En Fiebre de carnaval Ainhoa es obligada a crecer. Desde el centro del corazón pujante del carnaval, donde lo trágico y lo festivo confluyen, Ainhoa intenta describir la vida familiar, la música y el baile desmedido y lo hace con una voz inocente y perspicaz. Su narración es un desvarío caliente. Con una prosa poética y visceral, enriquecida por el ritmo del acento esmeraldeño, Yuliana Ortiz Ruano nos transporta al sofocante calor de una de las regiones más olvidadas, infrarrepresentadas y castigadas de Ecuador, y ofrece una mirada aguda hacia el ejercicio de la violencia y la dominación patriarcal. Imposible entender las complejidades de nuestro continente latinoamericano de la misma manera después de la lectura de esta extraordinaria novela.
Yuliana Ortiz Ruano (Esmeraldas, Ecuador, 1992) vive actualmente en Guayaquil, es licenciada en Literatura y Artes y DJ de música afro del Pacífico.
Varios de sus textos han sido publicados en revistas y antologías digitales e impresas de México, Argentina, Ecuador, Colombia, Venezuela, Chile, Estados Unidos, España y Portugal.
Ha publicado los libros de poesía Sovoz (2016), Canciones desde el fin del mundo (Libero, 2021) y Cuaderno del imposible retorno a Pangea (2021). Fiebre de carnaval es su primera novela.
La gran virtud de esta novela es el lenguaje, es muy musical, con mucho ritmo y tremendamente poético que construye imágenes poderosísimas. En Fiebre de Carnaval, Yuliana cuenta la historia de una niña y cómo ve su pequeño mundo, su visión está dotada de una infinita imaginación y ternura. Este libro lo disfrute mucho, lo leía como si estuviera nadando en un río que está lleno de fiesta, carnaval, música y juego. Me sorprendió y me dolió mucho su quiebre que tiene hasta el final del libro. Tremenda la Yuliana!!!
Ainoha, una niña prepúber es quien nos va narrando lo que ocurre, y especialmente, lo que siente. Vive en una casa grande con una familia ampliada, con todas sus ñañas o mamis (madre, tías, abuela) y un papi que va y viene, simpático y consentidor; el abuelo Chelo está siempre en la finca, y las pocas veces que viene se interrumpe el clima festivo de la casa, y sólo quedan el temor, el silencio y una inexplicable pleitesía.
La casa está situada en la Provincia de Esmeraldas, en el noroeste de Ecuador; es una zona con mucha población negra, y la narradora pareciera ser mestiza, porque le llaman la atención tanto los Quiteños rojos en la playa, así como los negros relucientes con sus dientes tan blancos.
Lo que va contando son muchas de las cosas que siente, y para las cuales no tiene palabras que las definan, por lo cual recurre a metáforas armadas con lo que conoce, de una manera muy fluida, ilustrativa y poética.
¿Quién soy? ¿Qué soy? Se siente protegida dentro de un capullo, aunque no sabe contra qué la protegen. Porque está rodeada de secretos y códigos que los demás comparten y ella desconoce; y sus interminables dudas y preguntas son respondidas siempre de manera evasiva. De alguna manera siente que es algo relacionado con el sexo, sobre el cual sabe poco, aunque algunas veces de su chepita (sus partes íntimas) surjan sensaciones que no comprende.
(En Carnaval) La gente del barrio se moja en las veredas bailando durísimo, meneando culos y caderas como si ellos dominaran el camino de la vida, como si los culos y caderas sostuvieran al mundo. ¿O es que las caderas y los culos sostienen este mundo esmeraldeño de salsa, locura y desvarío.
Un libro que me dejó encantado, aunque, como le pasa a Ainoha, no encuentre los términos adecuados para transmitirlo.
Yuliana Ortiz Ruano nació en Limones, Provincia de Esmeraldas en 1992; Fiebre de carnaval es su primera novela.
¡Wow! ¡Librazo! Yuliana me transportó a Esmeraldas, Ecuador, me sentí en el pueblo, con la gente, el olor de las guayabas, la alegría, el baile, la familia y luego el horror.
What a debut! Thank you @softskullpress for the e-arc.
Through the eyes of Ainhoa, the youngest in a large and bustling Afro-Ecuadorian family, we witness the sights, the sounds, the chaos, the love, and ultimately the violence of Carnaval season in Esmeraldas. Protected and sheltered by the women in her family, Ainhoa learns to dance as a toddler to the rhythm of Los Van Van, to climb the guava trees in her yard, and attempts to resist the outside forces that push her grow up too soon. But, as Ainhoa soon discovers, the violence is not restricted to the streets and she is swiftly inducted into the role of protector as she does all she can to shield her younger sister from the same fate.
Ainhoa describes her world and her family in the language that makes sense to her; her Papi is an old car—puffing smoke and playing music, her Mami is water—an element you can never truly understand, her great-grandmother a Goddess that should be the one being praised. From her perspective, we see the vivacity of the world that surrounds her: the music blasting from her Papi’s souped-up truck, the drunken bacchanal’s that rage until the dawn, and the smell of tobacco and whiskey that pervade the sun-soaked streets.
Carnaval Fever isn’t just a book that you read, its words have a rhythm that are alive and that demand to be felt, to be heard, and that immerse the reader wholly in Ainhoa’s world. Furthering this immersion is the playlist Ruano has created for the book. If her words, poetically translated by Arenivar, aren’t enough to make the setting come to life, the accompaniment of the music Ainhoa herself is surrounded with—from Colombian champeta to Cuban timba—fully take you there.
It’s such a compelling debut, harsh in its depiction of reality but filled with heart and admiration for the strength of women who stand together. I cannot wait to see where Ruano goes next.
1. Violencia, carnaval, Esmeraldas. Ainhoa es una niña de la isla de Limones que vive con su familia materna, el ñañerío en Esmeraldas (México y Cartagena al pie de la loma de la Guacharaca). Han salido de su isla por la violencia del narco(?). Todo comienza con que "Se murió el ñaño Jota, se muñequeó". En la casa de la Mami Nela se vive un matriarcado de facto, aunque el machismo cala hondo en todos sus miembros y en sus vidas, ellas resisten. Ainhoa es una niña-caballo-no mujer que ama leer, ama a sus árboles, a su ñañerío. Muy pilas, tiene un sentido de identidad muy fuerte (que no es necesariamente identidad ecuatoriana, sino negra). Yuyi hasta cierto punto es Yuli. 2. Muy bien trabajado el paisaje, lugares, personajes, comida, baile, carnaval. En extremo descriptivo, muy útil para un mundo que no conocemos, al que Yuliana trata de adentrarnos. Esmeraldas que se muestra desde adentro y no como un paraje de playa para serranos. 3. Poesía, música y memoria. Arrechera, calentura, sensualidad. 4. Fiebre y carnaval. La fiebre que recorre cuerpos y lugares. El carnaval que enfiebra todo al llegar. Ainhoa es una niña que ve el fin de su niñez, de su inocencia, que cuestiona y nunca cierra la boca. 5. El final es asfixiante e inquietante. Llega el feriado, el dólar, la crisis. La crisis que es multidimensional. 6. Ainhoa es una niña.
Mama Doma /Doma Cuero
Tía Caleñita - Militar
Mami Nela Loma - Papi Chelo
Mami Checho - Papi Manuel Ñaña Rita Ñaño Jota Ñaña Antonia Ñaña Catucha Ñaña Teresa Ñaña Tita
El final de este libro es una de las cosas más devastadoras que he leído. Creo que toda la construcción y el camino está hecho a un nivel que roza la perfección.
Quisiera detenerme tanto en los detalles, en las críticas sistémicas que hace la autora en cada capítulo, en el balance perfecto entre belleza y ternura a pesar del horror de fondo. En la transición entre los tonos de comedia y drama. Pero siento que no puedo, porque irónicamente, mi lenguaje queda corto para describir todo lo que pasa, al igual que la protagonista no cuenta con las palabras y significantes para expresar sus vivencias.
Descubrir la pluma de Yuliana ha sido bueno, es una lectura ligera y poética qué lleva sin apuro a contarte momentos de sabor agrio sin qué sientas el agudo picazón del dolor, es una forma singular de dar a conocer un instante tenso y sin retorno, aprender a superar un suceso con esa fiebre qué mueve al mundo 🌏
Entiendo las reseñas positivas, simplemente no he conectado con él. Lenguaje muy lírico, casi plástico, te transporta a Ecuador, a su Carnaval, su baile y su violencia. Cuesta entrar por el mismo lenguaje que a su vez resulta su gran baza.
If you loved 'Panza de burro', you may also like this story. On occasions, I felt like reading the same novel twice. The same disabled/childish voice, similar episodes of blurred sex and anguish, quite resembling tragic elements and of course the linguistic exuberance. In the end, what grabbed me was the language, not the story, and it's its language that I would remember for some time (as in Panza de burro, btw). The last one or two chapters are just a necessary end, rather than a literary experience.
El paso de Ainhoa a la pérdida de su infancia y la entrada en un mundo que la desgarrada y sacude, que no puede explicarlo con palabras y usa las palabras que tiene a su alcance. Un viaje duro, poético, crudo.
Lo empecé y no podía dejar de leerlo. Yuliana trenza la historia con palabras, como si fuese el cabello de Ainhoa; ese cabello enorme y espeso, como lo es su naturaleza, su mundo interior.
Crudo e triviale, in un linguaggio infantile (la protagonista è una bambina in pre adolescenza) si mescolano pensieri troppi grandi, paure e memorie indelebili che fanno male e che le fanno desiderare di rimanere sempre bambina. Invece troppe cose la portano già a una coscienza adulta, il mondo che la circonda in primo luogo. Incredibile che un romanzo così agre e cupo sia accompagnato da una colonna sonora e da un titolo che parlano di festa. Una festa macabra.
Este no es mi tipo de libro, no sé por qué me empeño en leer cosas así. A mí me parece bastante pretencioso. No he logrado conectar en ningún momento con la manera en que está escrito y la trama me parece bastante floja por lo que el libro al final no hay por donde cogerlo. Me ha costado HORRORES poder terminarlo y el único capítulo que me ha interesado es uno que hablaba de cagar. Next.
Una canzone , una poesia , nuda , cruda e dura che esplora con forza l’essere donna , madre e figlia. Un testo femminista che fa accapponare la pelle e venire le vertigini. Un doloroso e sporco flusso di coscienza.
cada capítulo me hizo pensar en cómo se ha domesticado el lenguaje, y cómo la autora me desafiaba a entender su propio lenguaje y hay así líneas de una belleza que no alcanzo a comprender del todo pero que sé que son joyas.
Después de leer la novela de Yuliana, tras la maravillosa recomendación de una amiga, he tenido que buscar muchos artículos sobre el contexto en el que se ambienta. Yuliana nos sumerge en el contexto sociocultural de Esmeraldas como cuando te hunden la cabeza en un estanque, lleno de agua verdosa y tibia. Con la cabeza sumergida, abres los ojos y notas el escozor de la historia, el picor de los personajes que flotan en esas aguas. Pero no respiras, no puedes respirar ni meter en tu cuerpo nada de lo que pasa porque la voz de Ainhoa, la protagonista, te lleva de la mano a un paso valiente, rápido, danzado y al mismo tiempo con ampollas en las plantas cuando atraviesas su historia.
Ainhoa, la niña que nos adentra en la historia, con quien la recorremos, nos ofrece una mirada audaz, una voz que habla alto y eso supone peligro. Ainhoa hace preguntas que los adultos no pueden ni quieren responderle, preguntas que ella misma se va respondiendo cuando le tocan. Cuando literalmente le tocan porque las preguntas, que se disfrazan de hombres a su alrededor, se le pegan al cuerpo: de lo señalan, se lo miran, se lo apropian.
Ainhoa retrata una realidad social cruda, marginal, que sobrevive en el ambiente desbocado del carnaval. Un carnaval que reclama identidades que fueron forzadas a recluirse todo el año bajo los cimientos de la ciudad. Cimientos que en el carnaval se levantan y es entonces cuando florece lo auténtico, la libertad asalvajada pero también dolorida.
Qué novela, aún la estoy digiriendo. Leedla, por favor.
Una novela que empecé con, para ser sincera, muy pocas expectativas, que leí porque venía en la suscripción La ejemplar, de Autorad librería. Es una historia con Ahinoa como protagonista, una niña del sector más “caribe” de Ecuador, con descripciones tropicales urbanas, con fiesta, carnaval, desorden, caos y alegría. El libro comienza muy alegre y en un velorio, algo MUY latino. Tiene algo curioso, que es que está escrito en un lenguaje coloquial, lo cual en un comienzo me incomodó un poco, pero fue como “leer” un testimonio. Entre medio, letras de canciones e incluso poemas. Increíble e inesperadamente, a medida que la protagonista crece se va poniendo más oscuro, desgarrador incluso. Y muy real, pero a su vez, con toques de cierto realismo mágico y muy poético. Creo que es un libro muy novedoso, una forma diferente de contar historias, que una niña sea la protagonista, no siendo para nada un libro infantil , creo que es una forma de darle voz a los niños y sus profundos dolores y vulneraciones, más aún, a las niñas, y creo que por eso le pongo 5 estrellas, también. Tengo algunas dudas con el final y me encanta saber qué tal vez las resuelva porque el taller es con la autora 😍
Una historia diferente, requiere atención y dedicación. Entiendo que intetna ser una historia de ritmo, ligada a la música y en mi caso me tuvo el corazón apachurrado todo el tiempo.
Me costó entrarle al juego que propone Yuliana Ortiz Ruano en esta novela: el lenguaje como la forma más pura de la insurrección. A veces creía que estaba leyendo a Severo Sarduy con sus barroquismos, pero poco a poco el carnaval se fue densificando, el árbol de guayaba empezó a tirar frutos podridos, Ainhoa dejó de ser la niña que lloraba y conseguía lo que quería para convertirse en la joven a la que un líquido misterioso no para de escurrirle entre las piernas. En este oscurecimiento de la trama, en medio de la crisis económica, de la violencia del turismo (gringos a los que hay que darles, literalmente el culo), del entendimiento de que la vida es escuchar los gritos de las ñañas (tías) siendo azotadas con un cinturón por el abuelo, el lenguaje, ese lenguaje que al principio no me permitía conectar con la historia, me ganó. Me dejé llevar por su desbordada rebeldía. Entendí su poder como resistencia en evolución.
This is a haunting, lyrical glimpse at a young girl growing up with trauma she can feel but can’t yet define 💔
Carnaval Fever follows Ainhoa, a preteen girl with a curious mind and a voice that doesn’t back down. Just asking the things she wants to know can put her in tricky situations, especially with the men around her who push boundaries that aren’t theirs to cross. Seeing the world through her eyes pulls us into her community and the intensity of Carnival, which is a metaphor for when everything usually hidden comes bursting out…
As Ainhoa grows up, the story becomes a coming-of-age narrative grounded in her Afro-Ecuadorian family and the cycles of machismo, violence, and addiction that surround them. Abuse within the family, the move away from her grandfather’s home, and the many secrets the adults keep from her create a world she can’t fully understand. Instead, she retreats into the things that make her feel like a child - dancing, climbing guava trees, and reading - trying to resist growing up too soon.
The writing is super poetic and intentionally blurry, almost like we’re experiencing Ainhoa’s confusion right alongside her. There’s not really a traditional plot, more like a collection of vivid scenes, emotions, and sensory details. The lyrical style brings Ecuador to life through its music, food, Carnival traditions, and the darker realities underneath, though it can make the story a little tough to follow at times. It’s less about a clear narrative and more about sinking into Ainhoa’s emotions and the trauma she’s still too young to understand.
While it’s beautifully written and rich with meaning, at times the poetic style kept me at a distance. I can absolutely see why it’s earned such glowing praise, yet it didn’t fully resonate with me on a personal level.
However, Carnaval Fever is still original and powerful in its own way, and I’d recommend it to anyone looking to read diversely and dive into an immersive, emotional experience rather than a traditional, plot-driven story.
Many thanks to Soft Skull Press for the gifted copy!
Bien lo decía La Lupe, “Tener fiebre no es de ahora, hace mucho tiempo que empezó”. Esa fiebre que te sube por todo el cuerpo, que viene de adentro, tan adentro como de un tiempo pasado, un sentimiento heredado.
En ‘Fiebre de Carnaval’, conocemos Esmeraldas a través de Ainhoa, una niña que busca entender el mundo que le rodea y, que de pronto, ha perdido su inocencia. Donde las palabras a veces no bastan para darle sentido al nudo que se forma en la boca del estomago.
Y es que se baila con alegría, pero también se aprende bailar la tristeza, bailar la arrechera. La calentura del cuerpo que solo se va cuando se mueven las caderas al toque del boogaloo y la guaracha.
En esta historia el amor, la familia y la violencia se viven al ritmo de la salsa. Porque en un mundo donde todo está impregnado por lo político, el machismo y la violencia sistémica, el cantar a Héctor Lavoe y a Los Van Van a todo pulmón mientras los pies no paran de zapatear contra el piso, es también un acto político de resistencia.
Todo esto Yuliana Ortiz Ruano nos lo trae con un lenguaje visceral pero, sobre todo, poético. La música se lee y se puede sentir a través de sus palabras que van a un ritmo frenético y nos hace sentir en medio de este carnaval tan festivo como amenazante.
Este libro nos cuenta la vida de Ainhoa, una niña ecuatoriana que vive en un barrio marginado del país. Está escrito en primera persona, donde se nos relata el dia a dia con su familia, lo que piensa, lo que le gusta y disgusta, lo que interpreta de las situaciones, diálogos de adultos y canciones latinas. Es como meterse en una máquina del tiempo y volver a esa edad. Te deja una sensación de nostalgia y de risa a la vez, dado que, a sus 8 años, Ainhoa es una niña muy chispa y ocurrente que no se le escapa nada por mas que los adultos la traten de niña chica.
Conforme van pasando los capítulos, Ainhoa va creciendo y viviendo situaciones crudas, propias de la realidad de una familia inmersa en una fiebre de carnaval sin fin. Donde la violencia, el machismo y adición están a la orden del día. Es macabro ver la normalización de todo esto a los ojos de Ainhoa.
Tengo dudas con el final, sinceramente no lo entendí.
Es un libro que a mi en lo personal me costo leer debido a sus modismos y escritura literaria, pero definitivamente es un buen libro.
___________________________ «Crecer es batir el cerebro dentro de una licuadora de huesos llamada cráneo». ___________________________ Otra bomba latinoamericana. Esta vez, nos vamos a Ecuador, a la provincia de Esmeraldas, la costa norte del Pacífico. Una zona de playas, de música, de marimbas y carnaval; mucho baile y fiesta. Pero también es una zona con barrios muy pobres y marginales, teñidos por el narcotráfico del norte del país, y víctimas del racismo y de la violencia policial e institucional. Ahí vive Ainhoa, una niña de 8 años muy curiosa y cuestionadora. Vive con sus padres y su hermanita; abuelos y muchos tíos que le piden que sea una niña normal. Pero ella cuestiona y reflexiona desde su niñez y nos muestra el mundo adulto que ve y que intenta comprender. Ese mundo que es tan peligroso, más para una mujer; más aún para una mujer linda. Ainhoa crece rodeada de mujeres fuertes pero que aceptan el patriarcado, que naturalizan la violencia y que aceptan el engaño, y a partir de ahí construye su idea de mujer, de hombre y del amor. Y el carnaval. Las calles se llenan de música y de poesía, de cuerpos que se mueven, que experimentan, disfrutan y sufren. El carnaval entra al cuerpo como la fiebre, y el cuerpo habla, y no olvida. Claro que Ainhoa se niega a crecer. Prefiere seguir refugiándose en el abrazo de su árbol de guayabas. Fiebre de carnaval es una novela bellísima y poderosa; arriesgada. Una voz muy local y genuina que conmueve. El agua como metáfora de origen y destino; mucha energía de Piscis.
This was incredible! Tied for my favorite book published this year. The only comparable books that I can think of are maybe The Bell Jar and Martyr! since they all share that incredible narration that is both hilarious and surreal at the same time.
This book has a sound a smell. The writing is so tangible, that every moment felt like it was influencing all of my senses. Ainhoa is such a weird littler girl, often funny, often easy to sympathize with. The relationships between herself, her aunts, her mom, her cool girl cousins, the woman who sells sweet treats, and the Earth are all so full. Fuller than most novelists ever get with just one character. As a kid, I also felt special connection to guava trees where I grew up. It was so relatable to read through Ainhoa’s thoughts sitting in her tree’s branches. There’s also some subtle hints to some Ecuadorian history that could be a great gateway for people who don’t know anything about it.
I cried at the end of this book. It was so beautiful, so sad, so ridiculous. I’m a Yuliana Ortiz Ruano fan from now on. I CAN’T BELIEVE THIS IS ONLY HER FIRST BOOK TRANSLATED INTO ENGLISH. If you’re a read who takes expanding your understanding of literature seriously, add this to your want to read. It’s been published in English for the first time today. Vamos Ecuadorian artists. ¡Vamos Yuliana y Madeleine!
Un libro conmovedor. Al principio destaca por la forma en que transmite los olores, ritmos e imágenes de un lugarcito perdido del Ecuador, pero luego poco a poco, desde la voz de Ainhoa, la niña protagonista, nos va develando el horror de la violencia machista y los silencios familiares, con una extraña crudeza para los sentidos, pues lo hace sin relatar de manera explícita ninguna escena de violencia, pero logra estremecer. Lo que dice sin decir es tremendo. La niña es un personaje increíble, su imaginación, su relación con los árboles, la niña árbol.
Ay ay ay ay qué bueno qué buenoooooo. Este libro definitivamente te lleva a lugares, te envuelve en música, en agua. Es tan duro pero taaaaan precioso.
Al principio cuesta enganchar con la historia por la cantidad de personajes, pero sigues la lectura y te va atrapando la historia de esta niña que trata de entender el mundo en el que vive, llena de música, pero también con muchos silencios. ¡Una verdadera joya!.