La adicción al tabaco es tan fuerte como la adicción a la heroína o incluso superior si se atiende al nivel de recaídas. Ser fumador no es desde luego cualquier cosa. Es haber configurado un universo y una manera de relacionarse con él. La adversidad, la ilusión o el amor, el espacio y el tiempo no son lo mismo con o sin tabaco. Éste es un libro en el que se cuenta, día a día, a lo largo de tres meses, las diversas y contradictorias impresiones al dejar de fumar, el continuado esfuerzo frente al deseo que se reclama legítimo y las vivencias de pugna y victoria reflejadas en términos de melancolía y autoestima.
El tabaco es, para el adicto, como una patria; un sistema completo de saber y sentir. Ciertamente, el ex fumador será una persona más sana en medio de la abstención pero también el sujeto de un grave desarraigo. Romper con el tabaco conlleva, por tanto, algo más que un simple ejercicio de voluntad porque explícita o implícitamente la decisión supone despedirse de un ámbito familiar muy entrañado y adentrarse en un mundo nuevo donde, mientras mejora la salud, queda afectada también la biografía, la apariencia y el estilo
Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard.
Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. A lo largo de su carrera, ha sido galardonado con diversos premios. En 1996 fue premiado con el Premio González Ruano de periodismo. Posteriormente recibiría el Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes por su artículo La vista sorda, publicado en El País el 30 de octubre de 1997.
"Tengo necesidad de fumar pero puedo estar sin fumar si escribo lo que siento sin fumar. Aunque la verdad es que, sin fumar, lo único destacable que siento son ganas de fumar."