profundamente andaluz en su prosa, algo de oración y de copla, de azulejo y maldición. La risa se mezcla con el llanto, y el dolor y la alegría que brotan de la tierra.
El realismo mágico que atraviesa la novela no se siente impuesto ni decorativo, sino que brota del paisaje como un almendro en flor que se resiste al paso de las estaciones. Lo insólito aparece con naturalidad en medio de lo cotidiano: un sol en una esfera, unas gallinas infinitas y una casa con un enorme legado. Es un mundo rural que respira, que grita, que susurra secretos antiguos en medio del polvo y la noche.
La historia tiene el peso de lo trágico, pero también la ironía de quien sabe reírse del drama. Hay ecos de La casa de Bernarda Alba, sí, pero pasados por el tamiz del siglo XXI, con pluma afilada, con ternura queer, con esa mezcla perfecta entre lo grotesco y lo sublime. Una tragicomedia lorquiana vestida de luto y vestidos blancos, que habla de deseo, de destino, de libertad y encierro.
Y sobre todo, una voz literaria valiente, distinta, que se atreve a rimar lo grotesco con lo bello, lo sagrado con lo profano, lo clásico con lo nuevo. Un debut que no se olvida. Como la urraca: un poco cascarrabias, un poco bruja, un poco cabezona. Pero, sobre todo, luminosa. Muy luminosa, como una «Motita» de pimienta blanca.
Escribo pocas reseñas porque creo que en lo referente a escribir, no tengo ninguna gracia especial. La vergüenza de leer lo escrito posteriormente hace que pocas veces valga la pena. Sin embargo, de vez en cuando, lees un libro con el que sientes, de alguna manera, la necesidad de dejar claro que te ha gustado. Que te ha gustado mucho. Y que, por supuesto, quieres que todo tu alrededor lea. Este libro es uno de esos. Gracias a mi Carmencita por regalarme la lectura del verano y seguramente del año.
Wow. Al empezar a leer este libro no me llegaba a convencer la historia. No entendía a donde me estaba llevando Jaime con el relato. Pero llegó un momento en que me vi absorbido y ya no pude salir. Es un boca a boca de injusticias, de verguenza sepultada bajo kilos y kilos de tierra, de mujeres fuertes que controlan sus propias narrativas. Urraca es una hija, madre y abuela que aguanta todo y más, que no se achanta ante nadie y que hará lo que haga falta para proteger a su familia. Haciendose aliado de las expresiones más típicas de las zonas rurales, Jaime escribe una historia profundamente arraigada en los pueblos, en las casas de adobe, en los caminos de tierra y las acequias. Y es una historia desgarradora.
Una novela brillante, que aborda el peso de la herencia familiar, sobre todo la que cargan las mujeres durante generaciones. Habla de violencias, silencios, sacrificios y resistencias. También de amor, a su manera. Es una novela dolorosa y luminosa al mismo tiempo. Me ha gustado mucho la forma en que está escrita, la historia en sí misma y los personajes, tan particulares. Sigo alucinando con cómo se puede escribir algo que está tan vivo. Si algo caracteriza a esta historia es el lenguaje, que me ha recordado mucho a mi abuela paterna❤️🩹.
Que manera tan maravillosa de conectar con un mundo complejo, cargado de simbolismos y a la vez cercano. Dejarse sumergir por esta experiencia es totalmente recomendable.
Guau. Voy a leer absolutamente todo lo que publique Jaime, prometido. ¿Cómo puede ser esta su PRIMERA novela? ¿Alguien me lo explica? Tremenda historia, increíble la manera de escribir y maravilloso el ingenio. Creo que no voy a volver a mirar igual las naranjas, me acordaré siempre de Urraca, Urraquita, Urraquitita. 🍊🐦⬛
Lo que le he dicho a las amigas a las que se lo he recomendado: ¿qué más puedes pedir a parte de una prosa que suena poética, un poco de realismo mágico y un pueblito, a medias inventado, a medias real, en la España rural?
No es solo la historia sobre la familia, la herencia, la libertad, el sufrimiento, el querer o el no querer, es la forma de contarlo, que terminas por oler el libro, por ver el naranjo y las flores de azahar.
Que ya te lo dije, Prudencio, que ya te dije que la herencia no es solo las monedas, que hay herencia negra, que duele, que condena, y tú ni caso, tú a lo tuyo, a seguir trayendo soles y soles, púas para que nos pregonen por todo el pueblo
En mi pueblo mis amigas llaman al banco del ayuntamiento La Moncloa porque allí se reúne el consejo popular y se comenta y analiza al detalle la vida de todos los que cruzan el camino de piedra, sean peregrinos, autóctonos o fóraneos. Soy una cotilla empedernida y mis amigas y yo vamos a heredar el faro de vigilancia de la meseta castellana, todo hay que decirlo, pero por lo menos seremos más divertidas y algunas de ellas menos crueles (yo no) que muchas de nuestras predecesoras…
Ser mujer y de barrio enano de ciudad pequeña en invierno y de aldea en verano es estar condenada al escrutinio, al ostracismo y a los “y esta de quién es” y los “pues se ha puesto más gorda,que antes estaba muy escuchimizada”, y me alegro tanto tantísimo de vivir en un constante estado de paso…
Y me he reconciliado con el realismo mágico!! Luego la madre de María se leerá el libro, lo odiará porque su hija y yo solo leemos ficción-mujer/lucha de clases, y yo volveré a ser hater de todo lo relacionado con el género
Enfermo de simbolismo como estoy, lo he terminado bajo el naranjo de mis padres, alrededor del cual he jugado mis veinte mil historias infantiles y no tan infantiles. Naranjas que he recogido año tras año y que, según pasan estos, son menos naranjas. Le sumamos que me ha acompañado, como marcapáginas, la foto de mi madre con 24 años y lo he terminado el 23 de agosto, Santa Rosa de Lima. ¡Qué de preciosidad entre todas estas páginas! Se nota cómo Jaime Riba ha bebido de todo el realismo mágico del que ha podido y ha creado esta maravilla. Tiene todo lo trágico que pude leer en Cien años de soledad, pero guarda la ternura que a García Márquez le faltaba y sí tienen otras autoras como Allende en «La casa de los espíritus» o Sosa Villada en «Las malas». Toda esa sensibilidad, fruto del amor por el género y por su tierra, desemboca en este fluido relato de peculiares mujeres; he acabado queriéndolas a cada una de ellas. De los que he leído últimamente, es con el que más he interactuado: de lápiz de carbono a hoja de papel, palabras.
Pfff increíble. Me parece alucinante que sea el primer libro de este autor. Lo tiene todo: realismo mágico, vida rural, lazos familiares... Es cierto que alguna cosa me ha costado pillarla, sobre todo a medida que se acercaba el final, pero ahí está la magia. Una maravilla la verdad, espero que sus futuros libros sean tan alucinantes.
“Enfrentada a la picha de adulto, juró que nunca tocaría con las manos semejante despropósito. Para su desgracia, estaba recién desposada con Prudencio; se sintió obligada a tratar con la picha. Se sentó en ella Doña Urraca. Se sentó en ella para enterrarla y no verla. La enterró ahí, ya se sabe, no por el placer de hacerlo, sino para no ver la picha de adulto nunca más. Fue la primera y la última vez. Se lo prometió en voz alta”
Excelente es Urraca, Urraquita, Urraquitita, la ópera prima de Jaime Riba que ha sido publicada en Dosbigotes. El drama y el humor son mezclados de tal manera que hace que el lector sienta pena de los personajes a la vez que se descojona de risa (Sí, la palabra es esa, no te tronchas con este libro, te descojonas). Esta claro que el humor es el mayor síntoma de inteligencia y que la mirada hacia los antepasados es la actividad más sabia que podemos hacer. Exáctamente esto es lo que provoca el autor con ese estilo tan vivaz, con esa mirada a esas mujeres antiguas que no se permitían la felicidad porque pensaban que era algo banal, que eran capaces de pellizcarse para sufrir. Además, se nota que el autor es actor, pues, aunque es una novela, parece casi un guion de teatro por sus abundantes diálogos, lo que causa una lectura agradable. Lo más bonito de esta novela es que, una vez leída, Doña Urraca, la Manola, Motita, Teresa la Ternerona, la Chochovaca, Prudencio, el cerdo Otis, las gallinas Pascualas y todos sus personajes se instalan en tu memoria con intención de quedarse a vivir, provocándote una sonrisa. Un libro excelente por dentro y por fuera, pues la portada en sí, así como las primeras hojas llenas de naranjas y ramas de naranjo son también una obra de arte.
Simplemente, perfecta. Me ha parecido muy bonita de leer y me parece simplemente INCREÍBLE que esta sea la primera novela de cualquier ser humano. El uso del realismo mágico tan orgánico, la construcción de los personajes, que haya hasta tramas inesperadas…felicidades, eres perfecta. Estoy bastante parada con la lectura porque este verano he: descubierto el rummikub, descargado (de nuevo) los sims 4 y me he comprado la play…estoy sobreestimulada a unos niveles historicos, luzco niño de 5 años post merienda azucarada viendo unos dibujos de estos que te bombardean a estímulos. Esto lo cuento porque, si mi lectura actual hubiese sido cualquier otro libro, dudo que hubiese podido acabarlo ahora. Aún en esta situación me ha hecho querer seguir leyendo y me ha enamorado su estética.
Tengo ganas de ver siguiente obras de este fantástico autor🫶🏻