Contar la historia como historia de guerra, historia de batallas y de héroes militares es, además del género predilecto, el género hegemónico de las narraciones que construyeron la historia de la nación Argentina. La guerra, sostiene Martín Kohan, es lo que prevalece y acaba por definir los tonos narrativos, la lógica de las causas y consecuencias, la atribución de los protagonismos. El país de la guerra recorre los textos y discursos que compusieron ese relato a lo largo de los siglos xix y xx , desde la Marcha de San Lorenzo y las narraciones de Mitre sobre Belgrano y San Martín, hasta el análisis de los textos de Rodolfo Walsh y el relato de la muerte de su hija, militante de Montoneros, el relato que hace Videla en Disposición final de Ceferino Reato, o los textos que narran la guerra de Malvinas desde la literatura, como Los pichichiegos de Fogwill o Las islas de Gamerro, con la particularidad de que ya no intentan componer un relato de guerra, sino más bien descomponerlo. Un análisis agudo y perspicaz de las implicancias de la guerra como cosmovisión y, por lo tanto, como determinante de una manera de narrar que al poner en el epicentro de la sociedad, aún en tiempos de paz, la exaltación de lo bélico y el culto de la gloria militar, la convierte en cultura.
Martín Kohan es un escritor argentino y profesor de Teoría Literaria en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad de la Patagonia.
Sus obras se publican en editoriales como Einaudi (Italia), Serpent’s Tail (Reino Unido), Seuil (Francia) y Suhrkamp (Alemania). Ciencias morales (2007) es su novela más popular y ha sido llevada al cine con el nombre "La mirada invisible", bajo la dirección de Diego Lerman. En la película Kohan interpreta el breve papel de empleado de una tienda de discos. También con Ciencias morales ha ganado el Premio Herralde de Novela 2007.
En 2014 recibió el Premio Konex - Diploma al Mérito como uno de los 5 mejores novelistas del período 2008-2010 de la Argentina.
Me gustaron más los ensayos literarios que los históricos. Estos últimos se concentran más en el estilo que en las hipótesis de lectura osadas que ofrecen los primeros (por ejemplo, la cuestión de la invisibilidad y el escondite en Los pichiciegos). Quizás el mejor sea el de Videla.