Llegado el cuarto tomo parece que Asano tiene que aclarar de una vez de qué va todo y pone a dos personajes a hablar sobre ello durante unas cuantas páginas. Narrativamente es el peor momento de la serie aunque, también es cierto, detalla de dónde surge todo lo de los Mujina y cómo Ubume ha llegado a donde ha llegado. Algo que se podían inferir de lo sucedido pero que aquí queda cristalizado sin posibilidad de interpretación. Veremos si la serie consigue progresar una vez resuelta la duda o se enquista en la sucesión de contratos para conseguir la pasta para recuperar la ciudadanía de Juno mientras la familia cobra forma.