"La credulidad de Hjalmar" es la crónica de la redención, y superación personal, de un joven danés, atrapado en las tormentas del siglo X. Las circunstancias de su vida le alejarán de su patria hasta la mágica y misteriosa Escocia céltica, en compañía de feroces vikingos. Allí vivirá aventuras al límite, y aprenderá los valores de sacrificio, compañerismo y coraje. Pero él no es un vikingo má su propósito final es salvar la vida, para poder volver un día a Dinamarca, donde conoció y se enamoró de la misteriosa Hilda, y ya nunca separarse de ella. Esta historia es más que un relato de es el duro aprendizaje hasta el descubrimiento personal, y la construcción espiritual de un joven, en medio de los azares y brutalidad de la Edad Media.
- Una novela de aventuras, donde acompañaremos a Lillehvalp, un niño danés en un viaje emocionante y lleno de peripecias que le harán crecer emocionalmente, espiritualmente donde el detonante será el amor hacia Hilda. - La ambientación es envolvente, donde el autor capta a la perfección la atmósfera medieval en el norte de Europa. Más que los escenarios o los paisajes, se centra en las costumbres, creencias, la forma de pensar y actuar, que si bien actualmente será reprochable, hay que leerlo con una mente abierta. - Los personajes son diversos, bien construidos y con gran trasfondo, conoceremos sus historias personales y como sus vidas se entrelazan con el protagonista. Muchos son grises, otros dan miedo y a otros se les coge cariño. Es importante la evolución del protagonista y sus diálogos internos que te hacen plantearte ciertas cuestiones sobre moralidad. La única pega es que la presencia de mujeres es escasa, casi nula. - Tanto en los diálogos como en la narración se aprecia un lenguaje culto y cuidado, con un amplio conocimiento sobre los usos y costumbres de esa época histórica. - Nada de lo que ocurre es por casualidad, todo pasa por algo y hasta lo más aparentemente nimio tiene relevancia en la trama.
En este libro conocemos a Lillehvalp, un niño danés que, tras enfrentarse a su padre por amor a Hilda, es expulsado de su país. A partir de ese momento, su vida cambia por completo: iniciará un viaje emocionante y lleno de aventuras que lo harán crecer tanto física como emocionalmente.
La historia está ambientada en la Dinamarca del siglo X y combina elementos históricos y ficticios, lo que la hace intensa e inmersiva. Me ha gustado especialmente cómo el autor ha plasmado la atmósfera medieval del norte de Europa: cruda, detallada y envolvente.
El lenguaje está muy cuidado y es fácil de seguir, salvo por algunos nombres de personajes o ubicaciones que pueden resultar complejos al principio, aunque te acabas acostumbrando.
Aunque es una novela extensa, el ritmo no decae. Hay capítulos más introspectivos y otros llenos de acción, lo que mantiene el interés a lo largo de toda la lectura.
La construcción de personajes es uno de los grandes aciertos del libro. Hay mucha variedad, cada uno con su propia historia y desenlace, y todos se entrelazan con la vida de Lillehvalp de forma orgánica. Me ha gustado mucho la evolución del protagonista y sus diálogos internos, que invitan a reflexionar sobre la moralidad, el destino y el valor de nuestras decisiones.
Además del viaje físico, la novela plantea temas como la identidad, la fe, el poder, la familia y el sentido de la justicia, todo ello sin caer en el tono moralizante.
Recomiendo este libro a quienes buscan lecturas con una fuerte carga emocional, dramática y con profundidad reflexiva sobre la condición humana.
Frases favoritas:
“No hacía falta ser malo: bastaba con tener una suerte adversa para que el mundo se ensañase contigo. O lo que sea que moviese los hilos: los dioses, el destino, el azar caprichoso.”
“Todos sabían que cada ser del mundo es diferente a los otros, y maldita la gracia de hacer sornas frívolas con los defectos de otro, cuando todos tenían alguna imperfección aquí o allá.”
“La vida es cuestión de suerte; y, una vez que te sonríe, saber aprovecharla”
“La vida también tiene tiempos. Si no los aprovechas, te haces viejo y miras el pasado con nostalgia de lo que pudo haber sido”
“No me fío de los hombres que no han visto su alma pisoteada por el amor de una mujer, no merecen confianza”
Así como el protagonista, este libro cruzó océanos y tierras hasta llegar a Argentina para convertirse en mi mejor lectura del año y en una de mis favoritas de la vida.
Hvalp es un niño danés del siglo X que por circunstancias de la vida termina expulsado de su patria. Ese exilio lo lleva a una Escocia céltica, unido a un grupo de vikingos donde se convierte en un guerrero duro y resistente: Hjalmar. Allí vivirá un sinfin de aventuras junto a sus compañeros, pero su corazón siempre estará pensando en volver a Dinamarca con Hilda, de quien se había enamorado ese pequeño antes de que su destino lo alejara de ella.
“La credulidad de Hjalmar” es una novela que oscila entre la épica y la histórica, donde cada una de sus 630 páginas valen completamente el tiempo de lectura. En ningún momento decae, por el contrario mantiene un constante equilibrio entre la acción y la introspección del protagonista.
Es una lectura con muchos puntos fuertes, pero yo destacaría dos: las descripciones y los personajes.
En primer lugar, las descripciones te envuelven en esa atmósfera de violencia y muerte que acompaña las aventuras de nuestros vikingos contra los celtas, pero también abren espacio para la introspección, la duda y la bondad. De cierta forma, el autor logra potenciar la trama a través de una escritura que roza lo poético con un tono culto. A su vez, teniendo en cuenta que Víctor Aguirre es licenciado en Historia y doctorado en Historia medieval, comprendemos la presición con la que reconstruye los espacios, las vestimentas, las armas y, sobre todo, las tradiciones y las creencias de la época.
Por otro lado, la construcción de personajes es increíble. Dada mi corta vida lectora, siento que todavía no me había encontrado con una historia que tenga un lugar para cada personaje, sus matices, sus historias, de manera que cada uno sea imprescindible para la trama. Es tal la variedad y el desarrollo de esas personalidades que, al finalizar cada capítulo, y por supuesto el libro, sentís que pasaste una vida con cada uno de ellos.
Al leerlo, me acompañó ese terrible sentimiento de que la humanidad no ha cambiado mucho desde aquellos tiempos. La violencia está fuertemente presente y las mujeres y sirvientes son considerados mucho menos que animales. Sin embargo, también me acompañaba un sentimiento al ver a Hjalmar: la bondad siempre se asoma, hasta en los entornos más crueles. O tal vez soy solo muy crédula, como Hvalp. De una u otra forma, es una novela que abarca distintos tópicos sobre la experiencia del ser humano. El poder, la religión, la política y la violencia. Pero también el amor, la familia, el compañerismo, el sentido de pertenencia: la lealtad.
Personalmente es una historia inolvidable. Acompañé durante varios meses al grupo de vikingos y me sentí parte de ellos. Al principio, la vida académica no acompañaba mis tiempos de lectura, pero luego fui yo quien no quiso llegar al final porque genuinamente no quería despedirme de estas aventuras y emociones. Ahí entendí que esta historia había calado profundamente en mi corazón. A día de hoy, siento que va a ser muy difícil volver a sentir todo lo que sentí con este libro pero tal vez vuelva a hacerlo con una próxima historia de Víctor, porque esto no termina acá.
La credulidad de Hjalmar es, de cierta forma, mi tesoro. Y como todo tesoro, hay una parte de mí que quisiera guardarlo en secreto. Pero sería muy egoísta no compartir esta maravillosa lectura con ustedes. Espero que puedan acercarse a ella y disfrutarla tanto como yo. Desde España a Argentina, desde Dinamarca a Escocia, desde barcos a tierra firme, es una historia que todavía tiene muchos viajes por atravesar y muchas aventuras por experimentar, y vos podes ser parte de este recorrido.