En 'La dificultad del fantasma', Leila Guerriero habla de la dificultad de (encontrar información rigurosa sobre) el fantasma (de Truman Capote en sus días en Palamós). Eso se transforma en un ensayo sobre la dificultad de (relacionarse con la verdad mientras se busca) el fantasma (de la historia periodística).
Pero, como es Leila Guerriero, la cosa no se queda ahí. No sé cuánta gente tiene la capacidad de transformar un diario de escritura de residencia literaria, que es en realidad un diario de no escritura o un diario de búsqueda, en un intento biográfico sobre el supuesto creador de la novela de no ficción (y por tanto padre artístico aceptado o no por la autora), que es en realidad una reflexión sobre la propia obra, y, concretamente, sobre la posición del periodista ante la historia y sobre la influencia de la obra sobre el periodista. La influencia salvífica o arrasadora de la obra sobre el periodista, pero más lo segundo que lo primero.
No creo que Leila Guerriero esté dispuesta a mostrarse vulnerable (insiste en describirse como una persona exigente, no muy interesada en los intercambios sociales, alguien que no llora), pero sí creo que este libro se emparenta con el misterio personal que esboza en sus columnas. Cuando corre, cuando recuerda algunos de sus trabajos, cuando persigue el fantasma de Truman Capote, la autora parece estar perseguida a su vez por un fantasma, algo que la hubiera dañado, de lo que viniera huyendo o que estuviera tratando de entender. Ese es el centro oculto del libro, que funciona precisamente porque es secreto.
Este es el tercer libro de Leila Guerriero que me leo este año y creo que si sacara veinte más también me los leería.