Luego del éxito rotundo de El regreso de Quetzalcóatl y de Hernán Cortés, J. M. Zunzunegui regresa con Al día siguiente de la conquista, un libro que te desafiará a cambiar la narrativa aprendida en torno a la conquista.
¿Cómo sería México sin el encuentro de estos dos mundos?
Un libro revelador y apasionante que desentraña las verdades ocultas de la historia detrás de la conquista. Un libro que invita a la reflexión sobre el vínculo entre México y España. Autor de una vasta y celebrada obra, J. M. Zunzunegui cuestiona aquí la versión oficial de la conquista española, explorando las dinámicas entre españoles, tlaxcaltecas y texcocanos, quienes, sin saberlo, comenzaron a construir un nuevo un mestizaje cultural marcado por encuentros, tensiones y transformaciones.
En Al día siguiente de la conquista, Zunzunegui responde preguntas ¿la historia de la conquista que aprendemos en la escuela es la más fiel a la realidad?, ¿el enemigo de la conquista es realmente como nos lo han contado?, ¿cómo influyen la conquista y la colonia en la identidad y mentalidad del México actual? Más que una historia de traiciones y errores, la conquista también representa un proceso de cambio y complejidad, cuyo legado sigue moldeando nuestra sociedad hasta hoy.
"Al día siguiente de la conquista, comenzó a nacer un imperio, y lo hicimos juntos, los de ambas orillas del océano."
Juan Miguel Zunzunegui es un escritor y conferencista mexicano, conocido por su enfoque hispanista y revisionista de la historia de México.
A lo largo de su trayectoria, ha publicado varias obras literarias y ensayos históricos en los que intenta desmitificar algunos de los episodios más relevantes del pasado mexicano, ofreciendo perspectivas diferentes a la tradicionalmente aceptada.
Además de su faceta como escritor, Zunzunegui se ha destacado por su presencia en medios de comunicación, donde participa en programas y pódcasts sobre historia, cultura y política.
Libro de lectura obligatoria. Ojalá en pleno s.XXI, más allá de muchas tropelías que se hicieron, fuésemos capaces de mirar hacia la conquista con la dignidad que ese acontecimiento único en la historia se merece. Nunca he visto que se le exija un perdón a la corona británica por su colonialismo, o a Holanda, Francia.. etc. Qué narrativa nos hemos creído en España y México que nos impide valorar cuanto se hizo allí? Como me dijo mi librera de confianza: Léetelo para que no te creas todo cuando nos dejen a los pies de los caballos.
Una de las tantísimas páginas subrayadas enteras.
«Al día siguiente de la conquista comenzamos a crear una civilización y al día siguiente de la independencia comenzamos a negarla. Ese podría ser el resumen de nuestra historia común. Una civilización exiliada de sí misma por su propia narrativa histórica. Eso es la hispanidad, un sueño frustrado, una negación y, desde luego, una posibilidad. Nació España simultáneamente en ambos lados del mar océano, y la lengua de Castilla de pronto dio la vuelta al planeta. En el siglo XXI, casi seiscientos millones de humanos comprendemos el mundo, y entre nosotros, en nuestra lengua universal, con la terrible paradoja de que en América, que es hispana y no latina, rechazamos esa hispanidad en español, con lo cual no podemos sino odiarnos a nosotros mismos. En la América hispana nos encanta el mito de nuestra hermandad, sin advertir que lo que nos hace hermanos no es nuestra raíz indígena, sino la que todos tenemos en común: la hispanidad, una civilización malograda porque fue rechazada por nosotros mismos cuando caímos en la trampa de leyendas negras. De un lado del Atlántico contamos la historia con rencor y del otro lado con culpa. En ningún caso es posible sentir orgullo por lo que somos, y entonces terminamos por no ser nada».
Un autor atrevido, que confronta la narrativa histórica de México contra los hechos no destacados en su dimensión histórica real. Con una nueva mirada se descubre un pasado que esperaba fuera contado diferente, como fue, como debe entenderse. Atreverse a contar la historia diferente provoca reflexiones y comprensión de cómo surgimos y de dónde venimos para replantear lo que somos y hacia dónde vamos.
Es una narración de la conquista contada por un mexicano que escribe su propia historia (no se la escriben), y sin rechazar los abusos que se cometieron en la colonización española y que pueden y deben ser condenados, narra realidades incómodas: la realidad de las civilizaciones que había antes de la llegada de los españoles, muy duras con sus habitantes como los aztecas, incomunicadas entre sí y sin conciencia de ser un continente, y compara además la colonización española con otras como la británica o francesa, que, alejada de leyendas negras, estuvo marcada por una mayor bondad (lo que no quiere decir que haya que verla desde una perspectiva paternalista ni como algo benévolo hacia un pueblo incivilizado, una lectura muy propia de los peores tiempos de la opresión) que se plasma en las Leyes de burgos o de Indias, gracias a dos elementos como fueron el cristianismo y el mestizaje frente al segregacionismo. En Latinoamérica cedieron civilizaciones como lo hicieron los celtas o los persas contra romanos y estos en Bizancio contra los turcos otomanos, no se puede narrar la historia sin sentido histórico. Cuestiones como la lengua a través de la gramática de Nebrija, los hospitales, la religion y la educación son analizadas como lazos que mueven el concepto de hispanidad. Maravillosa la idea de que las naciones latinoamericanas no pueden sentirse unidas por venir de civilizaciones que se desconocían y que es la hispanidad lo que les dio un verdadero lazo común.
Al día siguiente de la conquista de América comenzamos a crear una civilización y al día siguiente comenzamos a negarla. Este libro refuta la versión actual de la conquista de México a ambos lados del Atlántico y plantea una versión positiva sin complejos. Escrito por un mexicano.
Zunzunegui no escribe una obra académica típica: esto es un discurso directo. Su fuerza está en el materialismo crítico: desmontar mitos, cuestionar relatos y ver los intereses detrás de los hechos.
Siempre es entretenido leerlo, y uno siempre termina aprendiendo algo nuevo y cuestionando sus ideas.
Este país va a cambiar el día que reconozcamos que el imponente “Imperio Azteca” no fue “conquistado” por tan solo 800 españoles. ⭐️⭐️⭐️/5
Zunzunegui nunca decepciona, buen libro, en definitiva México necesita ver la historia de otra manera, ni todo lo hispano es malo, ni todo lo indígena bueno, todo tiene matices y somos el resultado de la union de lo mejor de dos mundos.
No soy yo precisamente uno de esos que abrazan la «leyenda negra» española, tan bien creada y difundida por protestantes y anglosajones desde hace cuatro siglos, pero tampoco comulgo del todo con la ahora llamada «leyenda rosa», esa que se centra solo en las bondades y pasa por alto las partes oscuras, que también las hubo. En otras palabras, que me hallo en un término medio y en estos tiempos que vivimos, donde todo se reduce al estás conmigo o contra mí, los moderados somos los primeros en ser eliminados.
Pero bueno, no nos pongamos melodramáticos y vayamos al tema.
El mexicano Juan Miguel Zunzunegui es uno de los más destacados revisionistas de la historia del Imperio Español, centrando su discurso preferentemente en el hecho de lo que se construyó en comunidad en América más que en aquello que se ha destacado siempre desde otros lugares, es decir, aquello que nos pintaba como brutos, salvajes y fervientes e intransigentes creyentes. Es decir, prefiere fijarse en las luces más que en las sombras del Imperio Español.
Si bien Zunzunegui no niega que hubo partes oscuras, como es normal en estos procesos históricos, sí prefiere dejarlas al margen o pasar de puntillas sobre ellas, quizá también porque ese no es el objetivo de este libro. Y esto no está mal, es necesario destacar que el Imperio Español fue un difusor de cultura y riqueza en la que supo integrar a los pueblos de la América prehispánica y que no fue un simple explotador de sus tierras y gentes. Ahora bien, corremos el riesgo de caer hacia el otro lado y pecar de los mismos defectos.
El problema radica en el hecho de que llevamos demasiados siglos escuchando el mismo discurso, y ya iba siendo hora de que se pongan sobre la mesa los hechos reales, que los hubo buenos y malos, y dejemos ya de abrazar falsedades y discursos de odio inventados por los viejos enemigos del Imperio. Quizá por eso este libro se centra más en lo que surgió de la llegada de los españoles a Mesoamérica, intentando desmontar ideas preconcebidas y hasta hace bien poco aceptadas como verdades indiscutibles.
Ni los españoles eran santos ni los habitantes del actual México eran seres de luz. Eran seres humanos y como tal tenían sus luces y sus sombras. Pero no nos confundamos, esta no es una obra que podamos incluir en el género de la Historia. Es más bien una conferencia, un panfleto en el que se aporta una visión diferente de lo que fue la conquista de México, hecha sobre todo, por cierto, por los pueblos que se oponían a los mexicas, y en la que, como reza en el título, se prefiere hacer hincapié en el mundo que españoles y pueblos mesoamericanos, con los tlaxcaltecas a la cabeza, construyeron.
Porque sí, hay que tener en cuenta que el Imperio Español, como el romano, fueron imperios constructores y difusores de cultura que supieron integrar a los pueblos conquistados y hacerles partícipes y beneficiarios del nuevo mundo que surgió. Y este es el mensaje de este libro, difundir lo que unos y otros, juntos, empezaron a construir justo después de la derrota de los mexicas. Por tanto, no entra en profundidad, solo expone y pone en conocimiento otra forma de ver la Historia de España y de Hispanoamérica.
En consecuencia, es una buena lectura si lo que se pretende es entrar en este mundo de la Historia de Hispanoamérica y el Imperio Español dejando de lado la llamada leyenda negra, aunque repite demasiado sus argumentos. Pero si lo que se quiere es profundizar, mejor buscar otras obras, porque cualquier video de youtube de este señor expone exactamente lo mismo que aquí se dice, pues apenas son 250 páginas que se leen en un par de sentadas.
Se trata de una reflexión sobre la conquista de América, centrada sobre todo en México, lugar de origen del autor Juan Miguel Zunzunegui. Me ha llamado mucho la atención la forma de exponer los hechos y analizar las posturas e ideologías actuales frente a la conquista de América. Su claridad a la hora de argumentar todo lo que dice es muy valiente. No se calla ni dan concesiones a la mentira ni a los falsos datos. Arrasa con toda una narrativa de desprestigio que ha llevado a ver la conquista de América como un genocidio en todo sentido, cultural y humano, cuando en realidad eso no corresponde para nada a lo que sucedió. El relato que nos ha llegado filtrado por la leyenda negra es totalmente falso y está lleno de mentiras y falacias, no digo errores, que eso siempre puede haber, sino mentiras a propósito, falacias inventadas con el fin de desprestigiar la labor de España en América. Y lo más triste es que esa propaganda la hemos digerido y metabolizado hasta el punto de haberla incluido en nuestros genes como propia. Como dice Zunzunegui, si dejamos que la historia la narren nuestros enemigos ¿Qué podemos esperar de su fiabilidad?
El libro desarrolla muchas de las cuestiones de la conquista de América y va poniendo sobre el tapete todas aquellas cosas que nos han contado y que a la luz de los datos no hay forma de mantenerlas. Pero aún así, aún teniendo los datos delante de nuestras narices, nos negamos a creerlos. Así de fuerte ha sido el lavado de cerebro social que han hecho los anglosajones contra nuestra historia.
Sería muy prolijo reflejar todos los aspectos que toca la obra. Pero entre todos hay algunos que no se pueden dejar de mencionar.
Entre ellos me llamó especialmente la atención cuando habla de Bartolomé de las Casas. Yo sé que los historiadores españoles de ahora, cada vez van poniendo más entredicho sus observaciones, pero todavía les cuesta. Zunzunegui lanza un torpedo a la línea de flotación de Bartolomé de las Casas y acaba en muy mal estado. Al parecer, la vida de Bartolomé de las Casas, no es precisamente un dechado de virtudes. Tuvo a su servicio indios tratados en la práctica como esclavos. Fue mentiroso en sus datos y de hecho los iba modificando aumentando su crueldad. Los datos que dan, además de ser falsos e insostenibles (al parecer el número de indios muertos por los españoles según Bartolomé de las Casas, deberían haber matado cada español cerca de 100.000 indios cada año, de forma directa. Cifra absolutamente absurda, pero que aun así se sigue poniendo como ejemplo de brutalidad) eso hechos que cuenta no los conoció él mismo de su propia experiencia. Siempre dice que me han contado, me dijeron, cuentan que... pero nunca los vio con sus propios ojos.
En fraile Zamorano Fray Toribio de Benavente o de Motolimía. Se enfrentó con Bartolomé de las Casas, diciendo que sus datos eran falsos, que nunca estuvo en misiones reales en las indias como así hizo Fray Toribio de Motolimía. Que Bartolomé de las Casas jamás salió a predicar, que nunca conoció la realidad desde la arena, como se dice en el argot torero. Al parecer Bartolomé de las Casas en verdad era un clérigo cuyo único objetivo era prosperar socialmente en la Iglesia, mientras que Fray Toribio de Motolimía era un hombre humilde que siempre estuvo en misiones ayudando al indígena. Es de señalar que Fray Toribio y su congregación iban descalzos y que los propios indios le dieron el apelativo de "motolimía" que debe significar algo así como el hombre humilde, hombre pobre o algo parecido (no lo recuerdo con exactitud).
Otras cosas que me llamaron la atención de la obra es cuando dice que a España se le acusa de haber llevado enfermedades al nuevo mundo que provocaron una mortandad enorme (que es muy cierto, el número de muertes por enfermedades que trajeron los españoles fue muy pero muy elevada). Algunos dicen que España debe pedir perdón por eso. Y Zunzunegui les contesta muy acertadamente, que lo primero que hicieron los españoles nada más aparecer las primeras enfermedades fue construir hospitales y como él dice "¿Qué pueblo que quiere arrasar a los indígenas construye hospitales para su curación?". Y con el tema de pedir perdón, dice que es tan ridículo como que Europa exigiera a Mongolia que pidiera perdón por traer la peste negra que provocó en Europa la muerte de casi un tercio de su población. Absolutamente ridículo.
Y siguiendo en esa línea donde se le acusa a España de exterminio de los indígenas, nos dice Zunzunegui que eso no se sostiene bajo ningún punto de vista, ya que España no va a América a colonizar. Que los distintos virreinatos de América son España, no una colonia, son la propia España en donde todos los súbditos, españoles e indígenas tienen los mismos derechos protegidos por las leyes.
Los desmanes que se produjeron sobre el pueblo indígena no se pueden negar, ni mucho menos. Pero España no es la que fomenta esos desmanes. Muy al contrario. Crea leyes para proteger al indígena, hasta el punto de que existen delitos que son castigados con más pena si se es español de origen que si se es indígena. España trata de acabar con todos esos desmanes. De hecho muchos españoles son procesados y condenados por esos abusos entre ellos el de esclavizar a la población indígena. El sistema de encomiendas que se creó en un primer momento, son eliminados en pocos años pues ese sistema fomentaba una forma de explotación esclava. Por ello, España prohibirá las encomiendas y hará que las que existan no se puedan heredar, ya que una prohibición total y absoluta no hubiera sido posible por la oposición de los encomenderos. De esta forma contribuyó a su desaparecieron en pocos años.
Con respecto a la esclavitud indígena, que sin duda existió, nunca fue promovida por la Corona. Muy al contrario, desde el principio, ya con la Reina Isabel la Católica, se promulgaron leyes que prohibían la esclavitud de los indígenas. Bien es cierto que la distancia hacía que cumplir estas leyes fuera lento, pero el espíritu de España ya estaba en estas prohibiciones y poco a poco se fueron cumpliendo. ¿Existieron situaciones de esclavitud? Sin duda alguna ¿Fueron fomentadas por la Corona? Al contrario, no solo no se fomentó sino que se decretaron leyes para perseguirlas. Esto es una diferencia principal entre colonia y virreinato. La colonia no otorga derechos a los indígenas, tan solo se les explota. El virreinato considera a los indígenas españoles de pleno derecho y se les protege, a veces con mayor éxito y a veces con más dificultades, pero las leyes les protegen. Por desgracia siempre hay bandidos que tratan de saltarla para su enriquecimiento.
Zunzunegui insiste una y otra vez en que América fue siempre España. Nunca fue una colonia. De hecho en muy pocos años se construyeron hospitales, colegios, universidades, iglesias, caminos etc. que es lo que hace un imperio cuando conquista nuevo territorio. Y incluso se realizaron varias gramáticas de lenguas indígenas ¿Quién hace una gramática de un pueblo para destruir su cultura?. El encuentro siempre es violento, es inevitable, pero un imperio construye porque añade esos territorios a sus propios territorios con pleno derecho de sus ciudadanos. El imperio Romano así lo hizo, aunque el derecho de ciudadanía romana tardó mas tiempo en concederlo. El imperio español lo hizo de forma inmediata. Las colonias están diseñadas para ser explotadas por la metrópoli invasora. Los virreinatos españoles no eran colonias, eran parte del imperio y no están pensadas para ser explotadas sino tratadas al mismo nivel que las tierras de Castilla o Navarra. No son explotaciones, están al mismo nivel administrativo y legal.
Otra de las cosas a las que Zunzunegui hace referencia en multitud de ocasiones es el hecho de que dicen que los españoles eran un pueblo invasor frente a los pueblos autóctonos de México. Pero se pregunta Zunzunegui ¿Cuáles son los pueblos autóctonos de México? Porque la esencia de los pueblos indígenas mexicanos se centran sobre todo en los mexicas (a los que conocemos de forma errónea como aztecas. El término azteca es más amplio que el mexica. Los aztecas hacen referencia a varios pueblos indígenas, entre ellos los mexica. Mientras que los mexicas son un pueblo indígena tal cual). Pues bien, los mexica no son un pueblo originario de México, vinieron del norte. Y fueron posiblemente la cultura más cruel que se conoce en la historia. Se calcula que podrían ejecutar en ceremonias religiosas hasta 10.000 personas al año en donde les sacaban el corazón, los despellejaban vivos, o los quemaban según fuera al dios al que se sacrificaban. Los mexicas sacrificaban a otros pueblos como eran mayas, tlascaltecas y otros que fueron sometidos brutalmente por los mexicas. Y esos pueblos sometidos eran originarios de la región que luego se conocerá como México. La actual ideología de izquierdas identifica a los mexica como los padres de México y por tanto los ensalzan y enaltecen como pueblo adorado. Los españoles en su conquista liberarán a los pueblos originarios de México de la tiranía mexica. Con los Españoles, aunque seguirán existiendo episodios de abuso e injusticias, esos pueblos originarios vivirán mucho mejor que bajo el yugo mexica pero eso no interesa en la narrativa anti española.
España no conquista México con tan solo 400 españoles. Hoy día nadie con sentido común se puede creer eso. La realidad es que los españoles se aliaron con miles de pueblos originarios que estaban en guerra con los mexicas y de esta manera y aplicando nuevas estrategias de guerra se pudo someter a los mexicas. No por la fuerza sobrehumana de 400 españoles, sino por la unión de todos los pueblos enemigos de los mexicas, que en España seguimos llamando aztecas.
¡Madre mía! Me estoy extendiendo una auténtica barbaridad y me quedan aún cientos de cosas que comentar de la obra de este hombre. Pero no puedo dejar de escribir sin poner sobre la mesa la situación de acusación contra España del exterminio de los indios y su cultura con respecto a la zona de México.
Zunzunegui trae a colación datos que son demoledores:
En 1821 (independencia de México) hay unos 6 millones de personas, de las cuales 4 millones eran nativos. Es decir aproximadamente un 40% de la población era nativa y casi no conocía el español, se manejaban en su lengua indígena.
100 años después, había unos 14 millones de personas de las cuales 2 millones eran nativos. Es decir aproximadamente cerca de un 10 o 12%. Había disminuido la población indígena en 2 millones y por tanto las personas que hablaban lengua nativas.
Pregunta: ¿Quiénes son los que aniquilaron a los pueblos y lenguas nativas?
Respuesta: Los españoles, siempre los españoles. Esa es la respuesta como papagayos. Nadie ve que fue con la independencia de México cuando los nativos disminuyen de una forma brutal y crecen los hijos de los españoles emigrados (de los que son descendientes la mayor parte de los actuales mexicanos, No son descendientes de los pueblos indígenas). En fin, cuando no se quiere ver las cosas no hay manera. Y esto ocurre en prácticamente todo Hispanoamérica. Cuando se independizan las colonias, los derechos de los nativos se perdieron de una forma brutal y generalizada.
Y por último, otro dato que no quiero que se me escape.
La inquisición española implantada en México duró unos 200 años en los que fueron ejecutados 56 personas como herejes, de las cuales tan solo 4 eran indígenas. Pues se sigue pensando que la inquisición sirvió para poner sus terribles garras en las gargantas de los nativos. Es decir, matan a muchos más españoles que nativos pero se sigue pensando que era un instrumento contra los nativos.
La inquisición española se instauró en México principalmente para corregir los desmanes que estaban cometiendo algunos españoles, entre ellos también religiosos, contra los indígenas en nombre de la iglesia católica. Es decir, se instauró la inquisición para tratar de poner orden y justicia contra todos esos desmanes y poder proteger al indígena de esos abusos.
En fin, que no me alargo más que si no acaba siendo más largo el resumen que el libro.
Como se puede inferir, la obra me ha entusiasmado. Es muy directa y valiente y defiende la acción de España en Hispanoamérica a capa y espada. Poniendo en relieve las luces y sombras para tratar de tener una visión más objetiva de lo que fue la conquista de América. Me gusta la idea que repite varias veces: Si dejamos que nuestra historia la cuenten nuestros enemigos ¿Qué podemos esperar? Será una historia llena de mentiras y falacias.
Muy bien por Zunzunegui. Aquí tienes un nuevo seguidor tuyo.
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“Al día siguiente de la Conquista” – Juan Miguel Zunzunegui Zunzunegui no reescribe la historia: la sacude. Este libro es un ensayo narrativo que desmonta los mitos y los relatos simplificados sobre la Conquista de México, invitándonos a mirar ese momento fundacional desde sus contradicciones, desde la humanidad de sus protagonistas. El autor logra un equilibrio entre rigor histórico y una escritura viva, cercana, casi cinematográfica. Más que juzgar, propone entender: comprender cómo se construyó nuestra identidad entre el choque, la resistencia y el mestizaje. Una lectura que incomoda y despierta. #JuanMiguelZunzunegui #HistoriaDeMéxico #AlDíaSiguienteDeLaConquista #PensarLaHistoria #VictorTheReader #LecturasMexicanas
Le doy 5 estrellas de calificación para que más gente lo lea. Es una tesis interesante pero requiere revisar las fuentes primarias de lo que Zunzunegui plantea, además, aún le falta estilo a la escritura de Zunzunegui para terminar de crear obras que den mayor disfrute. A fin de cuentas vale la pena leerlo para generar duda sobre lo que pensamos sobre quiénes somos en México.
Libro entretenido y con un enfoque diferente sobre la conquista de América, pero sesgado y lleno de contradicciones.
Escuche el audiolibro, que viene gratis con mi Spotify porque no me animé a comprarlo en España, donde vi que es un éxito de ventas. La razón por la que no lo compré, es justamente porque me parece que no es un libro que se apega a un rigor académico de la historia, sino más bien es un vehículo para generar controversia, y con ello fama e ingresos para el autor.
Tengo que decir que concuerdo con mucho de lo que dice el libro. Soy de la idea de que la conquista española de América ha sido vilificada demasiado. Concuerdo con que los pueblos indígenas eran solo seres humanos y no seres iluminados, en total armonía con la naturaleza como lo venden los indigenistas de ayer y hoy. Concuerdo que el nivel de desarrollo de la cultura española estaba muy por encima de los niveles de los pueblos indígenas. Y concuerdo finalmente con que muchos indígenas adoptaron lo español, no por coerción, sino porque en general era mejor y más conveniente de lo que tenían en América.
Soy también de la idea de que no deberíamos avergonzarnos de nuestra historia ya que creo que, con todos sus defectos, la conquista de América por los españoles, fue llevada a cabo de mejor forma que la mayoría de otras conquistas y colonizaciones perpetradas por otros países europeos..
Pero, el libro también tiene muchos defectos y por eso solo le doy un 3/5
- Se lee más como un panfleto pro-hispánico que como un libro serio de historia. - Se dicen muchas verdades a medias o se olvida convenientemente muchos hechos. - No entra a analizar a detalle muchos eventos históricos. Es muy superficial. - Lo que prima son las opiniones personales del autor, que tiene preferencias y una agenda que quiere divulgar, en lugar de primar el apego a la verdad. - El autor no ha hecho o no ha querido informarse bien sobre los hechos históricos que narra. O si lo hecho, no los ha escrito en este libro, ya que irían en contra de su tesis. - Muchos de los razonamientos del autor suenan infantiles. Por ejemplo, en un capítulo defiende el poder de razonamiento de los indígenas, indicando, con acierto que no eran niños a los que era fácil de engatusar. Pero en otro capítulo habla de los criollos como si fueran niños a los que fue fácil engatusar. Por ejemplos como estos, se ve que el autor no busca un apego a los hechos o a la lógica, sino que simplemente busca vender una idea. Y la quiere vender de forma barata.
Pienso que, lo que prima aquí es un afán de causar polémica con argumentos a medio investigar, más que dar una explicación sólida y convincente de los eventos de la conquista y colonia.
En fin, me parece que el autor desperdició su oportunidad de hacer un trabajo mejor, pero me parece que en todo caso, su afán principal no es informar imparcialmente, sino popularizar sus ideas para beneficio personal. No hay duda de que este tipo de historias venden mucho y el autor quiere sacarle el mayor provecho económico.
Este un libro que ofrece una perspectiva provocadora y distinta sobre el legado del Imperio español en América. Frente a los relatos más habituales centrados en la violencia de la conquista o en una visión exclusivamente negativa del pasado colonial, Zunzunegui plantea un enfoque que no niega los abusos, pero pone el foco en lo que vino después: la construcción de una civilización mestiza, con instituciones, infraestructuras y, sobre todo, cultura.
Uno de los aspectos más interesantes del libro es su forma de contrastar el modelo imperial español con otros imperios coloniales, como el británico o el portugués. A través de ejemplos concretos, como el número de universidades fundadas en América —decenas por parte de España frente a las pocas creadas por británicos o portugueses— el autor quiere demostrar que la Corona española tuvo una intención clara de formar estructuras educativas, jurídicas y administrativas que perduraran en el tiempo. También se aborda el mestizaje como un fenómeno central y característico del mundo hispanoamericano, en contraste con el segregacionismo de otras potencias.
libro recomendable no solo por lo que enseña, sino porque invita a replantearse muchas ideas preconcebidas sobre la historia de América Latina y el papel de España en su formación. Una lectura que, sin duda, aporta otra mirada y deja huella.
Otro modo de hacernos llegar el "mantra" de la conquista española de América, en esta ocasión por parte de Zunzunegui, historiador y excelente divulgador mejicano. El tema de España y América llenaría miles de tomos e historias repletas de verdades, medias verdades o mentiras históricas elevadas a verdades absolutas gracias a quienes desearon siempre destruir aquello que fue envidiado durante siglos. Es la historia del triunfo de la lógica: cómo se conocieron dos mundos completamente distintos, en las antípodas de la tecnología y en un momento histórico de mutua necesidad. Los españoles necesitábamos comerciar, ampliar mercados, un muevo mundo y montones de tribus necesitaban soltar las cadenas y tiranía del pueblo mexica. Eran su sustento, literalmente hablando. Llegaron los españoles y se fusionaron dos culturas en una. Esa es la gran verdad, pese a la imperfección y los grandes problemas que siempre conllevan los choques culturales y geopolíticos. Esta es la historia de España y América. Desde el inicio hasta la caída en desgracia de esa civilización que un día gobernó el mundo antes de que ingleses, germanos y franceses empezasen a contar nuestra historia. Muy interesante, fácil de leer y tremendamente didáctico. Un quitamanías para los mentirosos e inventores de historias imperfectas y mediocres.
(3.5 estrellas) Me gustó mucho la idea de este libro, y gran parte de su ejecución. Sin embargo, había varios instantes que se me hacían innecesariamente polémicos, y el tono de desprecio del autor no me gustó. Siento que el libro estaba muy bien investigado, y la aplicación de la lógica (de nuestro siglo) al pasado hecho de una manera realista aunque tal vez asumiendo muy bien de todos los actores humanos. Me hubiera encantado una sección de referencias y citaciones al final del libro! Unas citas que remarquen la temática y/o nos invita a reflexionar: “Quién establece tu narrativa histórica? Quien tiene ese poder sobre ti? Es posible estar orgullosos de lo que somos, a la vez que despreciamos el pasado que nos hizo ser eso exactamente? Hemos caído víctimas de narrativas que nos hacen odiar profundamente lo que somos, es momento de contarnos otra historia.” “No hay invasión o conquista, sino el tremendo choque de dos mundos que constituyen las raíces fundamentales de todo lo que somos.”
El descubrimiento de América trajo aparejado el nacimiento de lo que hoy es la América hispana, que no era más que un conjunto de pueblos diferentes y peleando entre sí, ni siquiera conscientes del hecho de que estaban en un continente aislado. Reivindica la historia común, la lengua y la religión, que fue aceptada de una manera natural por pueblos que eran politeístas y la asimilaron a los dioses que ya existían. Que en todo encuentro en la historia hay cosas buenas y malas, que a nosotros nos han inculcado el trauma en Hispanoamérica y la culpa en España, y que va siendo hora de que nos replanteemos que hay mucho de lo que sentirse orgulloso.
Libro sobre la conquista de América Latina que huye del planteamiento de muchas corrientes políticas en cuanto al carácter de esta, planteándola más como un movimiento de mestizaje que como uno de represión. Interesante como punto de partida, se hace no obstante algo reiterativo en muchos pasajes al insistir en demasía en el carácter constructor de una hispanidad que tuvo la conquista. Probablemente lo mismo que se puede achacar a los extremistas de un lado se le podría achacar a este libro? Invita a leer más sobre el tema y construirse una imagen crítica propia.
En un momento donde el revisionismo impera, y se quiere analizar con mirada “partidista y activista” la historia, este libro da una mirada histórica de la formación de México, con sus puntos positivos y negativos. Sobre todo, entendiendo que la historia es una serie de hechos que se dieron, y que mirarlos con ojos de actualidad solo sirve para ponerlos en contexto. El capítulo sobre los predicadores es muy interesante, así como el destaque que se da a la lengua y a la “conquista” por medio de ella.
Muy liviano y formidable para adentrarse en el tema, aunque quizá demasiado básico para quienes ya hayan leído mucho sobre la conquista de América. Mi única pega es que, en ocasiones, el libro no es lineal —que es como me gustan los libros de historia—, ya que pega saltos en el tiempo y vuelve atrás con frecuencia. Además, se repite en su idea central: que no fue una conquista, sino la creación de algo nuevo, con lo cual estoy totalmente de acuerdo.
Recuerda a una ponencia en la que se habla de todo y no se llega a profundizar en nada o a los libros de Breve historia de… en estos tiempos que corren de presentismo histórico hace llegar de forma sencilla lo que más se ajusta a la realidad de lo que fue, lejos de fanatismos y populismos.
Un primer paso si se quiere profundizar en el tema. Echo de menos un apéndice con bibliografía
Extraordinario libro, con muchos datos históricos, fechas, personajes. Una manera diferente de leer y aprender de la historia. Concuerdo con el autor en las críticas que hace sobre la percepción generalizada del rol que tiene Hernán Cortez y como el Mexico moderno es lo que es gracias al proceso de mestizaje que vivimos. Súper recomendable.
Estupendo libro Un relato muy entretenido muy bien documentado trae mucha luz a los que no sabemos nada o no mucho de esta parte de la historia la forma en la que va hilando la historia sobre la historia me parece excelente Muy buen libro lo recomiendo? Claro q si bastante
Hay que leer este libro. Hay que recomendarlo y regalarlo. Hay que reivindicar nuestra conquista de América, la civilización que allí creamos y la unión con Hispanoamérica. Hay que acabar con la maldita leyenda negra y con la bazofia woke.
No había leído nada de Zunzunegui, así que me pareció atractivo el hecho de leer una obra de un mexicano sobre la conquista, aspirando a que lograra realmente reconciliar las diferencias ideológicas e historiograficas sobre este proceso tan complejo.
Para mí decepción, me encuentro un repaso superficial, parcial y enormemente idealista de la conquista a México. Para el autor, de obvia predilección por el modelo cultural hispánico, existen dos bandos enfrentados que caracteriza muy vagamente y que usará para victimizar a unos y despreciar a otros. Todo es contraste en esta obra entre el benigno hispanismo de Cortés y la barbarie de los mexicas, en los que aprovecha para verter todas las depreciaciones posibles (los relaciona incluso con el socialismo Latinoaméricano del siglo XXI).
Por lo que entiendo de historia de aquella época, no es que manipule los datos, pero obvia versiones de la historia y magnifica otras. Por ejemplo, no entiendo cómo puede dedicar una decena de páginas sobre la vida de unos misioneros franciscanos (de menos importancia para comprender el debate entre leyenda negra y rosa) y unas cuantas para resumir la labor de un personaje tan polifacético y determinante como Bartolomé de las Casas (el origen mismo de la Leyenda Negra contra la que tanto lucha).
Todo es victimismo y glorificación: culpabilización a unos usando la falacia del hombre de paja y arrojando sobre todo aquellos que no representan su ideario político (criollos, ingleses, mexicas, masones, a los Borbones -que por cierto buscaron enmendar la pésima situación de la gestión de los virreinatos-...) la culpa de no ser lo suficientemente dignos para Cortés o Carlos V. Una cosa es poner en relieve a esas figuras, cosa que veo necesaria, y otra es parcializar el debate de manera tan interesada y simplificada. Parece, más que un libro, una selección de información para un reel de Instagram: poco digno de un libro de historia en mi opinión.
Recalco que no me ha gustado no por su promoción de la Leyenda rosa, sino por su parcialidad y su poca integridad historiadora.
Definitivamente nos hemos contado y nos han contado versiones de la historia que se han querido y tal vez pensar la que ha convenido, con la finalidad de hacernos crees cosas que no existieron ni existen.
Lo hemos visto a través de la historia universal que siempre han existido migraciones con la necesidad de comercializar, tener otros productos, saber y conocer este mundo que a través de la aventura se han descubierto.
Zunzunegui con su magistral estilo nos narra y nos da una perspectiva clara de lo que sucedió a la llegada de Hernán Cortés y cuál fue su roll e involucramiento con la Cultura y las costumbres que se tenían en esos tiempos.
Vale la pena leerlo y tener otra visión de qué sucedió antes y después de la famosa llamada “Conquista”.
Me encanto. Aprendí muchísimo. Es un material muy valioso, tiene datos muy importantes, información desconocida pero todo lo que puedes encontrar, en cuanto a información, lo expone bajo la lupa de la lógica. Me encontré leyéndolo contrastando la información aprendida en mi escolarización. El contraste de la nueva información me dejó deseosa de revisar la historia desde un análisis que nunca me había inspirado. Pues aprendí que la historia era el relato oficial y solo se memoriza. ¡Genial! Además la redacción muy ágil y amena, siempre con un nivel de análisis serio. ¡Me encanto!
Zunzunegui mira la América hispana no solo desde la violencia de la conquista, sino desde lo que vino después: mestizaje, instituciones, religión, ciudades, conflictos y creación de una nueva civilización política y cultural. El libro se presenta explícitamente como una respuesta a las lecturas dominadas por la leyenda negra o por el resentimiento histórico. Puede discutirse su énfasis, pero no su intención: sacar el debate del tribunal moral permanente y devolverlo al terreno más difícil, el de la historia.