Luego de años de ausencia, el protagonista de esta novela se dispone a abandonar la comodidad de su vida barcelonesa para volver a su ciudad natal. Un regreso a los fantasmas del pasado (sus ex compañeros barrigones y las expectativas de sus padres) que amenaza con poner en riesgo la tranquilidad de Mediocristán, el territorio moral en el que se ha instalado a vivir.
Esta obra se convierte en una mezcla de sensaciones para mi porque pareciera que nuestro personaje va mostrando distintas etapas en el camino de la vida ,pero acaba estancado en una rotonda de la misma luego de la mitad del libro llegando a una conclusión sorpresiva sin mostrar el camino rubo a esta dejando que la sociedad guié su andar o la presión social lo acabe moldeando en un parpadeo.
A pesar de los divertidos pasajes y las anécdotas curiosas (y hasta probablemente biográficas), siento que este libro aún pertenece al lugar de donde viene el título: Mediocristán. Conozco otras obras de este autor y por ello siento que me quedó debiendo en esta ocasión. Sin embargo, no deja de ser una lectura entretenida y un buen experimento como escritor, un paso hacia otras narrativas. A veces funciona ese riesgo, otras veces no.
A pesar de los divertidos pasajes y las anécdotas curiosas (y hasta probablemente biográficas), siento que este libro aún pertenece al lugar de donde viene el título: Mediocristán. Conozco otras obras de este autor y por ello siento que me quedó debiendo en esta ocasión. Sin embargo, no deja de ser una lectura entretenida y un buen experimento como escritor, un paso hacia otras narrativas. A veces funciona ese riesgo, otras veces no.