Barcelona, segunda mitad del siglo XIX. La ciudad se expande más allá de los muros medievales y se abre al Modernismo. Antoni Gaudí comienza a elevar las torres de la basílica de la Sagrada Familia.
Pau, criado en las calles, se convierte en uno de los discípulos predilectos del genial arquitecto, con quien comparte los secretos del templo y de su arte. Allí conocerá a Rosetta, la sobrina de Gaudí, una enigmática joven, y sus vidas se entrelazan en una ciudad azotada por la desigualdad, los conflictos sociales y la crisis de una España encaminada a un incierto cambio de siglo.
Jesús Bastante firma una fascinante novela de amor prohibido, poder, belleza y locura a los pies de la torre de San Bernabé, la única que el arquitecto logró concluir antes de su muerte.
Me ha gustado mucho adentrarme en la Barcelona convulsa, en esa lucha por la desigualdad, pero sobre todo me ha gustado conocer un poc más al gran Gaudí dando viva a la sagrada familia.
Una excelente ambientación con el aire modernista, los avances que poco a poco iban llegando y el proceso creativo de Gaudí, su visión estética, su entrega al arte, al detalle, y cómo su obra no es solo arquitectura sino también símbolo de espiritualidad.
En conclusión, El aprendiz de Gaudí es una novela ambiciosa que combina con elegancia historia, arte y emoción. Si te atrae el modernismo, las historias de amor en tiempos convulsos, o simplemente quieres conocer a Gaudí este es tu libro.
"El aprendiz de Gaudí" de Jesús Bastante, coloca a Pau, un muchacho de la calle convertido en aprendiz del maestro, en una Barcelona que derriba murallas y levanta la Sagrada Familia. Allí conoce a Rosetta, sobrina de Gaudí, y entre modernismo, pobreza y agitación obrera nace un amor que crece a la sombra de la torre de San Bernabé. Novela corta, luminosa y con heridas de clase a flor de piel.
Novela historica con trama ficcionada en muchos casos, pero sin perder lo que debió ser la construcción de la Sagrada Familia. Leerlo me ha llevado nuevamente a la Sagrada Familia, edificio que visite hace 20 años y del que mantengo leves recuerdos y me ha llevado nuevamente a interesarme por su visita, por esa torre de san Bernabé y por todos los misterios que arrojan los distintos personajes esculpidos. la tortuga, la bomba, los obreros, las flores y los ángeles entre otros. Desconocía la vida de este genio, y el libro me ha emocionado, su drástico cambio de vida y su vida entregada a una pasión. Locura puede pensarse, quizá felicidad de encontrar su camino en el mundo.
Confieso que durante los primeros capítulos pensé que no me iba a gustar, encontrando la prosa muy azucarada. Pero luego me dejé llevar y la he terminado con la sensación de haber leído una muy buena novela.
Aunque en la misma el protagonista central sea Antoni Gaudí, el genial arquitecto modernista que revolucionó el mundo del arte con sus fantásticas (vale el doble sentido) creaciones, podemos considerar que Gaudí es casi un secundario de lujo aquí, pues el personaje principal es Pau, un crío hecho a sí mismo desde las entrañas de una sociedad, la catalana, que aspiraba a todo, pero sin renunciar a nada, incluidas miseria, independencia y barbarie terrorista.
De trasfondo, la construcción de La Sagrada Familia, aunque más bien se podría decir del inicio de la construcción, allá por 1882, cuando Gaudí no era aún el máximo responsable. Obviamente la novela finaliza con la muerte de su constructor.
Comienza con el fatídico día en que al arquitecto le dio por cruzar la calle sin mirar si venían vehículos por su lado, con la resultante del atropello del tranvía. Por si fuera poco, dadas las lamentables vestiduras que llevaba últimamente el genio, la gente lo tomó por un indigente y un taxista se negó a llevarlo a donde quizás hubieran podido hacer algo más por él. Casi tres días tardaron en identificarlo, y cuando lo hicieron ya era tarde. Era el 10 de junio de 1926 y este año se cumplen los 100 de su fallecimiento.
En el resto asistimos a la conversión de Pau en el discípulo preferido de Gaudí. El que JB haya optado por darle un papel estelar es uno de los principales motivos de haber podido disfrutar tanto con esta lectura. Otro personaje principal es Rosetta, sobrina real de Gaudí que lo llevó por la calle de la amargura debido a sus problemas mentales, oligofrenia incluida, pero con una genialidad pareja a las de su tío y mentor. De hecho, aquí el autor hace que sea uno de sus dibujos “geniales” lo que provoque el magistral diseño de su iglesia. Pues de este carismático personaje se enamora Pau.
Disfrutamos de un retrato de la Barcelona de la época que no desmerece para nada el resto del relato. No faltan descripciones tanto de la antonomasia de la ciudad, su transformación y crecimiento, así como de la convulsión social y política por la que atravesó, incluidos los años del terrorismo anarquista y de la infausta semana trágica de 1909. De verdad que está todo muy bien contado y con escenas que me han puesto los pelos de punta, ajusticiamientos incluidos.
Aunque lo que subyace tras el hecho histórico del inicio de las obras de la Sagrada Familia es una historia de amor no correspondida, no me ha parecido para nada empalagosa. Al final acabas empatizando con Rosetta, por muy oligofrénica que sea. Pero he de advertir que lo aquí se cuenta es más ficción que realidad, pues Pau nunca existió, así que, teniendo claro qué personajes son inventados por el autor y cuáles tienen su parte histórica no tendrás ningún problema con el seguimiento de los acontecimientos, que ya he mencionado que son muchos y muy bien contados.
Me debato entre cuatro o cinco estrellas. Lo dejaría en cuatro porque, indefectiblemente, el autor edulcora la imagen de un Gaudí que, por muy genio que fuese, sabemos que tuvo claroscuros que aquí se obvian, dándole una imagen beatífica que al decir de estudiosos está muy lejos de la realidad. Pero es comprensible. No pasa lo mismo con el personaje de Eusebi Güell, mecenas del maestro y auténtica mano derecha, del que aquí hay escenas que demuestran que ante todo actuaba por interés personal.
Reconociendo lo mucho que he disfrutado la lectura, me decanto por la máxima calificación. Pues no solo me ha aportado esparcimiento, sino también muchas ganas de profundizar en unos personajes de los que reconozco no saber ni la mitad (del mencionado Güell, por ejemplo). Y unas ganas de volver a disfrutar de sus obras allá donde haya alguna que visitar (recientemente he podido disfrutar su “Capricho” en Comillas, pero me quedan muchas más).
Y para los que os lo estéis preguntando: Sí, se parece UN POCO a “La Catedral del Mar”, de Ildefonso Falcones. Pero, en el fondo, sólo en lo que tiene que ver con el inicio de ambas catedrales. Lo demás es otro cantar.
Por cierto, lectura recomendada por Nieves Concostrina.
Si te gusta Gaudi te lo recomiendo, pero puede ser una de las novelas históricas que más deberías coger con pinzas. Continuamente hace mención de lo altruista y cercano que era con las clases pudientes, cuando en programas de historia como el de Nieves Concostrina se ha hecho hincapié en lo contrario. Obligo a la hija de sus criados a casarse de negro porque el blanco no esta reservado para los pobres. Prohibía a las criadas que se remangase Los personajes son simplones y predecibles. La primera parte resulta aburrida. No gestiona bien los tiempos, sobre todo con el personaje de Bernabet, parece que su desarrollo es un cierre desesperado. La sobrina resulta cargante, repite como 5 veces que no es una niña pequeña. Alguien que continuamente se tiene que reafirmar que no es una cria suele resultar que sí lo es aunque sea mentalmente. Todo se fuerza para que encaje con los eventos reales, cosa que no tendría que ser en una novela histórica. La muerte de Gaudí es casi medio libro. ¿Como siendo un libro de su vida te dedicas la mitad solo a hablar de su funeral y los eventos previos? No le saca partido a los movimientos obreros y a la convulsión social de la Barcelona de aquella época. Solo un poco en la semana trágica. No sabe tejer una buena historia en definitiva a parte que resulta un tanto meapilas el autor.
Una historia que te adentra en la construcción de la Sagrada Familia, reflejando el genio de Gaudí, su familia y a la vez la Barcelona obrera, vibrante y convulsa de esos años, la pobreza y la desigualdad.