A mi papá el relato que da título al libro no le gustó, pero está guay.
Un tío que es camarero en México ve como su café se empieza a llenar de españoles por el exilio, tras más de 20 años oyéndolos quejarse de Franco, decide, hasta los cojones de los españoles ir a matarlo él mismo.
El resto de relatos no me han gustado demasiado, excepto uno. Todos tienen alguna cosa salvable, una expresión ("cambiaste de ojos") o una oda a la vejez: "La juventud es de cualquiera. No se reverencian las ruinas por viejas sino por hermosas. [...] La vejez es juventud en sazón."
Hay un cuento muy largo desde la visión de un cuervo, puede servir para ponerlo en clase a los niños. Es didáctico, por eso me termina aburriendo. (" Trabajar, plaga exclusiva de los hombres").
Por último el cuento del limpiabotas es maravilloso. Le recordó a padre a su hermano Félix, porque el protagonista es un ser que no conoce la maldad. Es, sin duda, el mejor relato del libro. Un ejemplo de su brillantez es esta descripción de otro personaje: "Sus hijos son franceses, él es viúdo, que en su caso también es una nacionalidad. Es un hombre triste y que da tristeza. Se ve que piensa mucho y siempre lo mismo".
De otro relato he rescatado esto: "Un estado sin policía deja rápidamente de ser estado. Policía, política, las mismas raíces, casi las mismas letras."
Hasta aquí mi reseña.
All Cats Are Beautiful, Max Aub!