Los crímenes del anatomista es una novela que combina con acierto el thriller histórico, la investigación criminal y la medicina forense. Bruno Vitiello construye una trama llena de intriga, ambientada con gran cuidado, donde el conocimiento científico y la reconstrucción de una época se integran de forma natural para dar vida a un misterio que mantiene el interés hasta el desenlace.
La narración avanza con buen ritmo, alternando momentos de tensión con pasajes que enriquecen el contexto histórico. Los personajes están bien desarrollados y la investigación se desarrolla de manera convincente, evitando soluciones fáciles y manteniendo el suspenso a lo largo de la historia.
Además de ofrecer una trama detectivesca sólida, la novela invita a reflexionar sobre los límites entre la ciencia, la ética y la ambición, en una época en la que el conocimiento anatómico comenzaba a desafiar muchas creencias establecidas.
Calificación: ⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️ (5/5)
Una novela inteligente y entretenida, ideal para quienes disfrutan de los thrillers históricos con una sólida ambientación y una investigación bien construida. Una lectura que logra equilibrar el rigor histórico con el suspenso, manteniendo al lector cautivado de principio a fin.
Este thriller histórico nos sitúa en Florencia a principios del siglo XVI, donde una serie de crímenes especialmente crudos sacude a la población, y es que nuestro asesino en serie disecciona a sus víctimas con minuciosidad y rigor independientemente de si se trata de un carpintero veterano o de un niño de doce años 😱.
Las autoridades florentinas, con Nicolás Maquiavelo al mando, emprenden una carrera contrarreloj para detenerlo y para ello reúnen a un trío de investigadores un tanto particular: Leonardo Da Vinci, Miguel Ángel Bounarroti y Girolamo Fracastoro. Los dos primeros se moverán en los círculos artísticos y el último lo hará en los corrillos médicos, pero su participación en el caso no eludirá las sospechas que se ciernen también sobre ellos...👀
La investigación da constantemente palos de ciego y ante el escaso avance, Maquiavelo está decidido a detener al primero que pase con tal de presentar a un culpable ante la justicia. Sólo la aparición en el último instante de Agnes, una joven ramera, reconducirá la situación y hará que pillen al asesino con las manos en la masa 🗡.
La presencia de tres personajes históricos como Maquiavelo, Da Vinci y Miguel Ángel fue lo que me atrajo de este thriller y su principal punto fuerte. El creador del 'David' es el que más peso tiene en el libro y el que más desarrollado está, no en vano Bruno Vitiello realizó su tesis en Historia sobre él 👏.
Más allá de eso, reconozco que 'Los crímenes del anatomista' no me ha terminado de enganchar y se me ha hecho un pelín largo, aunque también cabe la posibilidad de que el culpable de eso sea el poco tiempo que tengo últimamente 😅
Si los tres hombres no hubieran tenido con anterioridad, por su larga experiencia, una cierta familiaridad con la disección anatómica, el «bulto» que yacía sobre la mesa, débilmente iluminado por el pálido resplandor del farol, con certeza les habría provocado el vómito. Los restos del que había sido Bartolomeo Canacci estaban tendidos boca arriba, con las piernas ligeramente separadas y los brazos apenas despegados de los costados, una mano mostrando la palma y la otra el dorso, como en una lámina del libro Anathomia corporis humani, de Mondino de Liuzzi, el texto más acreditado que circulaba sobre el tema. Los brazos, las piernas y el torso habían sido despellejados, la piel se hallaba clavada cuidadosamente a la mesa, se había eliminado la grasa cutánea para mostrar las fascias rosáceas de los músculos. Le habían cortado la caja torácica y extirpado los órganos internos, ahora dispuestos ordenadamente a los lados del cuerpo. También tenía abierto el cráneo, se le había extraído el cerebro y se había colocado junto a la cabeza. Miguel Ángel observó impresionado las órbitas vacías del cráneo partido, exentas de globos oculares, que reposaban aparte: era la monstruosa y macabra parodia de un rostro humano. «Soy la muerte», parecía susurrarle la calavera del carpintero, con esa dentadura amarilla horriblemente al descubierto. «Algún día, también tú llegarás a estar como yo…».
La trama me ha gustado, me ha resultado interesante, pero mi problema principal ha sido el uso de figuras históricas reales como un fanfiction de los personajes. Creo que, por ello, al fin y al cabo este libro usa a los personajes con su propia interpretación, porque dependiendo de las fuentes, el meticuloso sería Miguel Ángel, mientras que en el libro el que parecía más metódico y detallista era Leonardo, cuando según otras fuentes el que dejaba los encargos hasta el último momento era Leonardo, etc. A nivel histórico me ha gustado, una buena ambientación que ha convertido en este libro en inmersivo. El único personaje femenino relevante de este libro se reduce a una prostituta con cara de buena y, oh, qué sorpresa, esta persona con cara de dulce y delicada en realidad tiene relaciones sexuales con todo el mundo... Para la época está bien tener ese pensamiento, pero a día de hoy se debe de expresar de otra forma (es posible) o no recrearse una y otra vez con ese pensamiento. El desenlace me resulta rápido y forzado, como si quisiera terminar el libro pero sin saber cómo, por lo que se saca un personaje de la manga y ese es el responsable de todos los problemas.